PUBLICA 'GRANDES ÉXITOS'

Antonio Orejudo: "La literatura puede ser muy peligrosa"

El escritor aplica el concepto de 'making-of' a textos ya publicados para romper las barreras con el lector

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zentauroepp37951117 icult180611190025 / RICARD FADRIQUE

Beatriz Martínez

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Escribe Antonio Orejudo en la introducción a su nueva obra, 'Grandes éxitos', que es falso que la literatura ayude a comprender la vida, en todo caso, solo la propia literatura. En los últimos tiempos había ido dinamitando las barreras entre la ficción y la realidad, introduciendo la primera persona para romper con el artificio literario e intentar que sus textos adquirieran un espesor más auténtico. Al principio se sentía temeroso de utilizar ese 'yo' tan comprometido, pero después ese impulso se ha convertido no solo en una fuente de oxigenación, sino también de experimentación.

Después de 'Los cinco y yo', el escritor regresa con este libro (Tusquets) que no es un refrito ni tampoco una simple recopilación de textos a modo de antología. Esta idea también le parecía obsoleta así que decidió darle la vuelta aplicando el concepto de 'making-of' cinematográfico, es decir, el cómo se hizo. Así, comenzó a escribir introducciones a cada uno de sus textos en las que intentaba explicar en qué circunstancias los escribió, cómo se encontraba él en ese momento... Un hilo conductor confesional en el que encontramos tantas dosis de reflexión como de autocrítica.

Enamorado por primera vez

Poco a poco se dio cuenta de que esos textos superaban en extensión y riqueza al propio artículo en cuestión y se fue enamorando de ellos. "Es la primera vez que me pasa", comenta el autor. "Normalmente cuando publico estoy deseando divorciarme de ese libro, y en esta ocasión me ha pasado lo contrario, quizás porque siento que he sido más fiel a mí mismo que nunca".

"No es una cuestión de vanidad, sino de establecer una relación con el lector de igual a igual"

Y es que una de las cosas de las que se siente especialmente satisfecho es de haber intentado romper la barrera que separa al lector del escritor. "Los escritores siempre hemos sido reacios a que nadie entre en nuestro espacio privado. Pero en esta ocasión quería invitar a todo el mundo a que pasara a la cocina donde se gesta todo para romper con ese pudor. No es una cuestión de vanidad ni de complacencia, sino de establecer una relación con el lector de igual a igual, sin hablar desde arriba, sino desde el mismo plano".

En definitiva, una conversación entre amigos, según sus palabras. Porque en realidad, los libros también los escribe el propio lector mientras los está leyendo. Pone como ejemplo una de las piezas en la que parodia la escritura de Javier Marías. "Fue una sorpresa encontrarme con que un artículo que había escrito como broma literaria sobre un hombre al que admiro, fuera considerado por la gente como uno los mis textos más importantes de toda mi obra. Eso sin duda te hace plantearte que, una cosa es lo que uno escribe, y otra cómo lo ve el lector. Hay que acabar con las barreras, porque el lector tiene mucho que aportar a la literatura".

"Los escritores somos una especie de feriantes que vamos de pueblo en pueblo entregando un repertorio nuevo para pasar la gorra con cierta dignidad"

Para Orejudo este es un libro que cumple con un viejo ideal del Siglo de Oro: variado, con muchos episodios pero que se puede leer de manera orgánica y unitaria. ¿Y cuál sería el hilo conductor? La huida permanente de la solemnidad, la importancia del lector y, como siempre en su obra, el humor. "A mí me encantaría ser complejo y simple al mismo tiempo, contar las cosas con gracia pero que tuvieran un cierto peso intelectual de fondo".

De pueblo en pueblo

En 'Grandes éxitos' Orejudo habla mucho de literatura, pero de manera legible y amable, que es como a él le gusta. Habla de Cervantes, de teoría, pero también de la trampa que supone aplicar la literatura a nuestra vida ordinaria. Entre otras cosas acusa a la literatura de haber ofrecido una versión distorsionada de la mujer, desde los tiempos de los trovadores a las letras del último éxito de pop. "Hay que tener cuidado con ella, puede ser muy peligrosa".

En la portada del libro encontramos a un hombre de espaldas encima de un escenario que busca la aprobación del público con los brazos abiertos. Pero en la sala de butacas solo hay dos espectadores que lo miran sin demasiado interés. "Para mí es un poco el estado de la literatura en la actualidad. Y los escritores somos como una especie de feriantes que vamos de pueblo en pueblo entregando un repertorio nuevo para pasar la gorra con cierta dignidad".

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