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Queens of the Stone Age, una severidad 'sexy'

La banda de Josh Homme dio vida a su rock corpulento con inflexiones bailables en la presentación de 'Villains' en Razzmatazz

Jordi Bianciotto

Josh Homme y Michael Shuman, en el concierto de Queens of Stone Age en Razzmatazz

Josh Homme y Michael Shuman, en el concierto de Queens of Stone Age en Razzmatazz / FERRAN SENDRA

Desde sus inicios, hace ya dos décadas, Queens of the Stone Age ha desarrollado una identidad viscosa, enraizada en el hard rock primigenio y el stoner pero abierta los ritmos bailables y a la modulación de texturas y ritmos, con un punto de perversión y desafío. Su última osadía ha sido fichar al productor Mark Ronson (con quien el líder del grupo, Josh Homme, trabajó en ‘Joanne’, de Lady Gaga) para aportar otros matices a ‘Villains’, el disco que la banda presentó este miércoles en su aplastante concierto en Razzmatazz.

Hacía una década que no se veía a Queens of the Stone Age en sala en Barcelona (su última visita fue en el Primavera Sound del 2014), y sus fans respondieron hace un par de meses agotando las entradas en un día. Ambiente sofocante en Razzmatazz, a juego con las propiedades un poco alucinógenas de su fondo más rock, crecido bajo el sol de Palm Desert.  Bien, el grupo apenas recala actualmente en sus primeros dos discos, pero sí que estuvo ahí la pieza que dio título al tercero, ‘A song for the deaf’ marcando el camino a las guitarras secas y cortantes de ‘Sick, sick, sick’.

Tres guitarras en acción

Entraron luego en juego las felices ocurrencias inyectadas en ‘Villains’, encabezadas por ese robótico ‘Feet don’t fail me’, con ecos del Iggy Pop berlinés (recordemos que Homme produjo su ‘Post pop depression’, del 2016), rumbo al ‘riff’ rocanrolero de ‘The way you used to’, con tres guitarras en juego. El grupo se abstuvo de dedicar secuencias largas al nuevo material y los rescates de la arrolladora ‘You think I ain’t worth a dollar, but I feel like a millionaire’, del diabólico estribillo de ‘No one knows’ (pieza que integró un solo de batería ‘old school’ de Jon Theodore) y de la casi ‘funky’ ‘Smooth sailing’ garantizaron la inflamación de Razzmatazz, en cuyo público, por cierto, se encontraba Jack White, que este jueves actúa en Cruïlla BCN.

Es llamativo que, en materia de ‘riffs’, un territorio tan y tan trillado, Homme y compañía sigan dando con soluciones resultonas, como en ‘The evil has landed’. No hay moldes prefabricados en esta banda, y ‘Domesticated animals’ desplegó un inquietante ritmo sincopado y ‘Villains of circumstance’ abrió un receso atmosférico de  un modo que casi no parecía una canción suya. Homme transmitió un mensaje de ansiedad (“el mañana está lejos, el ayer ya se fue”) que casó con el disco-rock de 'If I had a tail' y la garajera ‘Little sister’. Un bis con las invasivas ‘Make it wit chu’ y ‘Go with the flow’, y el trayecto final de ‘A song for the dead’ cerró una sesión a la vez robusta y sensual, de una severidad ‘sexy’ que hace de Queens una banda distinta.

Temas: Razzmatazz

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