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'Inscape', visionario viaje espacial de Hèctor Parra

Kazushi Ono dirige con cósmico pulso a la OBC i al Ensemble Intercontemporain de París en la obra y en la `Cuarta¿ de Mahler

César López Rosell

El compositor Hèctor Parra (izquierda) y el director Kazushi Ono,  tras el estreno de Inscape en el Auditori.

El compositor Hèctor Parra (izquierda) y el director Kazushi Ono,  tras el estreno de Inscape en el Auditori. / MAY ZIRCUS

"Lo esencial del universo es invisible". Esta frase del astrofísico francés Jean-Pierre Luminet, experto en la teoría sobre los agujeros negros en el espacio, es el punto de partida de 'Inscape', creación del compositor catalán Hèctor Parra residente en París que vivió su estreno mundial el sábado en el Auditori. La visionaria pero clarividente pieza también se inspira en el filme 'Interstellar' que narra la peripecia de unos astronautas introduciéndose por un tubo de gusano en busca de un nuevo hogar para la humanidad. El título está dedicado al desaparecido Stephen Hawking, como homenaje a una vida consagrada a la ciencia.

La obra, compuesta para una agrupación de 16 solistas, gran orquesta y música electrónica, ha inundado la sala Pau Casals de un electrizante magma sonoro distribuido por 24 altavoces que ayudan a transmitir las sensaciones del psicoacústico viaje sensorial hasta los límites del mundo conocido antes de penetrar por el agujero negro y llegar hasta el virtual mundo de un nuevo cosmos. Se trata, nada menos, que de un intento de cartografiar el universo dentro de una sala de conciertos.

Ilusiones sonoras 

La participación del Ensemble Intercontemporain de París, fundado en 1976 por Pierre Boulez y un referente en la música de vanguardia, mezclada con la OBC y sonidos electrónicos en directo, ha contribuido a dar mayor relieve a la interpretación de esta aventura hacia lo más desconocido del universo, emprendido por el compositor con la colaboración del citado Luminet, presente en la 'première'. Ocho solistas, distribuidos por el primer piso del Auditori, producen ondas con sus instrumentos que son tratadas electrónicamente y generan ilusiones sonoras.

Basta cerrar los ojos y concentrarse en el imaginario de la música para comprender el alcance del mensaje que transmite. Un desafío descomunal para el compositor y los intérpretes, con un Ono dotado de un cósmico misticismo en la dirección. La energía de la que se parte evoluciona desde el lirismo de la flauta encarnando al individuo en un universo representado por la cada vez más poderosa orquesta hasta llegar al momento en que la intensidad sonora decae cuando se aproxima el final del recorrido. Una brillante convergencia entre arte y ciencia la de este título. Parra, Ono y los músicos  fueron reiteradamente aclamados, lo que es un buen presagio para sus próximas citas en París, Lille y Colonia.

En diálogo con 'Inscape', la OBC programó la 'Cuarta' de Mahler, que presenta la mirada de un niño hacia la vida celestial desgranada, como colofón, en un intenso 'lied' por la exquisita soprano Michaela Kaune. El director llevó a la orquesta al máximo de sus posibilidades, brillando especialmente en los momentos de ritmo pausado. Fue un espectacular cierre para una velada de acertada intencionalidad programática.

Temas: OBC

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