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Sol Gabetta ilumina la Diada Pau Casals

La violoncelista y el pianista Bertrand Chamayou brillan en el Palau de la Música en un concierto con obras de Schumann, Britten y Chopin

César López Rosell

Sol Gabetta, durante su actuación en el Palau de la Música.

Sol Gabetta, durante su actuación en el Palau de la Música. / FUNDACIÓ PAU CASALS

Como prólogo de la celebración de la Diada Pau Casals, la prestigiosa violoncelista Sol Gabetta (Villa María, Argentina, 1981) y el pianista francés Bertrand Chamayou (Toulouse, 1981) edificaron un brillante concierto, el martes en el Palau de la Música. El instrumento Matteo Goffriller de 1730 de la reconocida solista argentina iluminó con su conmovedora sonoridad el homenaje al maestro que más le ha influenciado por su profundidad expresiva y esencia musical que siempre presidieron sus actuaciones. Un concierto gratuito en el Turó Park completará, este jueves, el programa de estas jornadas dedicadas a rememorar el legado musical dejado por el maestro de El Vendrell durante su larga trayectoria. La Orquesta Montsalvatge, la formación Amadeus y un grupo de 40 violoncelistas, dirigidos por Josep Pons, titular de la orquesta de Liceu, serán los encargados de dar continuidad a la cita.

Fue precisamente Marta Casals Istomin, viuda del músico, director y compositor desaparecido y vicepresidenta de la fundación Pau Casals, la que introdujo el acto, recordando las vivencias del maestro cuando dirigía la orquesta que llevaba su nombre en el Palau y expresando las emociones que sentía durante sus actuaciones por todo el mundo, donde nunca dejó de expresar su sentimiento catalanista. Gabetta, que es una apasionada de las enseñanzas dejadas por el violoncelista, se entroncó directamente con él interpretando una de sus más apreciadas obras de concierto, 'Cinco piezas de estilo popular, opus 102', de Robert Schumann.

La artista, que compara la obra con una 'suite' de Bach pero sin preludio, transmitió con elegancia, intensidad, espontaneidad y la transparencia que requiere un título que exige madurez interpretativa. La capacidad de desgranar emociones se hizo aún más patente con la 'Sonata en do mayor, opus 65' de Benjamin Britten, cuya relación con el espíritu del concierto venía más por el sentimiento político que por la vertiente interpretativa. El compositor inglés era un firme defensor de la República Española y, desde su estancia en 1936 en Barcelona, hizo todo lo posible para que la opinión pública de su país se decantara por la causa republicana. Disgustado por el triunfo de Franco escribió obras como 'Balada de héroes', dedicada a los combatientes de las Brigadas Internacionales, o 'Suite Montjuic'.

Violoncelista y pianista fueron largamente ovacionados tras superar con madurez y maestría la partitura de Britten. Por ello la 'Sonata en sol menor, opus 65', de Frédéric Chopin, fue un paseo triunfal de media hora en la que se pusieron de manifiesto todas la virtudes de esta luminosa intérprete y su cómplice acompañante. Gran parte del inicio parte del violoncelo y algunas formas del tema se repiten en todos los movimientos. Dos bises de Manuel de Falla cerraron este homenaje al eterno maestro.

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