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CRÓNICA

De Lima a Vilabertran pasando por Cádiz

El Quartet Casals cierra una brillante Schubertíada con 'Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz', de Haydn

Rosa Massagué

Un momento de la actuación del Quartet Casals en la Schubertiada de Vilabertran. 

Un momento de la actuación del Quartet Casals en la Schubertiada de Vilabertran. 

La canónica no quedó completamente a oscuras ni se repartieron cilicios entre la feligresía. En realidad, no eran las tres de la tarde, hora en la que murió Jesucristo, ni era Viernes Santo, pero ‘Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz’, de Joseph Haydn, resonaron el domingo al anochecer en la canónica de Vilabertran de la mano de un excelente Quartet Casals. Hubo sin embargo más palabras en forma de poemas de Josep Pedrals de las que contempla la liturgia con el resultado de restar brillantez y rebajar la calidad interpretativa general del concierto.

‘Las siete últimas palabras’ es una obra con una historia bien curiosa. Se origina en el Perú colonial, en Lima, de la mano de los jesuitas que oficiaban el ‘Servicio de las tres horas’ propio del Viernes Santo a modo de unos ejercicios espirituales. De allí llegó a Cádiz donde el canónigo de la catedral, José Sáenz de Santamaría, marqués de Valde-Íñigo, quiso adaptar aquel oficio para el Oratorio de la Santa Cueva de aquella ciudad y hacerlo con la mejor música posible.

La estrella musical de la época era Haydn y otro marqués, el de Méritos, se la encargó. El compositor escribió una obra formada por una introducción, siete adagios o sonatas correspondientes a las siete frases que según los distintos evangelistas Cristo pronunció en la cruz, y una parte final. Existen varias versiones auténticas de la obra, pero la más interpretada es la compuesta para cuarteto de cuerda.

Gran riqueza expresiva

Los Casals, que tienen esta obra en su discografía, la interpretaron sacando toda la profundidad de unos movimientos siempre lentos o graves, pero nunca repetitivos, en los que puede leerse el perdón, la despedida de la madre, la desesperación, la soledad, la sed, o la resignación y entrega total. Lo hicieron con una gran riqueza expresiva, modulando los numerosos pasos delicados hasta llegar a la explosión final y violenta de ‘Il Terremoto’.

Se puede interpretar la obra de Haydn acompañada del breve texto litúrgico o sin él. El Quartet Casals lo hizo intercalando los poemas de Pedrals inspirados en la obra musical declamados por el propio autor. Con un lenguaje presuntamente coloquial y unas rimas facilonas tirando a ripios, este poemario parecía más adecuado para ser leído en una función parroquial que para acompañar el trabajo de Haydn interpretado por el Cuarteto Casals.

Con esta obra acabó una Schubertíada de Vilabertran que en esta edición ha presentado un nivel altísimo y por la que han desfilado grandes nombres de hoy como son los de Sarah Connolly, Matthias Goerne o Christopher Prégardien, y otros de un mañana que es casi hoy como el de Katharina Konradi, Lise Davidsen o Natalia Labourdette.

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