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¿QUÉ FUE DEL SIGLO XX?

Javier Andreu (La Frontera): "Cuando veía un perro pensaba que era un coyote"

El líder de la banda madrileña es el décimo invitado de la sección que interroga a los hacedores de éxitos pop de los 80 y 90 españoles

Kiko Amat

Javier Andreu.

Javier Andreu. / ANYA BARTELSSUERMONDT

La Frontera fue un grupo madrileño de rock’n’roll forajido que vivió su fase imperial entre 1985 y 1990, cuando sonaban a todas horas -con preferencia por las de los chupitos- en cada garito español. Aunque la única frontera que conocían era la del límite urbano de Madrid, la banda lucía atavíos inspirados en el salvaje oeste (si bien mezclados con algún ornamento siniestro-punk). Su líder obvio era y sigue siendo Javier Andreu, excelente compositor de 'hits' berreables de taberna y baladas para bebedores lacrimosos. Los tres primeros álbumes de La Frontera eran inapelables: country punk con lírica spaguetti western y vórtices Clash, sin ringorrangos ni paridas. Incluso sus videos estaban bien (cosa que en los 80 no era tan fácil). En el cuarto, 'Rosa de los vientos' (1989), flirtearon con el rock FM y dieron el brinco comercial. En la actualidad La Frontera siguen de gira, con tesón admirable, y Andreu prepara "un disco de 18 canciones que verá la luz lo antes posible", titulado 'Redención'.

¿Aún estás esperando en "el límite del bien y del mal"? ¿Ha venido el amigo a quien esperabas, o va con retraso?

La canción está dedicada a José Battaglio, que dejó el grupo en el tercer disco. Le compuse la canción como prueba de nuestra amistad. Como le veo muy a menudo, la verdad es que dejé de esperar hace ya bastantes años. También se la compuse a mi mejor amigo Suso Marchante, que había muerto dos años atrás. Fue una gran pérdida, él y yo empezamos a tocar la guitarra juntos. Quizás me lo encuentre más adelante. 

La Frontera, a princpios de los años 2000.

El tema recurrente de La Frontera era el Salvaje Oeste, pero tú mismo creciste entre Atocha y Delicias, en pleno Madrid. ¿Demasiados westerns en Sesión de Tarde?

La inspiración me vino más de escuchar a Bob Dylan que de ver películas del Oeste, aunque como toda mi generación las veía, sobre todo en la tele y en el cine América del paseo de las Delicias. También me viene de leer a Marcial Lafuente Estefanía y el teniente Blueberry. Lo cierto es que cuando veía un perro pensaba que era un coyote y hacía bastante el indio. 

La Frontera empezó en la Facultad de Ciencias de la Información, un comienzo poco auspicioso para un grupo de country rebelde. ¿Cowboys publicistas?

No creo que ninguno del grupo tuviera verdadera vocación de publicista, pero algo había que hacer. El ambiente en Ciencias de la Información era propicio para conocer gente, sobre todo en el bar, que fue donde se gestó el grupo. Un día que estábamos jugando a las cartas les propuse a cuatro de mis amigos, que también tenían sus grupos, que se vinieran a mi local de ensayo y ahí empezó todo. 

La primera formación de La Frontera se dividió y de golpe existían dos bandas, vosotros y Desperados, que (a ojos de un profano) parecían exactamente iguales.

Rafa Hernández, nuestro guitarrista, se juntó con mi amigo Fernando Martín y formaron otro grupo. La temática era parecida pero éramos diferentes. En esa época muchas bandas tomaron influencias nuestras y del nuevo rock americano emergente. 

"Me colaba en vagones de tren sin saber a dónde se dirigían"

¿Cómo os llevabais los cinco miembros de La Frontera en la época? ¿Cómo os lleváis ahora?

Fue una época alucinante. Reíamos todo el rato y yo componía en los hoteles. Actualmente veo mucho a Battaglio, que tiene una empresa de 'jingles' para publicidad, y al resto también le va bien. Menos a Toti Árboles, que por desgracia nos dejó. 

Después de tres décadas, la mayoría de crímenes del pop español de los ochenta han prescrito. Ya puedes confesar qué grupos te parecían una birria.

No me gustaban nada Mecano ni Dinamita Pa’ los Pollos.

Muchas de vuestras canciones parecían hechas exprofeso para brindar y corear en bares: 'Siempre hay algo que celebrar', 'Volverán los buenos tiempos' …

Siempre me ha gustado la música desde el lado lúdico. Alcohol, chicas, diversión, rock and roll… Lo que pasa es que luego vienen los bajones, pero entonces aprovecho para hacer baladas. En fin, solo se vive una vez y hay que aprovechar todo lo posible.

Aparte de duelos, 'saloons' y señoras, también hay muchos trenes en vuestras canciones. ¿A qué venía la filia ferroviaria?

Yo nací en la calle Ferrocarril, perpendicular al paseo de las Delicias, en Madrid. En esa época el paseo central estaba abierto y pasaban trenes continuamente, de noche, de día, todo el rato. Yo los veía pasar y soñaba con irme lejos. En verano solíamos ir a Cercedilla y yo me paseaba por las vías. Me colaba en vagones sin saber a dónde se dirigían. 

"'Judas el Miserable está dedicada a un buen amigo de Cercedilla, aunque según él tendría que haberse titulado 'Judas el Formidable'"

¿Está 'Judas el Miserable' inspirada en un personaje real (como un viejo mánager, o un colega que te robó la novia)?

Está dedicada a un buen amigo de Cercedilla. Una noche bebiendo juntos se me ocurrió la canción, al ver su parecido con Judas Iscariote (perilla de diablo, ojos de serpiente). Escribí la canción en su honor, y se hizo famoso en el pueblo. Siempre me lo agradece, aunque según él tendría que haberla titulado 'Judas el Formidable'. Cuando viene a los conciertos le cambio la letra. 

¿Qué canción propia te hace aún rechinar los dientes y taparte los oídos?

'Nacido para volar'. No me gusta nada. Inicialmente era una canción country. Lo que pasó es que nuestro productor de entonces, Jesús Gómez, me dijo que confiara en él y así se quedó. Número #1. Tenía ojo, el jodido.

Muchos músicos de los ochenta nos han salido un poco reaccionarios, o directamente fachas, pero tú siempre has sido de izquierdas, y en su momento te declaraste a favor del 15-M.

La verdad es que la política me la suda. Debo ser un anarquista con calor.

¿Qué opinión te merecieron los lechuguinos del indie español cuando los viste asomar la cabeza a mediados de los 90?

Todo lo que sea creatividad me parece fascinante. Además, muchos de ellos me recordaban a bandas americanas o inglesas que llevaba escuchando toda la vida. En los 90 fueron un soplo de aire fresco. 

Tú nuevo disco, 'Rivas Creek', se une a la larga lista de discos de divorcio de la historia del rock.

La tristeza y la soledad son hermanas de la poesía. La inspiración llega más en momentos difíciles que en días de vino y rosas. Pero todo es circunstancial. Tengo canciones de borrachera muy tristes compuestas en días felices. Y al revés. En eso reside la locura de crear, supongo.

¿Qué has hecho hoy?

Ir al gimnasio, ir a por vino y esta entrevista. 

Cambiaron mi vida

Discos: 'Closing time' (Tom Waits); 'Nashville skyline' (Bob Dylan); '1969' (Velvet Underground) 

Libros: La poesía de Bukowski y todo lo de Poe, Borges y Lovecraft.

Películas: 'Dead man' (Jim Jarmusch); 'Cowboy de medianoche' (John Schlesinger); 'El resplandor' (Stanley Kubrick); 'El séptimo sello' (Ingmar Bergman); 'El bueno, el feo y el malo' (Sergio Leone).