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CONCIERTO

Maluma pone en pie al Sant Jordi inmune a las críticas de machismo

El ídolo colombiano hace bailar a 14.000 espectadores con su repertorio reguetón-pop

Juan Manuel Freire

Maluma, durante el concierto de este sábado en el Palau Sant Jordi. 

Maluma, durante el concierto de este sábado en el Palau Sant Jordi.  / ADRIANA DOMÍNGUEZ

Mayoría abrumadoramente femenina, la noche del sábado, entre el público de Maluma en el Sant Jordi, a pesar de las polémicas por letras e imaginería promocional consideradas machistas. Entradas previsiblemente agotadas, confirmación del empuje popular de Juan Luis Londoño, reguetonero pop (o artista de pop urbano en su autodefinición) que ha sabido encontrar un equilibrio atractivo entre la lujuria y el romanticismo, el perreo y el lirismo. 

El dúo Natalia & Esther (a los platos la primera, la segunda violín en ristre) calentó previamente el ambiente con ritmos latinos, algo de pop épico y EDM, todo ello adornado por apuntes de cuerda en vivo. Preámbulo de puño en alto, pero que no logró despegar al público de sus butacas (también en pista las había: platea y grada sumescal, extraña disposición para un concierto reguetón). 

Acabada esta sesión-directo y después de 38 minutos de hilo musical, o lo que es lo mismo, de retraso, llegó el Momento. El logo de Maluma (una gran M, estilo Motown, dorada y coronada) tomó las pantallas y su banda se situó en el escenario al son de nada menos que 'They don't care about us' de Michael Jackson. Siguió un vídeo sobre la fama, primero de varios: su último disco se llama 'F.A.M.E.' y estos fragmentos audiovisuales apuntalan el marco conceptual de la gira de presentación.

Entre los peligros de la fama está que te salgan detractores. Y el primer tema de la noche, '23', parece cargado de dardos a dos de ellos, J Balvin y Nicky Jam ("Si con 23 el culo les partí, no los dejaré dormir"). Menos tenso se muestra Maluma en 'Corazón', en la que sacude caderas rodeado de ocho bailarinas. Unos 'scratches' dignos de Mix Master Mike introducen el éxito 'Vente pa' ca', dance-pop que no cuesta imaginar cantado en inglés por Kylie.

Controversia, cero

Siguieron éxitos compartidos, 'Clandestino' (original con Shakira, sustituida por una inspirada corista) y 'Me llamas' (de Piso 21, con él como invitado en un remix), antes del momento delicado de 'Mala mía', single cuya portada y videoclip causaron polvareda en las redes. "No importa lo que digas/ en el fondo me quieren/ y por eso me invitan", cantó el ídolo despreocupado, ante más (buenas) pasiones que oposiciones.

Ambientación 'yacht rock' para anunciar que esta noche (en realidad son todas) Maluma quiere subir a una chica al escenario para el próximo tema. Las voluntarias fueron multitud, pero el ídolo solo buscaba a Lorena, una joven con síndrome de Down. Le cantó una entregada 'El perdedor', primero de pie, luego sentado en su regazo, finalmente de rodillas, mostrando dotes de astuto cortejador. Y para terminar de alegrar la noche a su invitada, le regaló las gafas.

Sacando los tanques

Cerró el interludio baladístico con 'Marinero' y, tras otro vídeo conceptual, sacó su artillería más pesada: la salsera 'El préstamo'; el megahit 'Borro cassette'; otro éxito ('Chantaje', sinuoso y magnético) compartido originalmente con Shakira... Lástima que Maluma tienda a alargar demasiado las canciones, o a hablar bastante entre ellas, rompiendo un poco el ritmo de lo que podría (debería) ser una fiesta sin respiro. 

Para el bis quedaron 'Felices los 4', 'GPS' y esa oda a la poligamia llamada 'Cuatro babys', aquella del "estoy enamorado de cuatro babys [sic]/ siempre me dan lo que quiero/ chingan cuando yo les digo/ ninguna me pone pero".

Temas: Maluma