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festival de san sebastián

Claire Denis reclama la Concha de Oro con la soprendente, violenta y seductora 'High life'

La nueva película de la francesa, que tiene a sus órdenes a Robert Pattison y Juliette Binoche, encierra a un grupo de criminales en una nave espacial

Nando Salvà

Robert Pattinson, en San Sebastián.

Robert Pattinson, en San Sebastián. / AFP / ANDER GILLENEA

Es imposible saber por qué el Festival de San Sebastián ha decidido esperar hasta este jueves, casi al final del certamen, para presentar la nueva película de Claire Denis, 'High life', pero en cualquier caso ha sido una decisión acertada: de haberlo hecho al principio no habría tenido sentido continuar. Ese mismo día le podrían haber hecho entrega a Denis de la Concha de Oro, y todos habríamos ahorrado tiempo.

Dicho esto, es necesaria una advertencia. Es el tipo de película capaz de provocar el rechazo y la ira de buena parte de la audiencia. Pese a que sobre el papel podría parecer su película más accesible, después de todo -es cine sobre una nave espacial protagonizado por Robert Pattinson y Juliette Binoche- es tan opaca, enigmática y provocadora como el cine previo de la directora francesa.

Sobre el papel, 'High life' habla de un grupo de criminales -sus delitos no se mencionan ni tienen importancia- enviados al espacio para estudiar la producción de energía de un agujero negro, aunque no es una misión de la que se suponga que saldrán con vida ni una que tenga verdadera importancia. Lo más parecido que hay a bordo a un comandante es una científica loca a la que en un momento de la película alguien llama "chamán del esperma" y que cuando no se dedica a realizar experimentos reproductivos pasa el tiempo en un receptáculo llamado 'fuckbox' (la caja de follar).

En la premisa hay conexiones con 'El señor de las moscas', en tanto que el aislamiento que sufre la tripulación revela deseos primarios y acentúa ansiedades. Posiblemente Denis también la esté usando para reflexionar sobre los sistemas de prisiones, y las implicaciones morales de hacer experimentos científicos con gente considerada tarada. En todo caso, no tiene sentido buscar ese tipo de explicaciones porque probablemente ni siquiera Denis las tenga. A ella le interesa mucho más seguir perfeccionando su talento narrando puramente con imágenes y dotándolas de una sensualidad y un misterio avasalladores.

'High life' contiene momentos increíblemente violentos, pero a esa brutalidad la complementan momentos de gran calidez y ternura. Ese contraste, unido a la sintaxis elíptica que la directora emplea, se muestra tremendamente efectivo confundiendo al espectador y dejándolo perplejo. En cualquier caso, es una película que sorprende, seduce y apabulla, que se queda en la mente y exige sucesivos visionados. Si no le dan la Concha de Oro, que alguien impugne el palmarés.

Excelsa Yang Mi

Otro premio que ya debería tener dueña es la Concha de Plata a la Mejor Actriz: en 'Baby', también presentada hoy, la china Yang Mi ofrece un trabajo excelso en la piel de una joven que fue abandonada al nacer a causa de un desorden genético y ahora trata de salvar a un bebé de correr esa misma suerte. Mientras retrata las miserias de una sociedad patriarcal y una burocracia insensible y una sanidad siniestra, la película se pregunta por el valor que damos a las personas consideradas defectuosas. ¿De verdad que dos películas tan distintas como 'High life' y 'Baby' pueden estar hablando de lo mismo?