Ir a contenido

ENTREVISTA

Emmanuel Carrère: "Siento que me faltan las ideas, y me da miedo"

El gran escritor de no ficción de Francia es uno de los invitados de honor del Festival de Locarno

Nando Salvà

El escritor y director de cine francés Emmanuel Carrère.

El escritor y director de cine francés Emmanuel Carrère. / Albert Bertran

Se dio a conocer internacionalmente con ‘El adversario’ (2000), recreación del caso real de un hombre que mató a su familia tras fingir ser quien no era durante dos décadas, y desde entonces es el gran escritor de no ficción de Francia. Sin embargo, lo que él hace es mucho más que documentar la realidad. Sus libros combinan reporterismo periodístico con confesiones en primera persona, y aderezan la mezcla con reflexiones filosóficas, psicológicas y teológicas. Lo que él hace, pues, es transformar el mundo en literatura. Hablamos con él en el Festival de Locarno, del que estos días es invitado de honor.

Además de escribir nueve libros, usted ha dirigido dos películas. Ambas actividades se basan en la narración de historias pero, al margen de eso, dan la sensación de ser muy distintas.
Lo son. Lo explico con un ejemplo: un escritor tiene toda la libertad para describir con palabras la interioridad de sus personajes; de un director se espera que lo haga con imágenes, sin verbalizar, y eso es muy complicado. Y lo es aún más cuando el punto de vista del relato es la primera persona, que es el que yo uso desde ‘El adversario’.

¿Por qué la primera persona? 
Hay quien me acusa de ser un narcisista pero, a decir verdad, me mueve la honestidad. Si escribes una novela de ficción, con personajes inventados, tienes la libertad de decidir qué es lo que sienten o piensan. Pero al hablar de personas reales tienes una responsabilidad moral, y no puedes ni debes tratar de convencer al lector de que conoces su piscología. Incluirme a mí mismo en mis libros me permite mantener la distancia correcta, y limitarme a conjeturar sobre ellos.

"Hay quien me acusa de ser un narcisista pero, a decir verdad, me mueve la honestidad. Incluirme a mí mismo en mis libros me permite mantener la distancia correcta, y limitarme a conjeturar sobre ellos"

¿Y qué hay del pudor?
Oh, nunca lo he experimentado. Sé que muchas de las cosas que explico sobre mí mismo no me dejan en buen lugar, pero no me avergüenzo porque asumo que también mis lectores se equivocan, y que por tanto se reconocerán en mí. Además, en última instancia yo decido cuánto estoy dispuesto a confesar. Las personas de las que escribo, insisto, no tienen ese privilegio editorial.

Usted mismo lo acaba de reconocer: si escribiera ficción, como hacía al principio de su carrera, no tendría ese dilema. 
Ya, pero es que no me sale. Ya no. No es una decisión que responda a la convicción ideológica. Como lector, me encanta la ficción. Quién sabe si en el futuro volveré a ella.

¿Cómo será su próximo libro? 
No lo sé. Siento que me faltan las ideas, y me da miedo. Sé que se mire como se mire llevo una vida privilegiada, pero eso no me impide tener inclinación natural a la depresión. Lo único que resulta infalible a la hora de mantenerme alejado de ella es el trabajo. De no ser por los artículos periodísticos que he estado escribiendo últimamente, sin duda me habría hundido. También me refugio en el cine: pronto empezaré a rodar mi tercera película, de la que no puedo decir nada.

¿Le incomoda hablar de su crisis creativa?
Lo único que no me gusta de las entrevistas es que sugieren que yo tengo cosas más interesantes que decir que, por ejemplo, usted. Y eso no tiene por qué ser cierto. Y la autopromoción alimenta el ego, y eso quizá proporcione cierto placer pero no es saludable. En todo caso, cualquier circunstancia que me permita interactuar es bienvenida. Cuando escribo puedo llegar a sentirme muy solo, y estoy convencido de que el contacto con el exterior hace que escriba mejor.

¿Cómo suele saber que ha encontrado un asunto sobre el que escribir? 
Solo sé que tengo buen ojo. Cuando decidí escribir ‘Limonov’ (2011) mucha gente me trató de loco; decían que [el disidente ruso] Eduard Limonov no le interesaba a nadie. Pero yo sentí que el personaje me daba la ocasión de adentrarme en la literatura picaresca y a la vez reflexionar sobre el fin del comunismo. Y con ‘El reino’ (2015) tuve la sensación de que la crisis espiritual que sufrí en el pasado era un punto de partida válido para investigar sobre los orígenes del cristianismo de forma maximalista, espectacular, como en un péplum.

"Quien diga que no se siente atraído por el lado oscuro miente. Lo oscuro genera incertidumbre, y la incertidumbre genera curiosidad. Además, todos tenemos un lado oscuro"

En sus libros y artículos periodísticos ha hablado de impostores, de asesinos, de fascistas, de espías, de dictadores, de drogadictos… ¿Diría que se siente atraído por el lado oscuro? 
Quien diga que no se siente atraído por él, miente. Lo oscuro genera incertidumbre, y la incertidumbre genera curiosidad. Además, todos tenemos un lado oscuro. Hablar de todas esas personas me permite darme cuenta tanto de lo que me distingue de ellos como de lo que me conecta con ellos, y comprender que yo también habría podido correr su misma suerte. 

0 Comentarios
cargando