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Unen música barroca occidental y china en homenaje a Diego Pantoja en China

EFE

El programa musical "El clave del emperador" cierra hoy una serie de conciertos en Pekín y Shanghái con una original fusión de música barroca occidental con música antigua china, dentro de un amplio programa de actividades en homenaje al misionero madrileño Diego Pantoja.

Se trata de un programa preparado e interpretado por un conjunto resultado del trabajo de dos grupos españoles diferentes, "Todos los temas y ayres", especializado en música china antigua, e "Íliber Ensemble", centrado en la investigación e interpretación sobre la música renacentista y barroca.

Instrumentos antiguos chinos y occidentales se unen para recrear una alquimia de sonidos y voces (en latín, portugués o chino) que se oían en la corte de los emperadores chinos en los siglos XVII y XVIII como consecuencia de la llegada de los misioneros europeos, que llevaron también a China la música de Europa.

Los conciertos forman parte de los actos organizados por el Instituto Cervantes con motivo del cuarto centenario de la muerte de Diego de Pantoja (1571-1618), el primer gran difusor en Europa de la cultura china.

Pantoja fue, con Mateo Ricci, el primer misionero en llegar a Pekín, en 1601, y llevó consigo un clavicordio. Consiguió acceder a la Corte del emperador Wan Li, en la Ciudad Prohibida, para tocar el instrumento, ya que el emperador era un gran amante de la música.

El programa musical es producto del rastreo de ambos grupos por archivos y bibliotecas de España y China, a veces interpretando "melanges" de temas de ambos lados que fueron recopilados por músicos chinos u occidentales.

Rubén García Benito, de "Todos los tonos y ayres", explica que el programa es el resultado de cerca de un año y medio de trabajo, ya que requirió una investigación musicológica, transcripción, montaje, pruebas y ensayos.

Él y su compañera Abigaíl Horro mezclan instrumentos occidentales con chinos como el guzheng, el matouqin, el erhu o el dizhi, además de que García también se atreve con el canto de garganta mongol.

El concierto acaba siendo "un viaje musical por el espacio y el tiempo", resume Rubén García. Valoran la acogida muy positiva que han tenido entre el público chino, que se sorprende de ver a músicos occidentales tocando su música antigua.

"Aplauden, se acercan (a hablar), lo agradecen", especialmente más aún cuanto que se les explica el contexto histórico. Los conciertos son íntimos con la primera fila del público sentada a apenas un metro, lo que da más sensación de autenticidad.