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LAS ANTECESORAS

Las musas de Madonna

La cantante ha tomado nota de las experiencias de otras mujeres fuertes de la música, de Ella Fitzgerald a Chrissie Hynde

Jordi Bianciotto

Ella Fitzgerald, en un concierto en 1966.

Ella Fitzgerald, en un concierto en 1966.
Diana Ross, en un espectáculo en Bélgica.
Debbie Harry, en la carátula de un disco.

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Madonna ha roto esquemas como mujer dominadora en el campo del pop, controlando su carrera, imponiendo sus reglas y perdurando al más alto nivel. Un perfil de creadora determinada, que se rebela ante el recurrente rol de marioneta del ‘show business’, que dispone no obstante de precedentes en ciertas figuras femeninas fuertes de la música, algunas de las cuales la inspiraron en su día.

Como Chrissie Hynde, la cantante y líder de Pretenders, y Deborah Harry, la voz e imagen de Blondie; dos estadounidenses (la primera, emigrada a Londres) que brillaron a lomos de la new wave de finales de los 70 y primeros 80. Años en que una Madonna veinteañera había dejado su Bay City (Michigan) natal para recolocarse en Nueva York e incluso vivir una breve aventura parisiense como corista de Patrick Hernández  (el ídolo ‘disco’ de ‘Born to be alive’). Respecto a ellas, Madonna siempre ha sido muy clara. “Mis modelos fueron gente como Debbie Harry y Chrissie Hynde. Mujeres fuertes, independientes, que componían su propia música y evolucionaban por su cuenta”, ha afirmado. “Me dieron ánimos”.

Diana Ross y Kate Bush

Madonna fue niña y adolescente a caballo de los 60 y los 70, época en que le dejaron huella cantantes pop como Lulu Marianne Faithfull, si bien siempre ha considerado a Ella Fitzgerald como “la mejor” en términos vocales. Una figura inspiradora, además, por su capacidad de brillar desde un punto de partida más bien adverso, el de mujer negra y pobre. En las entrevistas, Madonna ha dedicado piropos a otras muchas cantantes femeninas de ámbitos muy diversos: Chaka Khan, Joni Mitchell, Patsy Cline, Shirley Bassey, Donna Summer… Y Diana Ross, con cuya música (The Supremes) creció y que con el tiempo se situaría como referente de artista y empresaria, controladora de su destino. Curiosamente, o no tanto, Madonna trabajó en ‘Like a virgin’ con Nile Rodgers, que cuatro años antes había producido el álbum ‘superventas’ ‘Diana’, con éxitos como ‘Upside down’.

Otra mujer potente, Tina Turner, con su propio historial épico asentado en el infortunio y la resurrección triunfal, emerge como referente de poderío. Como Cher, crecida también tras su leyenda negra conyugal. Y en otro campo hay que hablar de una creadora menos popular pero magnética, la británica Kate Bush. Una artista que bien puede simbolizar la determinación artística contra viento y marea, y que ejerció un influjo en Madonna con su bautismal y audaz gira de 1979 (cambios de vestuario, coreografías, uso del micrófono de diadema, que permite cantar y bailar a la vez); una cantante, que, por cierto, también acaba de cumplir los 60.

Temas: Madonna

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