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NUEVO LIBRO

Eduardo Mendoza: "Hago lo que me da la gana como siempre he hecho"

El escritor publica 'El rey recibe', la primera parte de una trilogía de novelas que tiene cierto aire de memorias

Natàlia Farré

Eduardo Mendoza, este martes durante la presentación de la novela El rey recibe.

Eduardo Mendoza, este martes durante la presentación de la novela El rey recibe. / RICARD FADRIQUE

La de este martes ha sido una ‘rentrée’ literaria de altura. De altura de libro y de autor. Una nueva publicación de Eduardo Mendoza es siempre un acontecimiento. De ahí la expectación que ha despertado su presentación. Y escuchar al autor de ‘La ciudad de los prodigios’ siempre es un placer. También verlo, pues el escritor, ya con una edad, no ha perdido ni un ápice de su atractivo, ni intelectual ni físico. Ni su aire de ‘gentelman’ inglés. Así que ahí estaba Mendoza, en la Biblioteca Joan Maragall de Sant Gervasi, elegante incluso con bambas, dispuesto a responder todo lo que se le preguntara. Y ha empezado como solo él sabe hacerlo, ironizando: "Ya se sabe lo mucho que me gusta hablar de mis libros y de mí".

Pero lo ha hecho. 'El rey recibe' (Seix Barral) se lo merece. Es el primer libro desde que ganó el Premio Cervantes y es una suerte de no memorias.  ¿Lo son o no los son? Sí y no. Tal cual. "[Rufo Batalla, el protagonista,] no es mi álter ego, aunque sí hay puntos de contacto", ha asegurado el escritor, que sí ha reconocido "elementos autobiográficos cronológicos e históricos" en el relato. Y ha insistido: "No son unas memorias disfrazadas. Es una novela. Pero sí que es verdad que parte de la misma idea que podrían haber partido unas memorias". ¿Entonces? El caso es que escribirlas le parecía "muy aburrido". Sobre todo para él. Pero había llegado el momento de "cambiar de registro" y de plantearse la posibilidad de hacer algo con sus memorias. La idea de recordar -"el triste privilegio de la edad", a juicio del escritor- era fruto de la necesidad de dejar testimonio: "Los que nos dedicamos a la narración, hemos de dejar constancia de lo que hemos vivido, si no lo contamos nosotros nadie lo contará. Los historiadores explicarán lo que sucedió pero cómo lo vivieron las personas en su momento solo lo pueden contar los testigos presenciales".

'Las tres leyes del movimiento'

Así que optó por un punto intermedio e inventar "un personaje que fuera pasando por los episodios y momentos" que a él le parecen "importantes" de su "historia personal". Y eso es lo que empezó a hacer y lo que está haciendo. Haciendo, en presente, porque 'El rey recibe' es la primera parte de una "trilogía que pueden ser cuatro, como los mosqueteros". No en vano el escritor asegura: "Hago lo que me da la gana como siempre he hecho". Punto. Él puede. La serie lleva por nombre 'Las tres leyes del movimiento', que nada tienen que ver con el Nacional y mucho con el de Newton. Ya saben, lo de "todo cuerpo permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme mientras que sobre él no actúe ninguna fuerza que varíe su estado inicial" o "para cada acción hay una reacción de la misma magnitud y de sentido opuesto". Y eso es lo que repasa Mendoza en 'El rey recibe', el devenir histórico y social de las décadas de los 60 y 70 en Barcelona y en Nueva York, también en los países del Este. Tres lugares en los que vivió, o visitó, durante su juventud.

Para escribirlo no ha partido de un diario sino que ha utilizado su memoria. ¿Permite eso decir que las reflexiones que aparecen en el libro son suyas? Rulfo Batalla está prendado del marxismo y Mendoza en aquel entonces creía que "Marx y Freud tenían la solución intelectual a todos los problemas". Pero el escritor también tenía sus dudas al respecto, así que igual que Mendoza se fue a Praga, en la novela manda a Rufo Batalla a la capital checa. "Le pasa lo mismo que me pasó a mí, que no es lo que se imaginaba". Experiencias similares tienen autor y personaje con Richard Nixon y el escándalo 'Watergate', para Rufo Batalla lo que ocurre es exagerado: "Y eso es lo que me parecía a mí en ese momento", el momento en que un joven Mendoza vivió en Nueva York, igual que hace el protagonista.

El gato Fritz

Los episodios históricos que abarca este primer volumen van de las revoluciones del 68 al asesinato de Carrero Blanco, con paradas en la transformación de la sociedad española y en el Nueva York de los 60, cuando empezaron a aflorar los movimientos que definen la contemporaneidad: el feminismo, el despertar gay, la iconoclastia del arte… De la Primavera de Praga al turismo de masas. Todo cabe en 'El rey recibe'. Una selección temporal e histórica que Mendoza tacha de "absurda", pero el libro avanza por donde avanza y, pese a que la idea era llegar a la muerte de Franco, se cansó "antes". La continuación puede ser, o no, a partir del día siguiente de cuando acaba 'El rey recibe', ya se verá. Y el marco temporal de la trilogía (o tetralogía) también lo decidirá el tiempo, aunque la idea inicial es plantarse en el 2000. "¿Por qué? No lo sé. Pero es un número redondo". Lo que no contempla es llegar a la actualidad: "Han de pasar 25 años para que algo sobre la historia reciente se pueda convertir en novela".

No todo es serio en el libro. Como en toda novela del escritor, está su inconfundible voz y un contrapunto muy ‘mendoziano’, o lo que es lo mismo, un contrapunto humorístico y con cierta sorna e ironía. En este caso, lo da tanto el protagonista, propenso a sumergirse en tramas complejas e inverosímiles, como uno de los personajes: un excéntrico príncipe en el exilio con intención de recuperar el trono de Livonia: el príncipe Tadeusz Maria Clementij Tukuulo, Bobby para los amigos. Y el gato Fritz. Sí, “un icono contracultural de la época que no ha tenido continuación en el ‘merchandising’”. Ocupa la cubierta en una actitud que uno no sabe “si es un intelectual que se hace el chulo o un chulo que se hace el intelectual”.  

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