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DESCONCERTANTE FILME

'En tránsito', moverse o morir

La nueva película de Christian Petzold, se sitúa a medio camino entre pasado y presente, entre melodrama y reflexión sobre la crisis de los refugiados

Nando Salvà

Franz Rogowski y Paula Beer, protagonistas de En transito, en una escena. 

Franz Rogowski y Paula Beer, protagonistas de En transito, en una escena.  / Marco Kruger Schramm Film

Christian Petzold es uno de los mejores cineastas alemanes que existen, pero no se le caen los anillos a la hora de confesar que 'En tránsito' es, en buena medida, fruto de un accidente. "Durante un viaje al desierto de Nevada, me dejé el ordenador portátil en el coche", recuerda. "En él tenía guardada al menos la mitad del guion de la película. Hacía tanto calor que, literalmente, el laptop se derritió". No tenía copias de seguridad del texto, y los datos no pudieron recuperarse. "Curiosamente, me sentí liberado, porque lo que llevaba escrito era un desastre".

La premisa de 'En tránsito' inicialmente resulta tan fascinante como desconcertante; después de todo, habla de emigrantes alemanes que huyen de los nazis pero está ambientada en la Marsella de 2017. "Mi película anterior, 'Phoenix', ya estaba ambientada en los años 40, y sentí que volver a tener que preocuparme por reconstruir otra época me iba a resultar tedioso y agotador", explica el germano. "Además, insertar el pasado en el presente me permitió poner el foco en lo importante: cuestionar si hemos aprendido las lecciones correctas de la Historia".

"Trump o el húngaro Viktor Orbán no son más que zombis, restos purulentos de un pasado terrible"

Christian Petzold

En ese sentido, mientras acompaña a un joven que se apropia la identidad de un escritor fallecido con el fin de usar su documentación para viajar a México, En tránsito nos invita a rendirnos a la evidencia: seguimos cometiendo los mismos errores. “Las políticas defendidas por partidos como el UKIP o Alternativa para Alemania dejan claro que el fascismo ha salido de su tumba. Para mí, líderes como Trump o el húngaro Viktor Orbán no son más que zombis, los restos purulentos de un pasado terrible”.

Las identidades cambiantes o suplantadas son un asunto que Petzold ya exploró en películas como la citada 'Phoenix' y 'Barbara' (2012). "Creo que parte de lo que nos hace humanos es la incertidumbre acerca quiénes somos", opina. "Quienes no la sufren son gente o muy peligrosa o muy estúpida". Y, en cierto modo, añade, el drama de los refugiados implica el abandono del viejo yo en busca de un yo nuevo. "Para empezar una nueva vida esas personas tienen que viajar con lo mínimo. Deben deshacerse de sus posesiones, y esos pesados recuerdos que les hacen avanzar más lentamente. Todas las historias personales de los refugiados hablan de su intento desesperado de reinvención".

Ese tránsito no es, en todo caso, el único al que el título de la nueva película hace referencia. Toda la carrera de Petzold es, según asegura él mismo, una reivindicación de la sala de cine como un espacio para la transición. "Las películas hablan mayormente de gente en movimiento", aclara. "Ya sean ladrones que acaban de robar un banco, amantes que han roto su relación o soldados que vuelven del frente, todos los habitantes del cine son gente que han dejado algo y aún no han llegado a su próximo destino. El tránsito es, en realidad, la base de toda la ficción".  

Temas: Cine

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