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UN NUEVO FENÓMENO LATINO

Morat, la otra música colombiana

El grupo de Bogotá, que triunfa con un folk-pop romántico alejado de los nuevos ritmos urbanos, actúa en el Festival de Cap Roig

Jordi Bianciotto

El cuarteto colombiano Morat actúa este lunes en Cap Roig.

El cuarteto colombiano Morat actúa este lunes en Cap Roig.

Colombia, el país de Shakira, Juanes y Maluma, sigue aportando nuevos inquilinos del ‘star system’ latino: uno de los últimos es Morat, cuarteto de Bogotá que representa una alternativa pop-folk amable y romántica a los menús más estridentes de la nueva música urbana. “Somos una opción distinta del reggaeton pero lo respetamos todo y nos gusta llevar el nombre de Colombia en alto”, explica a este diario Martín Vargas, batería del grupo, en vísperas de la actuación de Morat este lunes (22.00 horas) en el Festival de Cap Roig (Calella de Palafrugell).

Canciones como su mayor éxito, ‘Cómo te atreves’, les han popularizado en el mundo hispano, de México a España, a través de letras sentimentales livianas y sonoridades que funden inmediatez pop y tejidos folk, con toques de instrumentos como el banjo, el violín o los metales. En el centro de la imagen, las variaciones sobre el mismo 't’aime', como diría Serge Gainsbourg, desplegadas en su primer disco, que tiene el orientativo título de ‘Sobre el amor y sus efectos secundarios’ (y con la palabra ‘amor’ solapada sobre su antítesis, ‘desamor’).

Letra triste y ritmo alegre

Hablanos de estribillos sentidos como “Me hiciste daño pero sigo vivo / Contigo yo me acostumbré a perder, mi corazón funciona sin latidos”. “En ‘Cómo te atreves’ quisimos hacer algo bastante divertido: una letra triste con un ritmo alegre. Y el resultado nos salió un tanto particular”, estima Vargas, que sitúa los textos de las canciones en primer plano. “No importa si necesitamos tirarnos ocho horas para terninar una letra. Nos esforzamos mucho con eso y al final se nota que nos gusta mucho”. Aunque dicen ser  conscientes de que “en el amor se ha dicho de todo”, les corresponde “encontrar una manera distinta de decir lo mismo” considerando que “hablar de amor es un tema infinito”.

Los cuatro miembros (y un quinto, Alejandro Posada, ya desvinculado de la formación, que fue quien propuso el nombre del grupo atendiendo al nombre de la finca familiar) se conocen desde niños, cuando comenzaron a perfilar sus instintos artísticos. “En el colegio había un espacio para tocar música y siempre estábamos ahí metidos”, recuerda Vargas. Eso era antes de “la locura” precipitada por su éxito, “una sorpresa” para un grupo que comenzó “haciendo conciertos familiares” y que ha llegado súbitamente al gran público con piezas como ‘Mi nuevo vicio’, dueto con la mexicana Paulina Rubio.

Composición coral

En materia de composición, Morat tiene “una regla de oro” que consiste en “terminar las canciones entre los cuatro, aportando ideas de un modo coral”, apunta Martín Vargas. Eclécticos en sus gustos, sitúan entre “influencias importantes” a un par de bandas  estadounidenses, Mumford & Sons y los latinos Bacilos.

Aunque el grupo no desea dar muchos detalles al respecto, Morat tiene ya un segundo disco grabado en Los Ángeles y a punto para ver la luz “en septiembre u octubre”. Un trabajo “que ha quedado bastante chévere”, asegura Vargas, en el que “va a haber sorpresas” y cuyo título “aún no se puede decir”. Algunas de sus canciones quizá suenen en Cap Roig, donde actuarán dos semanas después de pasar por el Poble Espanyol, dentro del Share Festival. Se mostrarán en formato de quinteto y apostarán por un repertorio que, “por ahora”, no incluye composiciones ajenas.

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