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El Museu de Lleida estrena nuevo relato tras la marcha provisional de los bienes en litigio de Sijena

El centro reconstruye el discurso del renacimiento y barroco con más piezas del cenobio y una importante colección de cerámica policroma del XVII

Natàlia Farré

La consellera de Cultura Laura Borràs observa la tabla Jesús entre els doctors de la llei, en el Musue de Lleida. 

La consellera de Cultura Laura Borràs observa la tabla Jesús entre els doctors de la llei, en el Musue de Lleida.  / ACN / Laura Cortes

'Jesús entre els doctors de la llei' es una de las tablas del compartimento central del retablo mayor del monasterio de Sijena que ha sobrevivido a las múltiples vicisitudes que han sufrido (y sufren) el cenobio y sus obras de arte. La pieza entró en la colección de Matías Muntadas antes de 1902, detalle importante a la hora de reclamar obras por parte de Aragón que esgrime como argumento que las salidas después de que el monasterio fuera declarado Bien de Interés Cultural, en 1923, son ilegales. Desde 1956, los fondos Muntadas descansan en el MNAC, y la pieza en cuestión, desde el lunes 18 de junio, en el Museu de Lleida.

Se trata de una cesión del Palau Nacional al centro del Segrià tras la aciaga noche del 11 de diciembre, en la que la Guardia Civil entró en el centro para llevarse los 44 objetos provenientes de Sijena y reclamados judicialmente por Aragón. El museo, en espera de que la resolución judicial sea definitiva y las obras puedan volver, ha rehecho el relato de su colección permanente. Y este viernes, la 'consellera' de Cultura, Laura Borràs, ha inaugurado las salas oficialmente, aunque la tabla en cuestión, centro de todas las miradas, lucía ya en las paredes del museo el lunes pasado, cuando en el centro se realizaron unas jornadas sobre el Maestro de Sijena, el desconocido y enigmático pintor que ejecutó el retablo mayor del cenobio y el de la Pietat.

El gótico, pendiente 

Alrededor de 'Jesús entre els doctors de la llei' y las otras piezas que el Museu de Lleida conserva de Sijena, el centro ha reconstruido la parte dedicada al periodo renacentista más afectada por la marcha de las obras. Así, junto a la tabla lucen cuatro piezas más del retablo mayor del cenobio oscense: dos de las puertas con figuras de san Pau y san Pere, y dos partes de la predela con san Agustí y san Ambrós. Donde estaban los frágiles alabastros de Gabriel Joly, requisados en diciembre, cuelgan ahora dos tablas: 'Santa Eulàlia i santa Madrona' y 'Santa Llúcia y santa Àgueda', su origen es también el monasterio aunque no salieron de la mano del Maestro ni está claro a qué retablo pertenecieron, ya que a partir del siglo XVIII las monjas sanjuanistas se dedicaron a vender piezas y a hacer 'patchwork' con  las que se quedaban.

El museo también ha reescrito el relato de la parte dedicada al barroco con la incorporación de una importante colección de cerámica policroma leridana del siglo XVII, un fondo excepcional por su calidad y estado de conservación. Ha dejado pendiente para fin de año la remodelación del gótico: donde descansaban las delicadas cajas sepulcrales Isabel de Aragón, Francisquina d'Erill y Beatriz Cornel siguen vacíos los soportes con las ofrendas florales que los visitantes realizan espontáneamente. "La idea es afrontar esta parte a finales de año, depende de los recursos", afirma Josep Giralt, director del centro. No quiere adelantar nada más: "habrá obras importantes relacionadas con la Corona d’Aragó". Punto. Sobre si se harán adquisiciones o habrá cesiones o préstamos, no suelta palabra.  

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