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EL ANFITEATRO

Consagrados y por consagrar

El Festival de Peralada apuesta y gana con la cantera operística de casa

Rosa Massagué

Lucía Martín-Carton, Josep-Ramon Olivé y Roger Padullés, en Acis & Galatea, de Händel, representada en el claustro del Carme, de Peralada.

Lucía Martín-Carton, Josep-Ramon Olivé y Roger Padullés, en Acis & Galatea, de Händel, representada en el claustro del Carme, de Peralada. / ROBIN TOWNSEND

El Festival Castell de Peralada vive del eclecticismo artístico, pero la ópera ha sido siempre el gran puntal de la cita musical ampurdanesa. Este año han repetido grandes nombres de la lírica, los de Jonas Kaufmann, Plácido Domingo y Josep Bros. También ha habido un debut, el de Javier Camarena. Son participaciones importantes, pero tan o más meritorio que programar a grandes estrellas, es la apuesta por dar espacio a talentos, jóvenes o no tan jóvenes, que son de casa. A artistas con ideas y excelente preparación, a los que no siempre resulta fácil encontrar el apoyo y la sensibilidad necesaria para desarrollar proyectos que en otro lugar entrarían dentro de la normalidad de una programación de calidad.

La actual edición ha permitido constatar que hay músicos que pueden interpretar obra barroca con un gran nivel artístico. No vamos a descubrir al contratenor Xavier Sabata, con una gran carrera internacional bien consolidada. Lo que sí merece destacarse es su fidelidad al festival poniéndose este año al frente del proyecto artístico para interpretar ‘Rinaldo’, de Georg Friedrich Händel, en una versión poco habitual, la de 1711, junto a una siempre impecable Núria Rial, otra voz rodada en circuitos europeos.

La interpretación era en versión de concierto, pero Sabata sacó a relucir su gran conocimiento teatral para crear un clima dramático que daba vida a los personajes y a la historia del caballero Rinaldo.

Éste no ha sido el único Händel. También se ha podido ver su ‘Acis & Galatea’, en este caso representado, con una puesta en escena mínima pero muy eficaz que firmaba Rafael R. Villalobos, con Roger Padullés, Lucía Martín-Carton, Víctor Sordo, Hugo Bolívar y Josep-Ramon Olivé que también tenía papel en ‘Rinaldo’.

La orquesta en ambas óperas era Vespres d’Arnadí, la formación creada por el clavecinista Dani Espasa junto a Pere Saragossa y que en poco más de una década ha consolidado una trayectoria como orquesta barroca utilizando criterios e instrumentos históricos.

Peralada ha cumplido y bien dando espacio a ambos proyectos que han demostrado que hay cantera muy preparada para este tipo de ópera. Lo que ya no corresponde solo al festival ampurdanés es dar a este tipo de proyectos la ncesaria continuidad a la que se refería el crítico Xavier Cester:


Las administraciones públicas y otros programadores deben hacer que este trabajo no sea flor de un día. Debe ser también un buen recordatorio de que el teatro de ópera que es el Liceu necesita una segunda sala que sea idónea para este repertorio.

De la programación operística de esta edición del festival no hay que olvidar ‘La flauta mágica’, de Wolfgang Amadeus Mozart, una producción que si bien no colmó las expectativas que había despertado, permitió a Oriol Broggi estrenarse como director de escena y reunir experiencia y conocimiento para futuras incursiones en el mundo de la ópera. En esta producción brillaron los talentos de la mesosoprano la catalana Anna Alàs, con formación y carrera en el extranjero, y la argentina afincada en Barcelona, Mercedes Gancedo.  

Temas: Ópera

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