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CAMBIO DE ÚLTIMA HORA

Rigola, 'Vania' por una noche

Luis Bermejo fue operado de apendicitis el miércoles, al mismo tiempo que el director le sustituía en escena

Marta Cervera

Luis Bermejo, con Ariadna Gil e Irene Escolar, en una escena de la obra.

Luis Bermejo, con Ariadna Gil e Irene Escolar, en una escena de la obra. / ALBA PUJOL

En el teatro, como en la vida, uno ha de estar preparado para todo. El miércoles pasado, el público acudió a ver 'Vania', una versión muy libre e íntima de 'Tio Vania', de Chéjov que interpretan cuatro grandes actores, Luis Bermejo, Irene Escolar, Ariadna Gil y Gonzalo Cunill en la sala Muntaner.  Pero se encontró con la siguiente sorpresa:  Àlex Rigola, director del montaje, tuvo que sustituir a Bermejo, operado de urgencias de una  apendicitis. "Se está recuperando favorablemente. Le operaron en el Clínic al mismo tiempo que actuábamos", ha explicado Rigola aliviado. "En los próximos dos días sabremos si se puede reincorporar a las funciones la semana próxima, lo que todos deseamos, o habrá que buscar un sustituto". El actor madrileño encarna al personaje titular de la obra. Las funciones previstas hasta el día 15 quedan aplazadas y se recuperarán los días 19, 25, 26 y 29 de este mes. Esos días habrá doble sesión.

"El show debe continuar" debió pensar Rigola cuando salió a escena para ponerse durante una noche en los zapatos de 'Vania' junto al resto de los actores. "No nos planteamos avisar a ningún otro actor porque en el montaje hay un juego que va más allá del texto. Hubiera costado aprenderlo en tan poco tiempo", comenta el director.

La semana próxima la obra volverá a la Sala Muntaner y después se retomarán funciones aplazadas 

Pese a conocer perfectamente la dramaturgia de Lola Blasco, Rigola tuvo que afrontar el desafío de llevar a cabo todo aquello que predica ante los actores. Medirse con ellos ante los atentos ojos de un público que, en su mayoría, optó por quedarse a sabiendas que Rigola no sería Bermejo y que, pese a dar lo mejor de sí, actuaría leyendo el texto. "Fue una función extraña pero interesante - explicaba una de las espectadoras-. Se notaba que no era actor pero incluso llegó a llorar o eso pareció en una escena".

Rigola es un director exigente. "Quiero que los actores expresen su propio dolor. No quiero ver personajes sino personas" es lo que pedía en los ensayos. "Hay una gran dosis de humanidad en este montaje. Hemos tenido que hacer un ejercicio de generosidad enorme para desnudarnos y mostrar nuestras miserias con las palabras de Chéjov", reconoció Escolar en la presentación del montaje cuando se estrenó en Temporada Alta el pasado otoño. ¿Logró transmitir todo Rigola eso en su debut como Vania? "No sé. En realidad, no me costó hacer una obra que siento muy cerca y me toca mucho. Ese juego de ser tú mismo no me costó, ya he vivido esa desvastación existencial de la que habla la obra".

Mientras no haya más funciones aprovechará para adelantar su próximo proyecto, una adaptación de 'El enemigo del pueblo', de Henrik Ibsen, que se estrenará en el Pavón el año próximo.  

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