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UNA RENOVACIÓN POLÉMICA

Lluís Pasqual, en la encrucijada tras las acusaciones de "despotismo"

Los trabajadores del Teatre Lliure cuestionan la continuidad de su director por el duro trato a los subordinados

El responsable artístico recibe apoyos de gente de su generación y críticas del ala más joven del teatro catalán

Marta Cervera

El exdirector del Teatre Lliure Lluís Pasqual. 

El exdirector del Teatre Lliure Lluís Pasqual.  / JORDI COTRINA

Se podría escribir una obra de teatro con lo que está ocurriendo en el Lliure, donde el anuncio de la continuidad de Lluís Pasqual lo ha revolucionado todo. La última noticia es que la mayoría de los 37 trabajadores del Lliure han votado este viernes a favor de realizar un estudio de riesgos psicosociales "para velar por la salud y la integridad" de los empleados. Y han solicitado a la Fundació Teatre Lliure “que ponga en marcha los mecanismos que crea conveniente en el marco de la ley de prevención de riesgos laborales”. Es decir, solicitan un informe como el que se le hizo a Juanjo Puigcorbé en la Diputació de Barcelona, donde se le acusa de "maltrato" a sus subordinados.

La noche antes llegaba a los medios de comunicación un manifiesto de apoyo a Lluís Pasqual (Reus, 1951) firmado por destacadas actrices como Núria Espert, Emma Vilarasau o Rosa Maria Sardà. Primeras espadas de la escena que han trabajado con él y que le conocen de toda la vida se solidarizaban frente a las críticas al “despotismo” del director del Teatre Lliure denunciadas por el colectivo Dones i Cultura, las primeras en alzar la voz para recoger el testimonio de la actriz Andrea Ros en las redes sociales y abriendo un buzón anónimo para denuncias. A muchos, aquello les pareció una caza de brujas y salieron en su defensa, firmando el citado manifiesto a favor de Pasqual.

Pero otra cosa es el informe que dará voz a muchas personas de la casa, que hasta ahora habían preferido callar, mientras fuera del Lliure toda una generación de nuevos talentos esperan que un cambio pueda beneficiar a una serie de creadores partidarios de la renovación al frente de un teatro histórico. Pasqual, uno de sus fundadores a mediados de los años 70, ha estado implicado en su gestión en diferentes épocas.  Lleva las riendas desde hace casi ocho años, en una época difícil de crisis y recortes superada con éxito. Las cifras que arroja el Lliure son espectaculares. Nadie lo discute.  

En la junta de gobierno del patronato están las principales instituciones -Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat, Ministerio de Cultura, Diputació- que hasta ahora no tenían motivos para escuchar a quienes criticaban la manera de Pasqual de pilotar la nave. Pero tras lo ocurrido con Puigcorbé, quién sabe.   

A Pasqual nadie le discute su calidad artística; le critican las formas y el trato a los subordinados.  “Hay que ser muy valiente para denunciarle como hizo aquella actriz [Andrea Ros, excomponente  de la compañía joven del Lliure] que se sintió humillada. Todo mi respeto para ella”, afirma una veterana y prestigiosa intérprete que prefiere hablar desde el anonimato. "Pasqual tiene un carácter difícil. Eso ya lo sabemos”, afirma. “Para mí lo preocupante es lo que dicen los trabajadores del teatro. Es muy fuerte que se enfrenten a él y habrá que escucharles porque el mundo ha cambiado. No puedes ir gritando a la gente. El respeto es básico”. Tampoco entiende cómo alguien con tanto recorrido aún no ha salido a dar la cara y critica que “otros le saquen las castañas del fuego mediante un manifiesto”.

"Cuando he trabajado con Lluís ha ido todo como la seda. Me he quedado a cuadros con lo que está pasando"

Dani Espasa

Compositor y músico

Por cierto, muchos de los firmantes no han querido explayarse sobre su postura. Quien sí lo hizo fue Dani Espasa, compositor y músico. “Cuando he trabajado con Lluís todo ha ido como una seda, tanto artística como personalmente”, reconoce el responsable del orquesta barroca Vespres d’Arnadí. “Es una persona exigente, que aprieta y aprieta, y eso, según qué sensibilidad tengas te puede afectar más o menos. Pero me he quedado a cuadros con lo que está pasando”. 

Entrada del Teatre Lliure situado en Montjuïc, en el antiguo Palau de l'Agricultura. / JULIán martín.

Por contra, muchos creadores cerca de la cuarentena reclaman otro tipo de teatro público. Critican que un director esté más de dos mandatos en el cargo y la falta de paridad a la hora de contratar creadores. Para el autor y director Jordi Casanovas, “Pasqual debería haberse retirado como director artístico del Lliure hace unos meses porque muchos en aquella casa consideran su ciclo agotado”. Opina que, desde la temporada pasada, ha realizado una apuesta “muy personalista” y que “se está equivocando” . Empatiza con las denuncias de Andrea Ros y también con los deseos de renovación en el LIiure que también ha reclamado Àlex Rigola, antecesor de Pasqual en el teatro. Casanovas añade: “Pasqual no ha sabido afrontar las críticas”. Duda de que sea la persona idónea para capitanear los cambios que necesita el Lliure. “Tiene tres problemas: exceso de años, maneras de la vieja escuela intolerables hoy en día y falta de sensibilidad ante una sociedad que reclama mayor presencia de mujeres”.

"Pasqual no ha sabido afrontar las críticas. Tiene exceso de años y maneras de la vieja escuela intolerables hoy en día"

Jordi Casanovas

Autor y director

No tiene claro cómo acabará todo y desconfía de que toda la movida sirva para algo. “Ya sabemos que las esferas de poder se protegen entre ellas”. Y, al preguntarle si prefiere conservar el anonimato, responde. “No. Tengo asumido que no trabajaré nunca más en el Lliure pero no me puedo callar. Le tengo un cariño especial. Admiro su magnífico personal pero notas que están bajo presión, que no se pueden decir ciertas cosas y te preguntas ¿qué pasa?”.

Oriol Tarrasón, director de Les Antonietes, ve similitudes entre lo que pasa en el Lliure y en su aclamada versión de 'Othello', donde Yago utiliza las redes sociales para sembrar dudas. “No olvidemos que todo explota a raíz de un post en Facebook”, recuerda. En su opinión, “en el Lliure hay un problema de poder y se está juzgando a Pasqual, que fue profesor mío, de forma muy dura”. Él también aboga por la teoría de tapón generacional. “Si todo el mundo fuera más consciente que los cargos son pasajeros las relaciones con los trabajadores serían diferentes”. Y considera imprescindible la renovación del Lliure. “Debería ser más transparente”.  

Temas: Teatre Lliure