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CRÓNICA

Ismael Serrano, tal como ayer en Porta Ferrada

El cantautor madrileño conmemoró su 20º aniversario de carrera en un generoso recital de texturas intimistas en el que combinó sus clásicos con citas a Aute, Sabina y Silvio Rodríguez

Jordi Bianciotto

Ismael Serrano, durante el concierto del martes en Porta Ferrada. 

Ismael Serrano, durante el concierto del martes en Porta Ferrada.  / joan murgadella

Dos décadas atrás, en una época en que el canto sociopolítico no se llevaba demasiado, Ismael Serrano se dirigió a su generación invocando a los trovadores comprometidos de los 60 y 70. Ahora que cualquier cantante pop se ve casi obligado por el ambiente a asumir el ‘nosotros’ en alguna de sus canciones, el tiempo parece haber dado la razón a este madrileño de verbo oceánico, que interpela con sus estrofas a tirios y troyanos, incluyendo su propio subconsciente, como nos quedó claro, una vez más, este martes en Porta Ferrada.

Concierto de aniversario, afín al repertorio de su disco ’20 Años. Hoy es siempre’, y diseñado para potenciar la palabra: Serrano, arropado por teclados, contrabajo y violoncello, con poca electricidad y sin el factor dinámico de la percusión. Un río de canciones que a lo largo de más de dos horas y media fluyó con suavidad y cierto rigor espartano, con el cantautor quitando hierro en sus parlamentos (“como se trataba de una celebración, he buscado mis canciones más alegres”, ironizó) y oleajes líricos en que la oscuridad no suele ser absoluta, ya que, como en ‘Sucede que a veces’, cuando menos te lo esperas “algo te eriza la piel / y te rescata del naufragio”.

Historias y reflexiones

Aunque se identifique a Serrano con la canción política, en su obra abunda el verso de interiores: el instinto de escuchar tu propia voz en ‘Si se callase el ruido’ o el refugio del amor en ‘Apenas sé nada de la vida’. Piezas que crearon un clima cálido y concentrado en el Espai Port. También un poco lineal: esos arreglos livianos podían llegar a acotar la expresividad musical. Pero el madrileño puso en el centro de la imagen las historias y reflexiones intensas de composiciones como ‘Pequeña criatura”, sobre “los niños que un día fuimos” o ‘El día de la ira’, donde lamentó que en Argentina “se haya echado abajo la legalización del aborto en términos propios de otros tiempos”.

Un cancionero al que incorporó adaptaciones de Aute (‘Las cuatro y diez’), Sabina (‘Y sin embargo’) y Silvio Rodríguez (‘Ojalá’). Llevándolas a su terreno, a su timbre vocal con temblores ‘serratianos’, y casándolas con sus clásicos propios, como ‘Ya ves’, ‘Nieve’ y ‘Vértigo’. Y, claro, ‘Papá, cuéntame otra vez’. “La compuse como hijo y ahora la canto como padre”, apuntó, alertando a su vez de la actual “deriva fascista” del mundo y lamentando “que se judicialice la política”. Serrano, tal cual, como hace 20 años, haciendo suyo el mensaje de aquella canción que Raimon dedicó a López Raimundo, ‘T’he conegut sempre igual’.

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