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artista genial

Insaciable hambre de Picasso

Los expertos defienden que no hay demasiadas exposiciones sobre el malagueño porque siempre quedan aspectos de su obra por estudiar

Natàlia Farré

Una fotografía de Picasso con barretina, en una de las exposiciones dedicadas al pintor malagueño. 

Una fotografía de Picasso con barretina, en una de las exposiciones dedicadas al pintor malagueño.  / AFP / PASCAL PAVANI

La que el Museo d’Orsay inaugura este martes, 'Picasso azul y rosa', es una de esas exposiciones que difícilmente se repetirá, y si se repite, no será en un futuro próximo. Las mejores obras del periodo azul del genio malagueño lucen en lo que antaño fue estación de tren, la misma por la que llegó el artista en 1900, fecha de su primera visita a la capital francesa. Pero esta no es la única muestra dedicada al genio en Francia, ni la única en Europa. Solo en suelo francés, y con el apoyo del Museo Picasso de París, hay en estos momentos 14 muestras sobre el malagueño. Aunque no solo en el país vecino luce el artista, también lo hace (lo hará y lo ha hecho en el 2017) por estos lares, Italia, Inglaterra y Chipre. Un tsunami de exposiciones que llevó en el mes de junio al hijo de Picassso, Claude, representante de la familia en el museo parisino y cara visible de la Administración Picasso, a afirmar que se estaba produciendo una "dispersión de las obras maestras" de su padre y alimentando muestras que "no aportan nada nuevo". Así que la pregunta es obligada: ¿Hay una sobreexposición de la obra de Picasso? Y la respuesta, contundente: no.

Pero aunque contundente, es un 'no' matizado: "Es cierto que de vez en cuando puede que haya alguna exposición que no tiene mucho interés", apunta Emmanuel Guigon, director del Museu Picasso de Barcelona, donde el viernes se inaugura 'Picasso descubre París' y donde aún está en programa, hasta el día 30, 'La cocina de Picasso'. Y puede también que con el amplio programa 'Picasso-Méditerranée' (una serie de muestras y trabajos sobre la influencia del Mediterráneo en la obra de pintor), el Museo Picasso de París se haya pasado de frenada: "Quizá haya quien diga que es demasiado, pero defiendo el hecho de enseñar a Picasso siempre y cuando haya un discurso coherente". Y no menos cierto es que "hay muchas cosas aún por decir de Picasso, siempre se puede hacer una reflexión nueva".

El nombre más conocido

Por algo "es el nombre más conocido del arte, y aunque no es el único genio del siglo XX, sí fue intocable ya desde el principio", aclara el director. Y por algo, también, tuvo buena fortuna crítica en todas las disciplinas que tocó, o sea, todas: "Fue genial pintando, en un mismo año podía ejecutar pintura deconstruida y realista; fue un gran grabador que renovó la técnica; también un gran escultor, los trabajos de su época cubista tuvieron una influencia enorme y capital sobre el constructivismo y sobre el surrealismo, y su escultura de hierro a partir de los objetos encontrados tuvo una ascendencia decisiva en la gran escultura americana y europea de los 50; además fue un buen poeta de tradición surrealista. Y renovó completamente la cerámica", sostiene Guigon. Ahí es nada.

Hay más motivos para defender las muestras picassianas: "El Museo Picasso de París [de donde salen la mayoría de préstamos de obra] no puede exhibir toda su colección, una colección que es patrimonio de todos los franceses y para los franceses, así que compartirla y acercarla al público siempre que las condiciones de conservación sean las adecuadas, me parece bien", concluye el director. Tocó todas las teclas del arte, sí. Y lo hizo durante todo el siglo XX, transitó todas las vanguardias y más durante las ocho décadas que estuvo activo. Esto, su gran y amplia producción, es otro de los motivos que dan pie a no acabar nunca de conocer su obra.

Devorador del siglo XX

"No solo participó en las vanguardias sino que acabó convirtiéndose en su punta de lanza", aclara Eduard Vallès, historiador del arte experto en Picasso y consejero científico de la actual exposición del Orsay. "Devoró el siglo XX y lo regurgitó de tal manera que es fácil encontrar exposiciones que pongan en valor su obra, que es muy personal pero a la vez esconde una cierta atomización de una mirada sobre el siglo XX y sobre toda la historia del arte", continúa el experto. Sí, toda la historia del arte: "Se formó estudiando a los grandes artistas de su tiempo: Casas, Rusiñol, Puvis de Chavannes, Gauguin...; y en su vejez, se encaro con los grandes maestros: Manet ('Déjeuner sur l'herbe'), Velázquez ('Las Meninas'), Rembrandt... Esto hace que hace que la lectura de su obra multiplique los referentes y por lo tanto se pueda exponer mucho", reflexiona. "Trabajó con tanta intensidad y con tanta capacidad de mirada sobre su entorno que gran parte de la historia del arte se puede ver en Picasso: el Louvre, Delacroix, Gauguin, los primitivos...".

Vallès, además de en la excelencia del propio Picasso, centra las razones de esta proliferación de muestras en una confluencia de factores. "Por una lado la historiografía del arte ha abierto nuevas vías de estudio alrededor de los artistas. Ya no basta con la mirada formal sobre la obra sino que abarca otros aspectos, filosóficos, sociológicos... confluyen muchas disciplinas y esto abre nuevas miradas", explica. "Y por otro lado,  el Museo Picasso de París, el gran motor picassiano mundial, ha hecho un cambio en su política de préstamos que permite que muchas instituciones que antes no recibían obra de Picasso ahora sí la puedan exponer. También ha abierto sus archivos, lo que facilita a los historiadores abrir nuevas vías de conocimiento que luego se proyectan en exposiciones", revela Vallès. Unos cambios de política del museo parisino que llegaron en el 2014, con el nuevo director y la reapertura del centro tras cinco años de obras.    

Sin banalización

Pero el historiador también admite que "en algunos casos es posible que haya habido una sobreutilización del nombre Picasso", pero matiza: "El hecho de que hayan aumentado exponencialmente las exposiciones sobre Picasso no tiene porque ser un elemento de banalización por sí mismo, habría que revisar caso por caso". De hecho "durante muchos años se ha utilizado el nombre de Picasso como reclamo en exposiciones en las que solo había una o dos piezas del artista", concluye. 

Temas: Pablo Picasso