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CRÓNICA TEATRAL

'Ombra', abrumadora y lisérgica

La directora británica agita el Lliure con un montaje de aplastante precisión sobre el mito de Orfeo y Eurídice

¿Teatro y/o cine? El espectador puede entregarse sin más a la visión de una película que se rueda en vivo

José Carlos Sorribes

'Ombra', abrumadora y lisérgica

GIAN MARCO BRESADOLA

En el programa del Grec hay un apartado con el epígrafe de 'Creación híbrida', una fórmula resultona para hablar de propuestas que mezclan lenguajes narrativos. Sorprendentemente no aparece en la relación, y sí bajo el más convencional de 'Teatro', 'Ombra (parla Eurídice)'. Supone el tardío debut de la directora británica Katie Mitchell en Barcelona y lo hace con una recreación de la 'nobel' austriaca Elfriede Jelinek del mito de Orfeo y Eurídice. Pues bien, pocos montajes hay tan híbridos como el que sacudió el Lliure de Montjuïc en el primero de sus dos pases.

Mitchell nos ofrece un espectáculo abrumador, lisérgico, hipnótico, inmersivo... y algún que otro adjetivo más de ese pelaje. ¿Es teatro y/o cine en directo? El despliegue audiovisual es tan impactante que el espectador puede entregarse sin más a la visión de una película, proyectada en una pantalla grande, que se está rodando en directo. Porque no solo hay que elogiar el trabajo de los tres intérpretes, más la narradora, también el de los técnicos y auxiliares que no dejan de deconstruir el espacio escénico para ese rodaje.

Un 'escarabajo' en el escenario

Todo se sucede a velocidad de vértigo, con el camuflaje de apoyo de la iluminación, y sin que entorpezca el desarrollo de la trama. Un trabajo propio de una cirugía de la más alta precisión. No falta ni un coche en el escenario, el legendario escarabajo de Volkswagen, para el descenso a los infiernos de Orfeo y Eurídice con la ayuda de unas proyecciones.

'Ombra' no es solo un alarde
de talento y recursos, también es una acerada mirada feminista al mito griego

'Ombra' no podía ser solo un alarde de talento y recursos técnicos, un sueño inalcanzable por su coste por estos pagos, también es una acerada mirada feminista al mito. Una leyenda que siempre se ha visto como un espejo del amor romántico, etiqueta a la que Jelinek le dio la vuelta y que Mitchell acentúa. Orfeo es, en su versión, un idolatrado cantante de rock, posesivo y machista que persigue hasta el infierno a Eurídice, por oscuros túneles y ascensores, después de que muera por la picada de una serpiente. Ella es escritora y ha vivido toda la vida a su sombra, lo que también le ha provocado sequía en su faceta creativa.

Primeros planos del cine

Ese descenso al infierno, sin embargo, le abre la posibilidad de sacudirse esa posesión. Algo que le lleva a cuestionarse si su existencia no será más plena en el averno, sin ese regreso al mundo que le propone Orfeo. El mito se desarrolla en un ir y venir constante en compañía de un inquietante guardián del inframundo. El recurso del vídeo y la gran pantalla le sirven a Mitchell, como ya han experimentado otros directores, para presentar primeros planos propios del cine.

'Ombra' deja una huella enorme aunque los puristas conservadores puedan cuestionar que la parafernalia de su puesta en escena sea excesiva, o que el espectador se disperse con tantos polos de atención. Minucias. La sensación de ver cine en directo, propio de un filme de Lynch, a partir de una leyenda de la mitología griega se hace irresistible.