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EL ANFITEATRO

Al hilo de una exposición, un festival y un aniversario

De una muestra sobre las citas musicales veraniegas a la de Montserrat dedicada al órgano y a los 15 años del Cor de Cambra Francesc Valls

Rosa Massagué

William Christie, Gwilyn Bowen y Les Arts Florissants al final de una interpretación en el Festival de Peralada en el 2001. 

William Christie, Gwilyn Bowen y Les Arts Florissants al final de una interpretación en el Festival de Peralada en el 2001.  / EFE / ROBIN TOWNSEND

LA EXPOSICIÓN // Hay en Catalunya una cincuentena de festivales de verano dedicados a la música clásica. Los hay de mar, o casi (Castell de Peralada o Festival Pau Casals del Vendrell) y de montaña (Festival de Música Antiga dels Pririneus); especializados (Schubertiada de Vilabertran) y eclécticos (Porta Ferrada de Sant Feliu de Guixols); de ciudad (Bachcelona o Nits d’estiu de Girona) y de campo (Poblet o La Brufaganya), los que llevan muchos años a cuestas (Torroella de Montgrí) y los novísimos (Daurada Escena o Espurnes Barroques). Para todos los gustos y en todos los puntos.

El origen de tan variada actividad musical veraniega lo explica la exposición ‘Tiempo de ilusión, tiempo de reflexión. Festivales de verano de música clásica’, comisariada por el musicólogo Jorge de Persia en los jardines del Palau Robert hasta el 30 de junio. Los festivales musicales de verano vienen de una tradición relacionada con el nacimiento del turismo y del veraneo, de la valoración del patrimonio histórico y artístico y, naturalmente, del gusto por la música.

A diferencia de los grandes festivales musicales de verano en el resto de España (San Sebastián, Granada o Santander) que fueron creados desde la administración pública, los catalanes, de formato pequeño, han sido impulsados de forma particular. La exposición recuerda los conciertos de cámara que el doctor Andreu organizaba en Puigcerdà, o una representación de ‘Marina’ en la playa de Lloret en 1910.

Pese al desierto musical que dejó la guerra civil, varias iniciativas privadas alimentaron el gusto por la música en la dura posguerra. Los conciertos que el empresario Josep Bartomeu empezó a programar en el Pati dels Tarongers de su casa ‘noucentista’ de Pedralbes en 1948, o los festivales de S’Agarò, promovidos por otro empresario, Josep Encesa, que vieron la luz en 1956 y continuaron hasta 1977, o los conciertos de verano de Palagrugell fueron puntos de encuentro de compositores como Frederic Mompou, Xavier Montsalvatge o Manuel Valls, y de instrumentistas como el violinista Xavier Turull.

¿Cómo han cambiado los encuentros musicales veraniegos desde aquellos años difíciles? La respuesta que da la exposición: “En muchos casos las convicciones estéticas han dado paso a otros intereses con más marketing que proyecto cultural”. Y recuerda que la cultura, y en este caso la musical, es algo que hay que seguir abonando año tras año para ir creando públicos.

EL FESTIVAL // Uno de las recientes incorporaciones al catálogo musical festivalero es el Festival Internacional Orgue de Montserrat. Reciente, pero consolidado cuando se dispone a realizar su octava edición. Son ocho años desde que la basílica del monasterio inauguró su órgano Blancafort. Estos años son testimonio de la recuperación de estos instrumentos en distintos lugares.

Algunos han vuelto a la vida tras difíciles restauraciones como el de la iglesia de Sant Just i Pastor de Barcelona o el del Parc Sanitari Sant Joan de Déu en Sant Boi del Llobregat. Otros son de nueva construcción como los de Santa Maria de Capellades o la Sagrada Família de Terrassa, mientras se espera el estreno del de la basílica barcelonesa de la Mercé en septiembre durante las fiestas de la ciudad. “Esto quiere decir normalización, empezamos a respirar un poco”, asegura Jordi-Agustí Piqué, director del festival de Montserrat y también del Pontificio Instituto Litúrgico de Roma, quien no se cansa de denunciar la lamentable desidia histórica que ha habido alrededor de este instrumento.

Piqué califica la edición de este año de “ecléctica” a partir de la voluntad de “explorar nuevas posibilidades sonoras y artísticas” para gustos y sensibilidades distintas. Habrá una visión clásica de la música para órgano con Eberhart Lauer, de la catedral de Santa María de Hamburgo (21 de julio). Habrá un gran improvisador como Naji Hakim que fue sucesor de Olivier Messiaen en el órgano de la Trinité de París (11 de agosto). Habrá una mirada desde el otro lado del Atlántico con Katelyn Emerson, organista de la iglesia del Adviento de Boston (25 de agosto).

Sin embargo, la gran singularidad en esta edición queda para la inauguración, el próximo 16 de junio, con un concierto de carácter sinfónico-coral con un autor que faltaba en el festival, Francis Poulenc, de quien se escuchará su ‘Concierto para órgano, orquesta de cuerdas y timbales’. Con este compositor llegará a Montserrat el lenguaje muy particular del grupo de compositores franceses Los Seis, activos a principios del siglo XX. Serán sus intérpretes el organista titular de la Sagrada Família de Barcelona, Juan de la Rubia que participa por primera vez en el festival, y la orquesta Camera Musicae bajo la dirección de Salvador Mas.

Este concierto inaugural se complementará con música litúrgica de W. A. Mozart con sus ‘Vesperae solennes de Confesore’ junto a sus poco conocidas ‘Sonate da Chiesa’ que interpretarán dicha orquesta y el Cor de Cambra Francesc Valls.

EL ANIVERSARIO // Que en este país un coro profesional celebre 15 años es siempre un hito y este es el caso del Francesc Valls, el coro de la catedral de Barcelona que acompaña la liturgia de aquel templo. Dirigido por Pere Lluís Biosca, está formado por 8, 12 o 16 voces según lo que pida el repertorio. El coro participa regularmente en más de 70 misas al año en la catedral con un variado repertorio de motetes y cantos polifónicos. Desde el pasado año también participa en ceremonias de la Sagrada Familia.

Para celebrar el aniversario el Francesc Valls ha programado una serie de actuaciones al margen de su actividad litúrgica que van desde la interpretación este fin de semana del ‘Réquiem’ de Mozart con la orquesta Camera Musicae y los solistas Irene Mas (soprano), Gemma Coma-Alabert (mesosoprano), Roger Padullés (tenor) y Sebastià Peris (barítono) dirigidos por Salvador Mas.

Además de participar en el Festival Orgue de Montserrat, el coro también estará presente en el festival Espurnes Barroques donde interpretara ‘Ofici de completes de la solemnitat de Sant Jordi per a la Generalitat de Catalunya’, una obra de Joan Pau Pujol, compositor a caballo entre el Renacimiento y el Barroco, que ha sido recuperada por el coro. La formación también llevará  los cantos y danzas del ‘Llibre Vermell’ de Montserrat al festival alemán de Rudolstadt, y acudirá fiel a la cita anual con el ‘Cant de la Sibil·la’ en Nochebuena en la catedral.

Temas: Música

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