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PERFIL

José Guirao, el hombre que encendió Madrid

El nuevo ministro de Cultura convirtió el centro La Casa Encendida en el referente en la capital de la cultura alternativa y comprometida

Beatriz Martínez

José Guirao, este jueves.

José Guirao, este jueves. / JOSE LUIS ROCA

Han pasado 16 años desde que se inauguró La Casa Encendida en la madrileña Ronda de Valencia, en pleno centro neurálgico del barrio de Lavapiés. En aquel momento la programación cultural de la capital no disponía de ningún enclave multidisciplinar dedicado a las formas de expresión más jóvenes y alternativas, así que, en 1998 Caja Madrid, dentro de su Obra Social, se encargó de poner en marcha una propuesta para rehabilitar un edificio histórico, el de Montepiedad, que había permanecido cerrado mucho tiempo y darle así una nueva dimensión.

El proyecto fue confiado a La Fábrica, encargada de gestionar diversas iniciativas culturales como Photo España o publicaciones tan respetadas como las revistas 'Eñe' o 'Matador', al frente de la que se encontraba Alberto Fesser. Ellos fueron los que diseñaron el concepto general, cambiaron por completo la visión que se tenía de los centros culturales de las cajas de ahorros y lo enfocaron a las necesidades del público más joven.

"Nosotros escribimos el libro, pero tenía que hacerse realidad", cuenta Fesser. "Y ahí fue donde entró Pepe Guirao y convirtió ese proyecto en una auténtica revolución". "Tuvimos la suerte de trabajar con muchísima libertad, con rigor, con tiempo, que es algo que no suele ser habitual". Quizás por eso considera aquel proyecto como ejemplar y virtuoso, como algo único.

Se llamó La Casa Encendida por un poema de Luis Rosales. En un principio iba a ser La Casa de Empeños, pero no terminó de cuajar, demasiado oscuro. En realidad, hacía referencia a que cualquiera que tuviera empeño por hacer una cosa, podía acudir al centro a ponerla en práctica y convertirla en realidad.

La estructura tendría cuatro patas: Cultura, Solidaridad, Medio Ambiente y Educación y todas se contaminarían entre sí. El espíritu, que fuera participativo.

El objetivo era mirar el futuro sin perder de vista el pasado, abrazar las nuevas tendencias, las vanguardias, pero sin olvidar donde tuvieron su origen y cuáles fueron sus referentes históricos.

Huracán de frescura

Cuando José Guirao se hizo cargo de la dirección ya tenía mucha experiencia en la gestión cultural. Venía de dirigir durante seis años el Museo Nacional de Arte Reina Sofía.

Desde el principio tuvo claro que quería rodearse de un equipo de gente muy joven que no estuviera contaminada por vicios adquiridos previamente, que tuviera ganas e ideas, que fuera original y creativa. Un huracán de frescura que se convirtió en un punto de referencia y en el que se dieron cita la experimentación, la cultura 'underground', la reivindicación de la pluralidad de voces y la propulsión de iniciativas tan potentes, impulsadas por el propio Guirao, como 'Capital animal', una plataforma que aúna activismo y arte.

Guirao también se preocupó del área educativa y social. Talleres de formación, laboratorios, clases de idiomas para inmigrantes, colaboraciones con ONG y actividades para niños y en general una preocupación por la accesibilidad que lo han convertido en un centro pionero en este sentido.

Algunos de sus grandes hitos han sido las exposiciones de Andy Warhol, Louise Bourgeois y Juan Muñoz, y otras de carácter colectivo como 'La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia Soviética (1917-1945)'. En artes escénicas, el Festival IDEM y Princesas y Darth Vaders y en música, Electrónica en Abril o La Terraza Magnética. Ha contado con la presencia de artistas tan importantes como Patti Smith, Daniel Johnston o Jonas Mekas. Este mismo mes el director Gus Van Sant acudirá a presentar una exposición retrospectiva de fotografías y obras pictóricas.

Con el CCCB ha coproducido importantes exposiciones como 'Correspondencias', de Erice y Kiarostami (2006), 'Quinquis de los 80' (2010) y 'Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los hermanos Quay'. Además, se ha convertido también en sede del festival Primera Persona.

Quizás, el momento más crítico por el que tuvo que atravesar La Casa Encendida fue el de la crisis de las cajas de ahorros. Guirao desarrolló un plan con Fundación Caja Madrid para impedir que desapareciera. Hubo grandes recortes de presupuesto, pero luchó por su supervivencia y consiguió que se integrara en el seno de Fundación Montemadrid. Desde el 2014 Lucía Casani está al frente de la institución.

Como dice Alberto Fesser: “Guirao consiguió que ese proyecto adquiriera vida propia. La Casa Encendida se convirtió un lugar de encuentro, participativo y activo, en el sitio donde pasan cosas en Madrid”.

Temas: José Guirao

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