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CÓMIC JAPONÉS

'La balada del viento y los árboles': el manga que puso de moda las historias de amor entre chicos para chicas

Se publica por primera vez fuera de Japón el manga que revolucionó, en 1976, el concepto de cómics de amor

Josep M. Berengueras

Imagen del manga La balada del viento y los árboles.

Imagen del manga La balada del viento y los árboles. / Kaze to Ki no Uta / Keiko Takemiya

Un internado francés solo para chicos de finales del siglo XIX. Dos jóvenes varones se revuelcan en la cama. Suena el despertador y Gilbert, de 15 años de edad y de facciones afeminadas, sale disparado. Se acostaba con un chico de un curso superior. Esta escena podría escandalizar a más de uno aún hoy en día si apareciese en un cómic destinado a chicas de a partir de 12 años. Pues se trata de la escena inicial de ‘La balada del viento y los árboles’, de Keiko Takemiya, un manga de 1976 que supuso toda una revolución en el género del cómic para chicas en Japón. Ahora, por primera, se publica fuera del país del sol naciente de la mano de la editorial española Milky Way Ediciones.

El manga (cómic japonés) es rico en historietas para todos los gustos. Los jóvenes encuentran en el 'shonen' (acción) su mayor refugio, y el seinen es el destinado a un público más adulto. En medio, hay publicaciones para oficinistas, amas de casa, aficionados a la pesca y fans de los trenes, por poner algunos ejemplos. Cómo no, el cómic para chicas ('shojo', para público adolescente femenino) es también uno de los géneros más populares, y dentro de este, hay un subgénero de destacable éxito, el 'shonen-ai' (o 'boys love'): historias de amor entre chicos.

Kaze to Ki no Uta © Keiko TAKEMIYA

“Desde el punto de vista occidental, es difícil entender por qué este tipo de historias tienen tanto éxito en Japón”, explica el traductor y especialista en manga Marc Bernabé. "Quizá vean una idealización del amor con los protagonistas siendo dos hombres; hay un cierto componente de lo prohibido, del morbo, de pureza, que les atrae", añade. "Es probable que el éxito del 'shonen-ai' se deba, aparte de que ha sido un género que ha sabido romper tabús -particularmente en una sociedad tan tradicionalista y conservadora- a que tiene el don de exhibir eficazmente relaciones amorosas sólidas e idealizadas, independientemente de que estas sean entre personas del mismo sexo", añade el traductor y escritor especializado en cómics Alfons Moliné.

Estanterías llenas

En las librerías japonesas hay hoy en día estanterías enteras dedicada a este género. Pero no era así hace ahora más de 40 años, cuando un grupo de autoras derribó barreras: el denominado 'grupo de las 24', del que forman parte autoras como Moto Hagio ('¿Quién es el 11º pasajero?'), Riyoko Ikeda ('La Rosa de Versalles') o la propia Takemiya, que "a partir de finales de la década de los 60 del siglo pasado revolucionaron el 'shojo' manga o manga para chicas", afirma Moliné. Hasta entonces, prácticamente todos los dibujantes eran hombres, y fue este colectivo el que comenzó a dibujar y publicar historias para chicas con protagonismo de los romances. En 1971, ya '11-gatsu no Gymnasium', de Hagio, introdujo el amor entre dos chicos de forma idealizada. Pero fue ‘La balada del viento y los árboles’ la que rompió esquemas por su popularidad y trama.

Kaze to Ki no Uta © Keiko TAKEMIYA

Takemiya no lo tuvo fácil. Tardó nueve años en convencer a un editor en publicar su obra (que versa sobre el amor entre Gilbert Serge, el hijo de un rico vizconde), que finalmente comenzó a serializarse en la revista 'Shōjo Comic' en 1976. "Fue el primero en introducir el amor homosexual de forma muy romántica en una obra. Resultó sorprendente, obtuvo mucho éxito, pero también fue muy polémico porque la sociedad japonesa era muy conservadora, como cualquier otra, en 1976. Muchas lectoras seguro que lo leían a escondidas”, agrega Bernabé, que explica que en la obra no solo hay amor entre dos chicos, sino incesto, drogadicción, prostitución… aunque siendo el amor el elemento principal.

"Hasta ahora, la autora no había querido que se publicara fuera de Japón. Ha conllevado un gran esfuerzo convencerla de que nadie cuidaría con tanto mimo su obra", explica Carlos Subero, editor de Milky Way Ediciones. "Takemiya fue pionera en su tiempo. Fue de las primeras en mostrar sin censura relaciones románticas y sexuales en un contexto en el que dichos elementos eran claramente necesarios para establecer el carácter de la obra", agrega Subero.

Bernabé sitúa la relevancia de este título a la altura de "otros mangas que supusieron una ruptura como ‘La nueva isla del tesoro’, ‘Dragon Ball’ o ‘Akira’". "Que se publique en España significa que el mercado español ha logrado un grado de madurez importante", concluye.

Temas: Manga