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ESTRENO SONADO

HBO pega otro puñetazo al cine convencional con el ambicioso telefilme 'Fahrenheit 451'

Michael B. Jordan y Michael Shannon protagonizan el 'blockbuster' catódico que se estrena este domingo, cerebral revisión del clásico de la literatura distópica de Ray Bradbury

Juan Manuel Freire

Una imagen del Farenheit 451 dirigido por Ramin Bahrani para HBO.

Una imagen del Farenheit 451 dirigido por Ramin Bahrani para HBO.
Un fotograma del clásico de Truffaut.

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Las fronteras entre cine y televisión son tan porosas que, por ejemplo, a nadie extraña ya que este domingo HBO España estrene un 'blockbuster' de ciencia ficción protagonizado por un joven actor de la proyección de Michael B. Jordan (recién salido de su rol de villano en 'Black Panther', la segunda película más exitosa del 2018), mejor que bien acompañado por Michael Shannon (nominado al Oscar por su papel en 'La forma del agua') y la bailarina convertida en estrella del cine de género Sofia Boutella.

También hay que decir que, además de espectacular y de ciencia ficción, 'Fahrenheit 451' es bastante cerebral. Tiene menos en común con 'Vengadores: Infinity war' que con 'Aniquilación', otra película ci-fi reflexiva que acabamos viendo solo en pantallas domésticas y con la que comparte diseñador de producción (el excelente Mark Digby). Pocos grandes estudios se atreverían hoy en día, por desgracia, a producir, promover y distribuir por todo el mundo un proyecto de estas características.

Y eso que 'Fahrenheit 451' es una propiedad intelectual con pedigrí. Es una de las obras más conocidas del legendario escritor Ray Bradbury, al que debemos un puñado de argumentos clave para entender nuestra cultura popular. Este es especialmente emblemático. Habla de un futuro en el que leer está prohibido por la ley, porque perturba a la gente y le impide ser feliz. El protagonista, Guy Montag, pertenece a una brigada de bomberos que no apaga incendios, sino que los crea, con el fin de acabar con todos los libros. (451º Fahrenheit es la temperatura a la que el papel fabricado con celulosa se inflama y arde).

Esta fábula distópica sobre la erosión de la cultura ya tuvo una versión cinematográfica en 1966, a cargo de François Truffaut, quien hasta entonces no había rodado en inglés. No fue muy bien recibida en su día, pero con el tiempo ha obtenido un aura de culto, y Scorsese ha reconocido haberse apropiado de alguna estrategia formal. Lo que nos lleva a una pregunta.

¿Por qué otra?

Para el director Ramin Bahrani, la respuesta es bastante obvia, a la vez que bastante amplia. Ahora parece un momento especialmente propicio para estrenar un cuento moral sobre la destrucción del conocimiento. Por un lado, tenemos a ese nuevo presidente de la mayor potencia global obstinado en pasar de la historia y los hechos y defender la ignorancia casi como una virtud. Lo tenemos porque mucha gente así lo quiso: "Votamos para que cierta gente tomase control de nuestra política, nuestra economía, nuestra sociedad, nuestras leyes", recordaba Bahrani en la revista 'New York'.

Por otro lado, y esto es lo que más miedo da al cineasta iraní-estadounidense, está nuestra confianza ciega en la tecnología como ventana al mundo. "Pedimos no tener privacidad. Pedimos dar toda nuestra información. Pedimos leer solo los titulares". Queremos creer que participamos en nuestra sociedad solo pulsando un icono de corazón en la pantalla táctil.

Todo cambia para seguir igual

Desde la aparición del primer tráiler de la nueva 'TV movie' (o telefilme, qué diablos), muchos fanáticos de Bradbury se preguntaron si Bahrani y equipo serían fieles a la obra original. Pero no podían serlo a menos que, en lugar de un filme futurista, hicieron uno de época. Ahora la gente lee libros en tabletas, por lo que el tema del papel era casi obsoleto. En este 'Fahrenheit 451', lo prohibido es cualquier expresión artística que se pueda almacenar. Tan solo se puede consumir The 9, una red social de mensajes breves y volátiles como una Story de Instagram.

Tampoco encontrarán al Sabueso Mecánico de Bradbury, con lo fácil que habría sido pedir prestado al perro-robot del episodio 'Metalhead' de 'Black mirror'. Ni a la esposa de Montag, ni a su aliado y mentor Faber. La adolescente Clarisse se hace mujer, mientras que el capitán Beatty gana matices, porque Michael Shannon solo sabe densificar sus personajes.

Casi todo cambia, en definitiva, pero el mensaje sigue siendo el mismo: leer es poder, poder en el sentido de tener capacidad para hacer algo, moverse en este mundo y soñar con otros.

Otras distopías para sufrir en casa

En los últimos tiempos, al tiempo que crecía la desconfianza en políticos e instituciones, nuestras pantallas se han llenado de historias sobre futuros imperfectos que, en realidad, solo son el presente levemente distorsionado. Aquí cinco ejemplos en formato serie.

BLACK MIRROR (Netflix). Como el 'Fahrenheit 451' de Bahrani, la antología 'Black mirror' ya pintó en el episodio 'Nosedive', obra maestra dirigida por Joe Wright, una sociedad dependiente al extremo de las redes sociales. 


THE HANDMAID'S TALE (EL CUENTO DE LA CRIADA) (HBO España). En el régimen totalitario de Gilead, creación de Margaret Atwood, también leer (y escribir) está prohibido, aunque solo para las mujeres. La cosa no queda así. 


ALTERED CARBON (Netflix). La 'showrunner' Laeta Kalogridis ha reconocido la influencia de Bradbury, de sus observaciones en clave futurista sobre cuestiones de raza y clase, en su adaptación del clásico cyberpunk de Richard K. Morgan. 


ELECTRIC DREAMS (Prime Video). Cuando Netflix se quedó con 'Black Mirror', Channel 4 trató de llenar el vacío con esta antología basada en la obra de Philip K. Dick. Si quieren probar con uno, no pierdan el tiempo y vayan a por el fabuloso episodio 'The commuter'. 


3% (Netflix). Esta serie brasileña imagina un futuro, quizá no tan distante, en el que un 97% de la población vive en la pobreza extrema mientras el 3% del título se pega la vida padre en una isla paradisíaca. Para llegar allí has de cumplir 20 años y tratar de sobrevivir a El Proceso. 

Temas: HBO Cine