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ópera barroca

Sabata brinda un 'Rinaldo' conmovedor y ágil en Peralada

Los intérpretes estuvieron a gran altura y los guiños escénicos facilitaron la inmersión en la obra de Händel

Manel Cereijo

Un momento de Rinaldo, en Peralada.

Un momento de Rinaldo, en Peralada. / ICONNA / JOAN CASTRO

Una apasionante fiesta barroca es lo que se vivió el domingo en el Festival Castell de Peralada con la representación de 'Rinaldo', de Händel, en el histórico escenario que brinda la Iglesia del Carmen a cargo de un plantel de intérpretes de primera división en la materia. Xavier Sabata, artista residente de la presente edición del evento ampurdanés -presentándose este año por partida doble en cartel-, se llevó a la mochila su primer éxito tras evidenciar un sensible olfato para gozar y hacer disfrutar del mejor barroco encendiendo los ánimos del público.

Responsable del concepto del espectáculo, Sabata optó por ofrecer la versión íntegra de la ópera revisada por el propio Händel en 1731 (en primera audición en España) en lugar de la primera, estrenada dos décadas antes. 'Rinaldo' es un placer para los sentidos de los amantes del género y una de las partituras más redondas del compositor que catapultó su fama en Londres. A la versión de concierto planteada inicialmente se le añadieron los guiños escénicos del contratenor catalán, un detalle que el público agradeció, ya que los movimientos, la iluminación y la interacción de los intérpretes facilitaron la inmersión en la trama, impregnándola de dinamismo y agilizando las casi tres horas de maravillosa música compuesta para esta historia de amor y pasiones ambientada en la primera cruzada.

Sabata dibujó al guerrero Rinaldo con un fraseo elegante y lleno de humanidad -algo no tan frecuente en el género-, que encontró mayor comodidad en la zona central de su voz de timbre bello y homogéneo, junto a una pulida ejecución de la coloratura; metido en su personaje hasta las trancas conmovió en varios momentos, como en la sentida 'Cara sposa'.

Le dio excelente réplica su amada Almirena en la voz de Núria Rial, debutante en el festival y de consolidada trayectoria internacional. La soprano catalana convenció por su expresividad y gran control de su instrumento, coloreando con pureza y a su gusto cada estado de ánimo del personaje (también en los fugaces papeles de Mujer y Sirena), dando buena muestra de conocer el estilo en profundidad; su fama le precede.

Hubo también lugar para el lucimiento de la mezzosoprano Mary-Ellen Nesi como la temperamental Armida, enérgica y generosa en todo su arte, de  amplísimo registro vocal e impecable ejecución. A la contralto Hillary Summers -de voz más discreta- le faltó algo más de proyección, aunque vivió con realismo todas las vicisitudes de Argante. Sorprendieron positivamente la potente vis teatral y el estupendo dominio vocal del tenor sevillano Juan Sancho como Goffredo -de excelente coloratura- y el buen hacer del barítono Josep-Ramon Olivé, quien dio vida a un Mago muy convincente.

Dani Espasa, dueño de muchos talentos musicales y verdadero especialista en el género, sacó brillo a la partitura desde el clave dirigiendo con absoluta complicidad al conjunto barroco Vespres d’Arnadí, siempre atento e implicado en ofrecer el mejor sonido posible.

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