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ENTREVISTA

Joan Dausà: "Me faltaba mostrar mi lado positivo"

El cantante y pianista presenta su tercer disco, 'Ara som gegants', en el Tibidabo

Jordi Bianciotto

Joan Dausà.

Joan Dausà. / ROBERT RAMOS

El autor de ‘Jo mai mai’ desarrolla su noción de la canción emotiva con destellos de épica en su tercer disco, ‘Ara som gegants’. Lo presenta este viernes (21.30 horas) en un escenario muy original: la plaza dels Somnis, en el parque de atracciones del Tibidabo.

En algunos momentos había expresado dudas sobre su vocación musical frente a la de actor. ¿Ya lo tiene más claro? Pues sí (ríe), ahora estoy centrado en la música porque es el lugar desde el cual más conecto conmigo mismo. Me he dado cuenta de que mis canciones quizá deben ser entendidas como pequeñas pero con momentos en que crecen y presentan más paisajes y un mayor recorrido de emociones. Hasta ahora yo había hecho canciones y aquí quiero expresar cómo entiendo la vida. Su parte luminosa e intensa, y la más dura. Me faltaba mostrar mi lado positivo, y aquí ya puedo decir: “Joan es esto”.

¿Le contrariaba que se le pudiera etiquetar como cantautor tristón? La tristeza sigue estando ahí, pero vista desde la distancia. La canción ‘Ara som gegants’ resume el disco: habla de los momentos duros, que pueden parecer insuperables, pero de los que te vas alejando hasta que ya no te hacen daño. Incluso ‘La gran eufòria’ refleja una euforia después de haber sufrido.

¿Qué desea transmitir con estas canciones? ¿Emocionar o invitar a la reflexión? Aquí el objetivo era generar una reflexión tanto personal como colectiva. No es un disco de canción protesta, claro, pero sí que anima al trabajo en común, a unirnos para conseguir un objetivo. Pero no pretendo generar seguidores aleccionando.

Hay el peligro de sonar pretencioso. Claro, pero yo me limito a contar cómo entiendo la vida, las emociones y las relaciones, y a partir de aquí quizá conecto con otras personas. Creo en la evolución del alma, en ir aprendiendo con cada nueva vida. Por eso hay canciones como ‘La teva veu’ o ‘Quan tot és cert’. En el universo, ¿todo es cierto? Sí, me gusta esa lectura trascendental.

Muchas de sus canciones giran en torno a una melodía emotiva que va creciendo hasta crear un clímax emocional. Son canciones que te piden situarte, instalarte y crecer con ellas. La declaración de intenciones del principio del disco va por aquí. No tener prisa para ir conectando con las emociones.

Eso de las emociones suele asociarse al imaginario femenino. Facebook me dice que el 70% de mis seguidores son chicas, pero me quedo con que el 30% son chicos. Y en los conciertos ellos son el 40%. Muchos me dicen que se han emocionado con tal o cual canción.  

En ‘Caure no feia mal’ canta Santi Balmes. ¿Le ve cerca de su sensibilidad? En el fondo, mis canciones no están lejos de las de Love of Lesbian. Cuando desnudas ciertas canciones y las dejas a piano y voz, ves que muchas no se distancian tanto. Me gusta cómo escribe Santi y el universo que crea.

En estos años, en poco tiempo se ha visto llenando el Palau dos noches seguidas, y el Liceu. ¿Llegó a sentirse un intruso o a pensar que no se merecía lo que le estaba pasando? Mi sensación ha sido la de entender el vínculo que se establece con el público. Es como si hubiera hecho un máster. Si eres tú mismo, auténtico, podrás conectar con quien esté interesado en conocerte. Soy muy observador de lo que funciona y lo que no. Estudié Dirección y Administración de Empresas.

¿Y aplica eso a la música? Evidentemente. Porque es necesario. Hay tantas propuestas musicales, tan potentes y variadas, que o te defines y te explicas o la gente no te va a entender. No puedes dejarlo todo a la aventura. Yo empecé alquilando Apolo y cuando se llenó fui al Palau. Me lo pagué yo cuando ningún festival sabía que yo existía.

Ahora presenta disco en un marco inhabitual, el Tibidabo. ¿Se le ocurrió a usted? Sí, hablando con Xavi Pascual, mi mánager. Queríamos algo nuevo, luminoso, mágico…, y el Tibidabo era perfecto. En la portada de este disco hay un niño a punto de saltar, que decide ser gigante, y el Tibidabo es un lugar en el que todos hemos sido niños y a la vez gigantes, subiéndonos a las atracciones. Llevar a la gente hasta allí será una aventura. Tendrán dos horas de atracciones gratis y luego, el concierto, con Barcelona de fondo. ¡Un planazo!

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