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LA 66ª EDICIÓN DEL FESTIVAL DONOSTIARRA

'Las herederas': cárceles reales y metafóricas

El paraguayo Marcelo Martinessi presenta en San Sebastián su premiada ópera prima, 'Las herederas', historia íntima de sus mujeres que mantienen una relación lésbica clandestina

Beatriz Martínez

Marcelo Martinessi y la actriz Ana Brun, en la presentación de Las herederas en San Sebastián

Marcelo Martinessi y la actriz Ana Brun, en la presentación de Las herederas en San Sebastián / EFE / JUAN HERRERO

Fue una de las grandes triunfadoras del pasado Festival de Berlín, donde se llevó tres premios (Especial del Jurado, Mejor Actriz y FIPRESCI), y ahora ha sido la encargada de inaugurar la sección Horizontes Latinos en el certamen donostiarra.

Se trata de la ópera prima de Marcelo Martinessi, uno de los representantes de una nueva generación de directores que intentan impulsar la cinematografía paraguaya después de años de dictadura.

Por eso su película, ‘Las herederas’ es de alguna manera un viaje que nos lleva de la oscuridad y el aislamiento hacia la esperanza y la posibilidad de un futuro mejor. De la represión a la libertad.

“Como toda película, debe funcionar a varios niveles”, nos cuenta el director justo antes del pase de gala en San Sebastián. “Por una parte nos encontramos con la historia íntima entre dos mujeres que han tenido que mantener durante años una relación clandestina por su homosexualidad. Por otro quería hablar de cárceles reales y metafóricas.

Un fotograma de 'Las herederas', de Marcelo Martinessi.

A pesar del reconocimiento internacional que ha alcanzado esta ópera prima, Martinessi se encontró con una enorme polémica al regresar a su país de origen. Muchos políticos arremetieron contra la película, argumentando que atentaba contra la moral al retratar una relación entre dos mujeres lesbianas. “Es terrible el nivel de atraso que hay en Paraguay, la ignorancia. Pero para eso hacemos películas, porque el arte ayuda a que reflexionemos en torno a la realidad del mundo en el que vivimos”.

Martinessi piensa que, en el fondo, se trata de una historia muy universal y que la condición sexual de las protagonistas no es tan importante como escarbar en la crisis de la pareja y en el derrumbe de los privilegios de la élite económica.

Un país muy clasista y machista

“Paraguay es un país muy clasista (y también muy machista). La burguesía está en decadencia y la mentalidad continúa estancada. Muchas familias adineradas empiezan a perder sus posesiones y a vivir de las rentas. Nosotros las llamamos familias de apellidos largos y bolsillos cortos”.

La protagonista, Chela (una fantástica Ana Brun) no solo ha heredado muebles y vajillas costosas, sino también orgullo y un buen puñado de prejuicios y limitaciones. Por eso terminará reaccionando contra todo ese universo decadente e intentará liberarse. “Hay que romper con nuestro pasado y mirar hacia delante”.