EL PLAN CULTURAL PARA HOY

Ciclo Bayona desconocido

Los cortometrajes y vídeos musicales sirvieron al cineasta de campo de pruebas

J. A. Bayona junto a una imagen de Supermán, un héroe habitual en sus vídeos musicales. 

J. A. Bayona junto a una imagen de Supermán, un héroe habitual en sus vídeos musicales. 

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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El catalán Juan Antonio Bayona se ha convertido en el protagonista de la semana tras haber conseguido elevadas recaudaciones con su última película, Jurassic World: el reino caído, avalado por el mismísimo Spielberg. Es la confirmación del talento de este (ya no tan) joven realizador que cuenta sus filmes por éxitos. Hay quien piensa que Bayona tan solo ha rodado tres películas más (El orfanato, Lo imposible y Un monstruo viene a verme) y los dos capítulos de la serie Penny Dreadful , por lo que le llega el reconocimiento demasiado pronto.

Nada más lejos de la realidad, el cineasta inició su carrera en la segunda mitad de los años 90, hace ya casi dos décadas, rodando cortometrajes y vídeoclips de diferentes estilos que le sirvieron para adquirir experiencia y en los que pueden ya intuirse algunas de las características habituales de sus obras como la presencia constante de niños, el sentimentalismo y el homenaje a los clásicos. Bienvenidos a un apasionante viaje a través del Bayona desconocido.

Dos cortometrajes y medio

Su primer cortometraje se titulaba Mis vacaciones Mis vacaciones(1999) y estaba protagonizado por el pequeño Sergi Ruiz (surgido de la serie Laberint d’ombres). Es una redacción en la que explica su verano junto a sus yayos y el descubrimiento del primer amor. Todo ello aderezado con referencias a John Woo y los mitos del terror, pero el leif motiv  es una película a la que nadie se atrevería a calificar un clásico, Xanadú, aquel musical con Olivia Newton John y Gene Kelly que tenía canciones de la E.L.O. Incluía también una escena alucinógena con dibujos de Juanjo Sáez, amigo y colaborador habitual. Enternecedora y divertida, era fácil identificarse con el niño.

 

 

El hombre esponja (2003) era aún más redonda; otra historia romántica explicada por un chaval que siente admiración por su monitor (Zoe Berriatúa) quien cuenta a los chicos las aventuras de un superhéroe capaz de absorber sus lágrimas que se enfrenta a la peligrosa chica cebolla. Pero aparece en escena una misteriosa joven mayor que ellos que se une al grupo. El pequeño será testigo de excepción de la ruptura amorosa entre ambos adultos. Incluye una imagen de Supermán, más dibujos de Sáez y banda sonora de un primerizo Fernando Velázquez, que sería su compositor habitual en los largometrajes.

 

 

La desgracia en 3D (2008) también podría considerarse un corto, aunque el más corto de todos. Se trata de un divertido tráiler de una película inexistente protagonizado por Alex Brendemühl y rodado para un concurso de teasers (pretráilers) falsos. En el mismo se juega con la distorsion de la imagen (como para poder verlo con las antiguas gafas tridimensionales de dos colores). Se ocupa de la relación entre un tipo depresivo y su madre y esconde un final sorpresa. Dura solo un minuto y medio, pero es divertido.

 

 

Jugando con el electropop de OBK

Pero el verdadero campo de batalla y experimentación de Bayona fueron los vídeoclips donde hizo cosas inimaginables en sus largos. Con OBK tuvo una larga asociación que dio como fruto, entre otros, El cielo no entiende (2000). Con reencuentros amorosos heteros y homosexuales, un ring de boxeo, la presencia una vez más de Supermán (ahora volando) y un cameo del modelo Andrés Velencoso.

 

 

Aún más arriesgado fue el de Quiéreme otra vez  (2003) con imágenes muy surrealistas y Juanjo Sáez en una breve aparición. Algo insólito en sus largos, mostraba una pareja desnuda, y jugaba con el recurso de utilizar a los actores para hacer ver que ellos interpretaban las canciones (entre los que se encontraba, ¿quién si no?, un doble de Supermán). Su cinefilia también se destapaba con una escena coreográfica caleidoscópica a lo Busby Berkeley.

 

 

Camela y los géneros cinematográficos

Con el trío Camela parecía que quería jugar con los géneros cinematográficos. El mejor ejemplo es este elaborado western a lo Sergio Leone en que convirtió Cuando zarpa el amor  (2004). Todos los elementos del cine del Oeste estaban incluídos: el saloon, el sheriff, la horca, el cementerio, la prisión, el reloj de Solo ante el peligro y los primeros planos del inevitable duelo. Para rematarlo, el desenlace evoca el final de Lo que el viento se llevó.

Camelawestern a lo Sergio LeoneCuando zarpa el amorelementos del cine del Oestesaloonsheriff,Solo ante el peligroLo que el viento se llevó

 

 

Bayona se fue a la guerra con Por siempre tú y yo (2003). Una pareja se separa porque él debe marchar a combatir. En el tren, el soldado enseña la foto de su enamorada a sus compañeros (como si no hubiera películas que demuestran que eso es llamar al mal tiempo). Y filma una batalla como si fuera Salvar al soldado Dioni. El cine bélico tampoco se le daba mal.

 

 

Para rematarlo en Dame tu cariño (2001) se pasaba a la ciencia ficción. La protagonista es abducida por una nave mientras está viendo una película en un autocine y es transportada a un planeta rojo donde vive una iguana gigante. El vehículo es pilotado por el tercer componente del grupo, Miguel Ángel, que combina los mandos espaciales con los teclados. Un homenaje a la serie B.

 

 

Un grupo poco conocido Fine!  (2004). También recurrió al joven cineasta para Someone else is in the room, donde se ejercitó con el cine negro (en blanco y negro, como debe ser) o de gánsteres y con planos del desague de un lavabo a lo Psicosis.  Para el mismo reclutó a amiguetes, muchos de ellos colaboradores de EL PERIÓDICO como Desirée de Fez (la periodista), Quim Casas (el forense) o Luis Troquel (el sospechoso que lleva detenido un policía).

Vídeoclip de ’Someone else is in the room’ del grupo Fine!

Grandes estrellas musicales

Las chicas de Ella Baila Sola también posaron para el director catalán en Cómo repartimos los amigos (2001), con un decorado de Sáez corporeizando algunos elementos y, como un cómic por capítulos, para mostrar la vida de una pareja que acababa de separarse. Cuentan las malas lenguas que el rodaje fue un infierno porque, en el fondo, la letra no versaba sobre un matrimonio sino sobre la relación, muy tensa por entonces, entre Marilia y Marta, que se llevaban a matar.

Y si hablamos de estrellas, ¿quién lo es más que Raphael, alias el eterno? Bayona firmó el vídeoclip de Maldito duende (2001), su particular versión del tema de Héroes del Silencio. El decorado, una habitación en un edificio gótico, podría haber sido el mismo de El orfanato o el de la segunda mitad de Jurassic Park: el reino caído. Letras de Scrabble con una grafía clásica, unos lobos y un espejo deformador (¿será el secreto de Dorian Gray del cantante?) completaban el conjunto.

 

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Y acabamos con otra gran producción al servicio de la banda británica alternativa Keane,Disconnected (2012). Una peli de terror a la italiana al estilo del giallo de Darío Argento con Leticia Dolera de sufrida protagonista. Una casa encantada, una posesión misteriosa, un psicópata... Todo un ensayo por si algún día decide hacer una de terror puro, más gore que sentimental. Está claro que este chico vale para todo.