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festival de venecia

'First man' o el tropiezo en el espacio de Chazelle y Gosling

El 'biopic' sobre el astronauta Armstrong busca ser opresivo y solo logra que el espectador mire una y otra vez el reloj

Nando Salvà

El actor Ryan Gosling, la actriz Claire Foy y el director Damien Chazelle, posan durante la presentacion de la película First Man en Venecia.

El actor Ryan Gosling, la actriz Claire Foy y el director Damien Chazelle, posan durante la presentacion de la película First Man en Venecia. / Claudio Onorati

En unos meses, casi seguro, 'First man: El primer hombre' aspirará a varios premios Oscar. Y no necesariamente porque lo merezca -a menos que la del 2018 acabe siendo una cosecha cinematográfica particularmente mala, no debería- sino porque, en los últimos años, ser la película inaugural de la Mostra de Venecia casi se ha convertido en garantía de tener luego un fructífero paseo por la temporada de premios. Eso es algo que saben perfectamente Damien Chazelle Ryan Gosling, que hace dos años ya abrieron el certamen italiano con 'La La Land' antes de que esa película acabara ganando cinco Oscar.

Aquí actor y director se reúnen para recrear la vida del astronauta Neil Armstrong entre 1961 y 1969, cuando fue el primer hombre en pisar la Luna; 'First Man', pues, es un biopic, y la Academia de Hollywood siente predilección por los biopics. Es cierto, por otra parte, que no sigue el esquema del subgénero a pies juntillas, y que funciona menos como una versión filmada de la Wikipedia que como un estudio psicológico de su protagonista. Es una pena que, mientras por un lado evita las trampas dramáticas propias del género, por el otro no sea capaz de buscar más formas alternativas de generar emoción que algunos toques de sentimentalismo más bien obvio. Y buena parte de la culpa de ello la tiene su protagonista mismo.

Irreparablemente dañado por la muerte de su hija, el Armstrong de 'First Man' es un hombre incapaz de mantener relaciones afectivas saludables y que vive exclusivamente para superarse aunque eso le aporte exclusivamente sufrimiento y dolor. Chazelle, pues, convierte al astronauta en el tipo de antihéroe sobre el que su filmografía se construye: un alma gemela del joven de 'Whiplash', que seguía tocando la batería incluso cuando le sangraban las manos, y del pianista de 'La La Land', que renunciaba a la mujer de su vida por su amor al arte. El problema es que este Armstrong es menos una persona de carne y hueso que un mero recipiente de ese sufrimiento y ese dolor.

El espacio desde dentro

Comentaba este miércoles Chazelle ante la prensa que ha querido aproximarse al espacio exterior desde un tipo de realismo que a menudo se echa de menos en las películas protagonizadas por astronautas. En concreto, en lugar de avasallarnos con vistosas panorámicas del espacio exterior, la cámara permanece en el interior de aeronaves minúsculas y oscuras, pegada a los rostros y los cuerpos de los astronautas, tan vulnerable como ellos a las sacudidas y los temblores continuos y el ruido ensordecedor. El resultado, en efecto, es increíblemente realista, pero no particularmente fotogénico. Lo que Chazelle busca con todas esas larguísimas escenas en las que Armstrong mira pantallitas e intercambia con sus colegas diálogos llenos de coordenadas y siglas como ADL y RCN y demás jerigonza es hacer que compartamos la claustrofobia que ellos sienten. Lo que logra es que miremos una y otra vez el reloj.

Y cuando no viaja más allá de la atmósfera, 'First man' transcurre enteramente ajena al convulso tiempo que recrea, y hay algo problemático en ello. Cuando Donald Trump habla de hacer América grande otra vez, la América en la que piensa es la de los 60, con el 'baby boom' y los Cadillacs y, sí, la carrera espacial. No piensa en Vietnam, y el racismo, y los asesinatos de JFK Martin Luther King. 'First man' tampoco lo hace. Es cierto que ese hermetismo probablemente sea el mismo que habitaban quienes vivían mirando todo el día al cielo, y también lo es que Chazelle deja claro el enorme coste económico, social y humano que pagaron por ello. Pero, en última instancia, 'First man' funciona como celebración de un hombre que llevó a su país a la gloria. Tiene potencial para convertirse en la primera película de dos horas y cuarto que el presidente ve entera.