Ir a contenido

NOVEDAD EDITORIAL

¿Por qué una niña es devuelta por sus padres adoptivos?

La pregunta es el núcleo de la exitosa novela 'La retornada', de la italiana Donatella Di Pietrantonio

Elena Hevia

La escritora italiana Donatella di Pietrantonio. 

La escritora italiana Donatella di Pietrantonio.  / ALBERT BERTRAN

Una historia casi neorrealista ha seducido a los lectores italianos. Seca y árida como el paisaje de los Abruzos en los que transcurre, 'La retornada' (Duomo), de la autora italiana Donatella di Pietrantonio está teniendo una buena recepción en España, siguiendo la senda abierta por Elena Ferrante. El título en español lima la sonoridad del original italiano, 'L’arminuta', que significa lo mismo en el dialecto de la zona pero ofrece un perfume arcaico y primordial. La historia de 'La retornada' es terrible. Una muchacha de 13 años es devuelta, sin la menor explicación, a su familia biológica y arrancada súbitamente de aquellos que creía eran sus padres. Un cambio que la lleva a tener que cambiar su cómoda vida urbana, con sus clases de ballet y su casa confortable, y ser una más en una familia campesina y numerosa, sin apenas comida y educación.

Esta historia escrita con una gran economía de medios y un lenguaje seco y restallante, lo ha escrito una madura odontóloga pediátrica, dedicada desde siempre a la literatura, aunque solo ahora, con esta su tercera novela haya conseguido un reconocimiento masivo. “Soy hija de una madre campesina –explica Pietrantonio-, vivíamos en un pequeño pueblo de los Abruzos [la autora todavía sigue residiendo en la zona, completamente alejada de los circulos literarios] y la vida no era fácil. Mi madre siempre estaba trabajando y no tenía tiempo de estar conmigo ni de darme una caricia o un abrazo. Eso me producía un tremendo dolor”. ¿Sorprende que las tres novelas de Pietrantonio estén marcadas por el tema de la maternidad? Naturalmente a la autora nadie la abandonó pero, como ella dice, no es necesario haber experimentado una historia traumática para tener ese sentimiento: “Creo que todos no hemos sentido así en algún momento. Como cuando nuestra madre se retrasaba y nos quedábamos con la maestra, llorando a moco tendido temiéndonos lo peor”.

HIstorias infantiles

Otra inquietud infantil está en el origen de la novela. “De niña solía escuchar las historias de los adultos sobre familias pobres y numerosas que solían ceder algún niño a pareja estériles a menudo emparentadas, aunque no siempre –explica- y yo terminaba haciéndome la pregunta que circula en todas las páginas de la novela, ¿de quienes se sienten hijos estos niños?, ¿de los que los han traído al mundo o de aquellos con los que han crecido?”.

En el fondo, lo que plantea 'La retornada' es un conflicto de identidad. La niña narradora no sabe realmente quién es y nadie la ayuda a entenderlo. “Durante 13 años no le dijeron la verdad sobre su nacimiento, así que ella vive en el silencio de los adultos y en esas condiciones es muy difícil reconstruir una identidad”.  En su nueva vida, tan solo, una de sus hermanas, Adriana, le servirá como apoyo. “Ella y Adriana son capaces de construirse una realidad autónoma y vivir en ella. Es un poco como decía Elsa Morante ‘El mundo salvado por los niños’”. No poco de la Morante se ha trasladado al mundo de Di Pietrantonio, especialmente en la preocupación por los hijos y la dureza de los paisajes frente a las emociones. “Es una autora a la que amo mucho”, apostilla.

 Di Pietrantonio no precisa que en la novela que la localización sean los Abruzos, pero a un italiano no hay que explicarle que está allí  por la descripción de las comidas y, sobre todo, por los modismos locales. “Pese a que los Abruzos tienen un paisaje muy variado, la mayoría de los italianos relaciona la zona con los pequeños pueblecitos montañosos que se van despoblando cada vez más y a los que es muy difícil acceder. Todavía hoy sigue siendo difícil relacionarse con el mundo exterior, así que en buena medida se puede decir que sus habitantes están exiliados dentro de su propio país”.

En ese entorno, Di Pietrantonio, que no ha tenido nunca la menor intención de trasladarse a alguna ciudad importante donde pueda cultivar una vida más literaria, se siente a gusto. “Claro que vivir así significa renunciar a contactos y ambientes literarios, pero para mí este aislamiento es una ventaja. Te permite estar atada a una realidad y creo que para un escritor es mucho mejor frecuentar a las personas reales que a otros escritores”.

Temas: Libros