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REPOSICIÓN

'Fairfly', un éxito del Tantarantana llega a La Villarroel

La premiada comedia de La Calòrica cuestiona los pros y contras de ser emprendedor a partir de la experiencia de cuatro amigos

Marta Cervera

Los actores de La Calòrica en una escena de Fairfly.

Los actores de La Calòrica en una escena de Fairfly. / ANNA FÀBREGA

Tras años investigando con diferentes fórmulas teatrales, La Calòrica llega a La Villarroel con su último gran éxito, 'Fairflay'. En esta amena comedia escrita por Joan Yago y dirigida por Israel Solà cuenta con dos nominaciones a los premios Max: mejor espectáculo revelación y mejor autoría revelación.

Ya ha conseguido el dos premios Butaca (mejor espectáculo de pequeño formato y mejor texto) y el premio de la Crítica como mejor propuesta de pequeño formato. "Cuando estrenamos la obra en el Tantarantana no podíamos imaginar que estaríamos un año haciendo 'Fairfly'. Es que casi no hemos parado". Los procesos creativos de La Calòrica han continuado pero no así los de producción. "Estamos demasiado ocupados con la gestión de la exhibición de 'Fairfly' y tampoco tenemos dinero para hacer nada", confiesan.

Tienen dos proyectos a los que esperan dar forma definitiva este verano. En septiembre esperan anunciar su próximo espectáculo que, avanzan, será "muy diferente a 'Fairfly". "Cuando empezábamos nos obsesionaba la idea de ¿qué línea vamos a seguir? Después hemos ido marcando una serie de puntos y la linea entre ellos que la trace otro. Normalmente nos gusta ir cambiando en cada espectáculo para meternos en distintos fregados y aventuras. En definitiva, esa es la gracia de hacer teatro", dice Yago.  

El montaje narra la experiencia de unos amigos –interpretados por Queralt Casasayas, Xavi Francés, Aitor Galistero-Rocher y Vanessa Segura- que se lanzan a una aventura empresarial después de quedarse sin trabajo tras un  ERO. Inventarán un producto único en el mercado alimenticio, un tanto asqueroso pero muy nutritivo. "Hay una crítica a ese mundo de los emprendedores que nos intentan vender pero también a esa cultura de la comida sana y natural, en especial a esas madres obsesionadas con los alimentos de sus hijos", apuntan.  

Todo está tratado con respeto, sin caer en la caricatura. "Ataca más al sistema y al comportamiento humano sin ridiculizar ningún colectivo en particular", recuerda el director.    

'Fairfly' es una crítica a la sociedad consumista y al precario mercado laboral español donde uno se convierte en emprendedor por necesidad. "Nuestro teatro es un reflejo de nuestra generación", explica el mallorquín Joan Yago, autor de esta pieza y de otras como 'El profeta' y 'Del fenòmen de les feines de merda'.

Un mismo espacio

La obra muestra las diferentes fases que atraviesa el proyecto empresarial de una forma muy directa, en un mismo espacio. Todo sucede entorno a una mesa. Los cambios de espacio y de tiempo los marca el texto y la interpretación. No hay cambios de vestuario ni nada. Es puro teatro.

De la primera animada reunión de cuatro amigos entre birras se pasa a otra de accionistas, cinco años después, con una amistad deteriorada por el dinero y el trabajo. Cuando estrenaron la pieza hace un año ya destacaron lo fácil que lo ponen el Estado y la banca para montar una empresa. "Lo difícil es mantenerla cuando das de comer con ella a cuatro o cinco familias", afirman. En su opinión el mecanismo que hay detrás de esa propaganda para ser emprendedores es "un perverso plan neoliberal para desarticular a la clase trabajadora".

"La obra ataca al sistema y al comportamiento humano sin ridiculizar ningún colectivo en particular"

Israel Solà

Director de 'Faiflay'

Más allá del aspecto económico, la obra profundiza el cambio en las relaciones entre los protagonistas que pasan de amigos a socios. "Algunos personajes empiezan en este proyecto por necesidad. Pero, al cabo de los años deben pararse a replantearse cuál era realmente el motivo que les llevó a embarcarse en esta aventura. No es lo mismo montar una empresa para enriquecerse, que porque uno aspira a salvar el culo o porque sueña con hacer las cosas de una forma diferente, como si fuera un pequeño intento de cambiar el mundo", dice el actor Xavi Francés.

Y de eso algo saben los miembros de La Calòrica que constituyeron la compañía en el 2010 pese a la crisis rampante dispuestos a crear el teatro que les interesaba: obras ambiciosas y comprometidas no exentas de humor. Hasta ahora han desarrollado siete montajes donde han abordado temas diversos como la muerte, la fe, la política, la crisis de los 30, la precariedad laboral... Temas serios, abordados siempre con fina ironía.

Los últimos tres años han sido compañía residente en el Tantarantana dentro de El Cicló, un ciclo de compañías independientes en residencia. En estos momentos no tienen ni espacio donde ensayar pero ertán ilusionados con el salto a La Villarroel para ampliar su público y su tirón como compañía.