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sin dinero

La falta de presupuesto aboca a los museos barceloneses a la segunda división

La dotación económica del MNAC ha caído de 25,7 millones en el 2010 a 15,1 millones

Natàlia Farré

Uno de los rincones de la colección de renacimiento y barroco del MNAC.

Uno de los rincones de la colección de renacimiento y barroco del MNAC. / ALBERT BERTRAN

Hace tiempo que Barcelona no juega en primera división en cuanto a arte se refiere. Evidencias para tal afirmación hay muchas; el número de visitantes de sus museos es una de las más llamativas. En una ciudad en la que los turistas se suman por millones, 19 en cuanto a pernoctaciones en el 2017, solo uno de sus museos llegó al millón de visitantes el año pasado: el Museu Picasso. El centro de la calle de Montcada alcanzó 1.046.190 entradas, cifra que lo situó en el discreto puesto 78 de la lista de centros de arte con más audiencia que elabora anualmente ‘The Art Newspaper’. El MNAC, con 866.271, obtuvo una olvidable 90ª plaza, y el Macba (poco más de 259.301 visitas) fue invisible en la clasificación.    

¿Por qué una ciudad tan turística como Barcelona no consigue llenar sus museos? “El atractivo principal para los turistas es el patrimonio arquitectónico de Gaudí. Atención, no el modernismo, Gaudí: basta con mirar la puerta de la Casa Batlló y compararla con la de la Casa Amatller. Poca gente viaja a Barcelona pensando en sus museos, pero todos lo hacen pensando en la Sagrada Família, la Pedrera, la Casa Batlló, el parque Güell…”, asegura Santos M. Mateos, doctor en Historia del Arte y profesor de Comunicación y Patrimonio en la Universitat de Vic. Y razón no le falta, el templo expiatorio puede presumir de haber recibido 4.527.427 visitantes en el 2017.

Limitación

La falta de interés de los foráneos por los museos de Barcelona puede ser un motivo de sus bajas audiencias, pero no el único. Parte de culpa la tienen los propios habitantes de la ciudad: más de la mitad de los catalanes mayores de 14 años (50,6%) no visitaron ningún museo, monumento ni galería de arte el año pasado según un informe del Observatori dels Públics del Patrimoni Cultural de Catalunya. “El drama de nuestros museos es que los más visitados son los que están vinculados al turismo, como el Picasso o el Teatre Museu Dalí”, apunta Manel Miró, historiador del arte y consultor en patrimonio.  

Y luego existe el problema que lleva años siendo endémico en los centros públicos: unos presupuestos magros. “Están infradotados y con menos personal del necesario... un museo no es solo la colección permanente o temporal, es también todo el trabajo de investigación, de documentación... Así no se puede competir con los grandes museos, ellos además reciben una parte muy importante de su financiación del patrocino”, sostiene Miró. El presupuesto está directamente vinculado a la posibilidad de hacer grandes exposiciones y estas al aumento de público. “Si el MNAC tuviera presupuesto para grandes exposiciones, seguro que superaría el millón de visitantes. En este sentido, su director [Pepe Serra] tiene toda la razón cuando se queja públicamente de esta limitación”, asegura Mateos.

Otra liga

Como consecuencia de los recortes, el presupuesto del MNAC ha caído de los 25,7 millones del 2010 a 15,1 millones, y de estos solo es posible dedicar 1,6 a actividades, muestras incluidas, una cantidad que no permite pensar en exposiciones como ‘Dalí’, que en el 2013 rompió todos los récords de público en el Pompidou y en el Reina Sofía, o la dedicada a Torres-García que tuvo parada en el Moma y en el Picasso de Málaga pero no en Barcelona. “Es bastante increíble que el museo más importante de Catalunya esté tan mal financiado”, lamenta Miró.  

Dicho esto, ambos expertos aseguran que con estas condiciones no se puede pedir mucho más a un museo como el MNAC. Y Joan Subirats, comisionado de Cultura del Ayuntamiento, los excusaba en una entrevista con este diario en marzo: “Barcelona quiere competir con Madrid, Londres, París... pero las bases materiales no son las mismas. Estas ciudades han sido capitales de imperio, tienen fondos de colecciones espectaculares y unos gastos de los presupuestos estatales de Cultura que nosotros no tenemos”. 

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