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CRÓNICA

Luis Fonsi, la estela de 'Despacito'

El cantante puertorriqueño caldeó el Liceu con su fusión de pop, baladas y ritmos latinos coronada por su mayor éxito

Jordi Bianciotto

Luis Fonsi, en el Liceu

Luis Fonsi, en el Liceu / FERRAN SENDRA

El lanzamiento del nuevo disco de Luis Fonsi sigue demorándose, pero mientras va soltando canciones con cuentagotas, el puertorriqueño sigue disfrutando, un año después, de la ola de ‘Despacito’. Conciertos en los que reserva el éxito para el final y despliega su noción de la música concebida en dos tiempos, “un poquito de lo rítmico y un poquito de lo romántico”, como el que ofreció este lunes en el Liceu, bullicioso cierre del Suite Festival.

Se trataba de “desconectarnos del mundo exterior”, y para ello dispuso un espectáculo con sonido de superproducción, un poco aparatoso en ocasiones y de contrastes marcados, entre el pop-funk ‘anglo’ y la música urbana latina reggaetonera, y con hipersensibles baladones de por medio. Acompañado de un par de parejas de baile que tanto servían para un agarrado como para un perreo, Fonsi paseó su aspecto de chico de la calle, con cazadora tejana y un gran corazón cosido en la solapa. Y una voz dotada, que lució sin excederse.

Baladas y reggaeton

Feliz por saldar una “asignatura pendiente” en Barcelona, ya que la gira del año pasado esquivó la ciudad (aunque pasó por Cap Roig), entró en materia con las cartas pop ‘Tanto para nada’ y ‘Corazón en la maleta’ y no tardaron en llegar baladas como ‘Llegaste tú’, con las siluetas de los bailarines recortadas sobre una tenue niebla carbónica, o esa loa al amor perdido llamada ‘Quien te dijo eso’. Canciones para escuchar mirando una de esas  imágenes románticas de fondo de pantalla con frase cursi incorporada. En el otro lado de la moneda, el ritmo latino de ‘Yo te propongo’ y esa bastarda pieza nueva, ‘Calypso’, entre palmeras (en la pantalla de vídeo) y camisas floreadas. Una canción esta que nos viene a decir que Fonsi está por la labor de explotar su estilo más latino después de ‘Despacito’.

Fonsi anunció sorpresas y, en efecto, le acompañaron sucesivamente tres invitados. Primero, Abraham Mateo, que antes de incorporar su sensibilísimo estilo a ‘Se supone’ le endosó un elogio venenoso: “he seguido tu carrera desde niño”. Luego, Antonio Orozco, muy sentido en ‘Ya lo sabes’. Y cerca del final, Aitana, de O. T., haciendo de Demi Lovato en un refrescante número a ritmo de reggaeton, ‘Échame la culpa’. En esa línea estuvo ‘Party animal’, otro momento edificante, que compensó un ‘medley’ de baladas ricas en azúcar, allí donde las bocas siempre son dulces y las ausencias te consumen por dentro.

Canto de superación

‘Yo no me doy por vencido’ bien puede ser una canción de amor, pero Fonsi le dio otro significado como canto de superación, que  “da mucha esperanza, mucha lucha”, y que interpretó con sentido épico. Y una última balada, ‘Aquí estoy yo’, asfaltó con guante de seda el camino para que ‘Despacito’ cayera como una bomba en el Liceu, con perdón. Versión estirada, duplicada incluso, con el puertorriqueño y sus fans recorriendo sílaba a sílaba, centímetro a centímetro de piel, “lugares favoritos” y “zonas de peligro” y recordando que la latinidad puede ser imbatible en la música popular cuando se trata de sensualidad.