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LITIGIO POR LOS 111 BIENES DE LA FRANJA

Carmen Berlabé: "Tanto se pelea por la propiedad del objeto más humilde como por la de las primeras espadas"

Natàlia Farré

Carmen Berlabé, conservadora del Museu de Lleida y autora del libro Del Museu Diocesà al Museu de Lleida.

Carmen Berlabé, conservadora del Museu de Lleida y autora del libro Del Museu Diocesà al Museu de Lleida. / ADRIÁN ROPERO

Carmen Berlabé, doctora en ciencias jurídicas y políticas, además de historiadora del arte y conservadora del Museu de Lleida, ha dedicado parte de sus estudios a recuperar legajos que legitiman la colección del centro. En el libro 'Del Museu Diocesà al Museu de Lleida' reúne 350 documentos que acreditan la propiedad leridana de los bienes de las parroquias de la Franja, la mayoría ingresados en época del obispo Meseguer. 

¿Los documentos reunidos legitiman la colección? 
Demuestran que las obras entraron por donación, permuta o compra, no por depósito. Es básicamente la documentación epistolar que el obispo Meseguer mantenía con los rectores de las parroquias, una fuente indirecta pero absolutamente válida.

¿Se hizo de forma legal? 
Meseguer pedía permiso a Roma cuando era necesario. Ahora se quiere hacer creer que estas piezas eran grandes tesoros, pero en realidad eran frontales totalmente destrozados. No eran bienes preciosos eran objetos en desuso. Objetos que no servían porque las normativas de la Iglesia desde Trento dicen que cualquier pieza mutilada que pueda ser objeto de burla y que no incite a la devoción debe ser retirada del culto. Eran objetos arrinconados e infravalorados, no tesoros; de manera que no había que pedir permiso a Roma. Cuando creyó que debía hacerlo, lo hizo. Curiosamente siempre fueron casos relacionados con las monjas de Sijena que tenían una gran afición a vender fuera. El obispo Meseguer no fue un expoliador, sino que salvó el arte del territorio.

"Los documentos demuestran que las obras entraron por donación, permuta o compra, no por depósito"

¿Esta documentación se conocía cuando hubo el juicio canónico? 
Nunca admitieron los documentos en Roma, nunca. Cuando el nuncio Lajos Kada dictó el decreto que dice si no son piezas en depósito el obispado de Lleida lo debe demostrar, el obispado intentó aportar los documentos y nunca lo consiguió.

¿Hay alguna explicación para ello?
No es lógico que si una de las partes intenta aportar una documentación que puede cambiar el curso o el destino de los objetos, no se valore.  Deberíamos entrar en la teoría de la conspiración para explicarlo, pero prefiero no hablar de ello.

Pero muchos obispos de Lleida aceptaron la propiedad de Aragón.
Esto hay que matizarlo. El primero que lo aceptó fue el obispo Malla. Los objetos que entraron durante su prelatura, en los años 70, lo hicieron en depósito porque se mandó recogerlos para protegerlos durante la despoblación de los pueblos de montaña y los continuos robos en las parroquias. Y por inconsciencia, ignorancia o miedo reconoció el depósito porque era lo hecho en su prelatura. Yo empecé a hablar de la documentación del obispo Messeguer en el 99 y coincidió con el cambio de mitra. El obispo Ciuraneta contrató canonistas y empezó la defensa de los bienes porque se dio cuenta que no eran un depósito, sino que se adquirieron. Lo vio clarísimo. Pero le costó la salud. Le siguió el obispo Salinas, cuya misión era solucionar el conflicto y reconoció la propiedad a favor de Barbastro-Monzón, igual que quien le siguió el obispo Piris. Y ahora esperaban que el obispo Salvador Giménez hiciera exactamente lo mismo.

"Ahora se quiere hacer creer que estas piezas eran grandes tesoros, pero en realidad eran frontales totalmente destrozados. No eran bienes preciosos eran objetos en desuso"

Al principio, lo hizo.
Porque no disponía de toda la información. Se han tenido que pedir duplicados de las escrituras de propiedad que hizo el obispo Ciuraneta. Estaban en el obispado pero cuando llegó el actual obispo habían desaparecido. No sabemos dónde están ni que ha pasado con ellas. No entraremos en valorar cómo se han perdido o quién las ha podido extraviar ni cómo ni para qué pero el caso es que el obispo no las tenía y no podía opinar. Cuando pudo acceder a la información optó por reconocer lo que podía reconocer como propiedad de Aragón y defender el resto como propiedad del obispado de Lleida.

Tres de las piezas reclamadas por Aragón dentro del conflicto de los 111 bienes de la Franja / RAMON GABRIEL

¿El valor de estas piezas es artístico o histórico? No hay que perder de vista la unidad de la colección, y tanto la forman el frontal de Buira como una casulla rota. La colección tiene un sentido unitario porque viene de un mismo obispado, un obispado histórico que ya no existe. Y dentro de este conjunto, de esta unidad, hay piezas muy singulares, piezas singulares, piezas de segunda y piezas muy modestas. Pero todas forman parte de la expresión artística de un territorio común y compartido. Pienso que hay que darle este sentido. Tanto se pelea por la propiedad del objeto más humilde como por la de las primeras espadas. ¿Por qué? Porque no es tanto el valor intrínseco del objeto sino el valor dentro de un contexto. Y todas tienen el mismo valor.

¿La actual demanda obedece al éxito de Sijena? Sí. Y más viendo algunas declaraciones en las que se pedía desde Barbastro que se aplicara el 155 para el retorno de estas obras. Esto me parece oportunista por no decir otra palabra peor. No quiero ofender o descalificar, pero es feo. 

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