Ir a contenido

FIESTA MUSICAL

Paso al jazz en el Moll de la Fusta

Potentes bandas residentes en Barcelona desplegaton su talento en la cuarta edición de Jazz&Food

Marta Cervera

Aspecto de ’Jazz& Food’ en el Moll de la Fusta.

Aspecto de ’Jazz& Food’ en el Moll de la Fusta. / ROBERT RAMOS

Muchas personas se han dejado seducir este sábado por la diversidad de ritmos que surgían de un escenario en el Moll de la Fusta donde se ha celebrado la cuarta edición del 'Jazz&Food', organizado por The Project. Por la mañana, mucha gente en bici se acercaba hasta la zona. A partir de la hora de comer, los olores que desprendían las 'food trucks' se sumaron a los reclamos musicales. Entre el público había un poco de todo, como en el cartel de la propuesta. A primera hora de la tarde se podía ver desde señoras de perlo gris y espíritu hippie tumbadas sobre un pareo cerca del escenario hasta familias con hijos pequeños en una zona más alejada donde los peques disfrutaban con juegos de madera de toda la vida. 

Tras la apertura a cargo de Domino Swing Septet y The Ramblers Septet, por el escenario desfilaron grupos explosivos como Drop Collective, surgido del Conservartori Superior del Liceu, desplegaron un contagioso ska reggae. Más cercano al acid jazz eran los ritmos sedosos de Tonia Richardson & Lessus. El conjunto liderado por Tonia, cantante inglesa de aterciopelada voz, sedujo no solo por su música sino por el ‘feeling’ de su estilosa vocalista con el público. Sin duda fue una de las más elegantes de la jornada. Salió a escena enfundada en una larga falda azul eléctrico de corte clásico que combinó con el top de un bikini negro. Un refrescante contraste a juego con su música.

Música negra

Después llegó el turno de ‘The Black Barbies’. Sus músicos empezaron haciendo 'covers' aunque han incluido varios temas propios en su primer LP. “Descubrí mi vocación musical en Barcelona”, explicaba poco antes de subir a  escena Desirée, cantante italosenegalesa de este conjunto de música negra con influencias de casi todo: jazz, gipsy, swing, soul, funk, rock… Para ella su actuación en el Moll de la Fusta fue algo especial. No solo por la oportunidad de conectar con un público diferente. Lo que más la impresionaba era cantar en el mismo escenario donde vio a su artista africano favorito durante las fiestas de La Mercè.

 “Lo bueno de esta propuesta es que la gente puede descubrir el talento local. Todas las bandas que presentamos tienen su base en Barcelona”, explica Joan Anton Cararach, director artístico del Voll Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona que este año celebra sus bodas de oro. Precisamente una de las bandas que actuó en el Moll de la Fusta, la joven Drop Collective, participará el 9 d eoctubre en la Barts en el concierto conmemorativo del centenario de Bebo Valdés, añorado pianista cubano fallecido en el 2013.

La cuarta edición de ‘Food&Jazz’, que por segundo año consecutivo se celebró junto al Port Vell, contó también con un recuerdo para otro gran músico, Otis Redding. Gente de la Fundación Toni Manero y de otros colectivos destacados de la escena soul y funk hicieron pasar un buen rato al personal. The Otis Redding Show, creado el año pasado en ocasión del 50 aniversario de la muerte del cantante norteamericano condujo la fiesta casi hasta el final. El broche a la jornada de jazz lo puso Che Sudaka, magos en la fusión de ritmos surgidos en el 2002 en las calles de Barcelona. Sus mensajes calaron en un público variado que degustó música con influencias muy diversas en una jornada cuya noche estuvo de lo más animada.