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HALLAZGO

45 segundos con Marilyn desnuda

Un biógrafo de la actriz da a conocer la existencia de un fragmento descartado del montaje de la película 'Vidas rebeldes'

Elena Hevia

Marilyn Monroe, durante el rodaje de Vidas rebeldes.

Marilyn Monroe, durante el rodaje de Vidas rebeldes. / BCN

‘Vidas rebeldes’ es una de las películas más desoladoras de la filmografía de Marilyn Monroe. Acumula capas y capas de tristeza. Fue su primer papel dramático para un gran estudio, la última película que estrenó antes de su suicidio, también supuso el punto de inflexión de su ruptura con Arthur Miller. Además mostró el rostro deformado de Montgomery Clift tras el accidente automovilístico que marcó su declive y acabó siendo el trabajo póstumo de Clark Gable que sufrió un infarto poco después del último golpe de claqueta. En su momento, el rodaje de la película dirigida por John Huston en el desierto de Nevada acaparó la atención de la prensa y allí la fotógrafa Inge Morath, discípula de Cartier Bresson, realizó fotos prodigiosas. Quizá sea el rodaje más documentado de la historia del cine.     

Pero todavía hay letra pequeña por descubrir en esa película que Miller escribió para su mujer, atrapada en su inseguridad y sus adicciones, con la intención expresa (y esto es lo más sorprendente) de que saliera de la depresión. La enésima biografía sobre Marilyn, esta vez escrita por Charles Casillo, un periodista norteamericano que se declara enfermizamente obsesionado por la actriz, aporta, cosa rara a estas alturas, una curiosa novedad. El libro, ‘Marilyn Monroe: The prívate life of a public icon’, se ha puesto a la venta en Estados Unidos este martes y en él se menciona la aparición de una escena perdida, de la que se conocía la existencia pero se creía destruida, el descarte de un desnudo de la actriz, que hubiera formado parte de la película ‘Vidas rebeldes’ y de la que Huston decidió prescindir.

El productor lo guardó 

El descubrimiento se realizó cuando Casillo entrevistó a Curtice Taylor, hijo del productor de la película, Frank Taylor, y aquel le reveló que el metraje, con sonido y perfectamente montado y que en total tiene una duración de unos 45 segundos, había sido guardado por su padre y él mismo también lo había conservado desde la muerte de éste en 1999.

Inge Morath / Magnum 

Poderoso objeto de deseo en los años 50 y 60, Marilyn no tuvo reparos en aparecer desnuda en varias sesiones fotográficas e incluso circula una película porno que presumiblemente protagonizó (hay dudas que sea realmente ella) cuando era menor de edad. El Codigo Hays, una norma de autocensura impuesta por los productores de Hollywood más o menos hasta 1960, no permitía mostrar desnudos en la pantalla, al contrario de lo que sucedía en Europa. ‘Vidas rebeldes’ fue estrenada en 1961. Huston, gran director, todavía no se había adaptado a los aires renovadores que llegaban de Europa y le disgustaba la desnudez si consideraba que no era estrictamente necesaria. Pocos años más tarde incluyó un desnudo masculino en ‘Reflejos en un ojo dorado’ pero en este caso funcionaba como detonante de la salida del armario del personaje que encarnaba Marlon Brando.

Lo que se ve en el montaje final de ‘Vidas rebeldes’ es a Gable que entra, decorosamente vestido, en la habitación donde Marilyn duerme, se intuye que desnuda bajo las sábanas. Él la acaricia y la besa y luego se aleja. Lo que aporta de más la escena encontrada es a la actriz teniendo que realizar ese número clásico de prestidigitador barato que consiste en ponerse una bata a la vez que se sujeta la sábana que tapa púdicamente el pecho. La actriz, que intentaba ser juzgada por su interpretación y no como un símbolo sexual, sencillamente se deshacía de la sábana y se ponía la bata dejando su cuerpo al descubierto. Tuvo que repetir la toma varias veces.

El ansia de la industria por desnudar a Marilyn culminó en ‘Something's got to give’, la que hubiera sido su siguiente película si no se llega a interponer el frasco de barbitúricos que se la llevó definitivamente. Era una vuelta a la comedia y en la película inacabada puede verse, esta vez sí, un desnudo de la actriz, en lo que habría sido quizá el primero de una estrella en el ‘mainstream’ de Hollywood.

Tensiones a flor de piel 

'Vidas rebeldes', donde se percibe la fragilidad y el dolor de la actriz de forma patente, fue también además de triste una olla a presión de tensiones. Y la mayor parte de ellas tuvieron que ver, claro, con la inestable Marilyn. Motivos no le faltaban. Tomaba pastillas para dormir y píldoras para despertarse. Llegaba tarde sistemáticamente a los rodajes. Una costumbre. Billy Wilder que la había dirigido en ‘Con faldas y a lo loco’ le agradeció con mucha guasa los retrasos porque en esas pausas había conseguido leer ‘Guerra y paz’. Huston, que tenía fama de colérico, se armó de paciencia, mientras Gable se lo tomaba con filosofía. Quizá pensaba en su contrato que especificaba que cada hora extra de espera era remunerada a precio de oro.

El desequilibrio de la actriz se iba haciendo tan evidente que el rodaje  tuvo que suspenderse durante 10 días por un colapso nervioso por el que internaron a Marilyn en una clínica. Y mientras tanto, el equipo seguía cobrando. A su regreso las discusiones con Arthur Miller cada vez eran más explosivas . Él empezó a acercarse a aquella austriaca de pelo corto, Inge Morath que no dejaba de hacer fotos y que acabaría siendo su tercera y definitiva esposa tras el divorcio con la actriz. De hecho, la fotografía que realizó Morath del momento previo a la escena ahora encontrada da fe de la desnudez original de la actriz. Cuarenta y cinco segundos que acaparan titulares y vuelven a poner en funcionamiento ese espejismo erótico que fue Marilyn. ¿Qué pasará con el fragmento?  De momento, no se sabe. 

Temas: Cine

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