50 AÑOS DEL CLÁSICO DEL CINE

Keir Dullea & Kubrick: el astronauta y su ídolo

El protagonista de '2001: una odisea del espacio' pone voz a su admirado Kubrick en un corto de producción propia que TCM estrena el sábado

Keir Dullea, protagonista de ’2001, una odisea del espacio’, en la Academia del Cine de Madrid

Keir Dullea, protagonista de ’2001, una odisea del espacio’, en la Academia del Cine de Madrid / JAVIER BARBANCHO

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

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'2001: una odisea del espacio' es una película habitual en la parrilla de TCM, pero la sesión de este sábado (22.25 horas) es especial: estará precedida por el estreno (a las 22.00 horas) de '2001: destellos en la oscuridad', pieza de 20 minutos de producción propia que se enmarca en una serie de eventos y especiales dedicados por el canal al 50º aniversario de este clásico de la ciencia ficción.

En el corto, dirigido por Pedro González Bermúdez (ganador del Goya al mejor corto documental en el 2012 por 'Regreso a Viridiana'), se reconstruyen partes de la mítica entrevista concedida por Stanley Kubrick a la revista 'Playboy' en 1968, unos meses después del estreno del filme. El gran cineasta se confirmaba como gran filósofo con sus ideas sobre el futuro, la mortalidad y el sentido de la vida. "Por muy vasta que sea la oscuridad, nosotros debemos proporcionar nuestra propia luz", decía en un momento que acabó inspirando el título del corto.

Keir Dullea, en un fotograma de '2001, una odisea del espacio'.

De aquella entrevista no han sobrevivido vídeo ni audio, así que González Bermúdez tuvo que idear una forma de llevar a Kubrick y el periodista Eric Norden a la pantalla. Decidió usar la animación en 3D, a la que después sumó ideas en 2D y 'stop motion' para otras imaginativas visualizaciones del material. Para hacerlo todo más especial, se pidió a Keir Dullea (el astronauta David Bowman de '2001') que pusiera voz a Kubrick. Por supuesto, aceptó.

Tensión con Preminger

Keir Dullea sabe que siempre será recordado, casi exclusivamente, como el comandante a bordo del Discovery 1, pero lo lleva más que bien: con orgullo. "Si solo te van a recordar por una película, no está mal que sea por '2001'", dijo en rueda de prensa en la Academia del Cine de Madrid.

Un rato después, ya en entrevista personal con EL PERIÓDICO, confesaba no saber por qué Kubrick pensó que debía ser Bowman. (Antes que, por ejemplo, Warren Beatty, cuyo agente había estado presionando para que le dieran el rol). "No recuerdo que Kubrick me dijera nada en concreto. Seguramente había visto 'Elisa', mi segunda película, por la que recibí un Globo de Oro al actor más prometedor. También sé que Otto Preminger le había enviado algunas tomas de 'El rapto de Bunny Lake', que estaba rodando cuando me ofrecieron el papel".

¿De modo que Preminger, después de todo, no era tan tirano? ¿Le ayudó para llegar al cosmos? "Desde mi punto de vista subjetivo, es imposible que hiciera algo por mí. No era una persona amable. Pasar de Preminger a Kubrick fue como ir del infierno al cielo".

Obsesivo pero amable

En el reciente documental 'Filmworker', dedicado a la figura de Leon Vitali, hombre-para-todo del director de 'Barry Lyndon', se apunta que los proyectos de Kubrick podían consumir no solo al propio autor sino a colaboradores y allegados. "Era muy obsesivo", explica Dullea, "pero muy calmado a la vez. No era capaz de levantar la voz a nadie. Eso sí, cambiaba de opinión todo el tiempo. Una semana antes del estreno seguía trabajando en la película".  

Al principio del rodaje, Dullea no lograba relajarse, demasiado cegado por su fanatismo hacia Kubrick desde que vio 'Senderos de gloria'. "Me llevó tiempo acostumbrarme a estar su lado. Creo que él se dio cuenta. Un día me cogió, me apartó y me dijo: 'Keir, te he elegido porque eres un actor maravilloso. Y me creo todo lo que haces. No te preocupes, todo está bien'. A partir de ahí estuve bien. Si no te relajas, no puedes hacer tu mejor trabajo. ¡Y por eso odié trabajar con Otto Preminger, porque no me relajé un minuto!".

Aguantó sin problemas las tomas repetidas una y otra vez hasta el casi delirio "porque sabía que no era por cuestiones de actuación, sino esencialmente técnicas". Estaba metido en algo único. Era consciente de ello. Los críticos que despotricaron del filme en su estreno no le hicieron cambiar de idea. "Fue una época difícil, pero algunos de esos críticos se acabaron retractando meses después. Y MGM quedó sorprendida cuando vio que los jóvenes acudían en masa. Como se sospechaba que iban a verla fumados, cambiaron el póster para usar como eslogan: 'El viaje definitivo'".

Una banda sonora cuidada

Dullea ha quedado muy satisfecho con el corto de TCM, del que destacó (ya al final de la proyección en la Academia del Cine) su estupenda música. Está firmada por los músicos de pop independiente Remate y Wild Honey, cada vez más metidos, sobre todo el primero, en la confección de bandas sonoras.

Cuenta Guillermo Farré, alias Wild Honey: "Entre nosotros hay discrepancias claras que, sin embargo, sirven para construir. Él [Fernando Martínez, alias Remate] tiene una solvencia superlativa como músico. Yo estoy muy cómodo en la parte de producción".

Para el corto han creado una música de aliento futurista y empaque melódico que, por momentos, remite claramente al embrujo barroco de la música de 'The duke of Burgundy', firmada por el duo Cat's Eyes. (Fernando): "Touché. Cuando pedimos a Alondra Bentley que hiciera las voces, esa música era la referencia".  


Otras cinco entrevistas que forman parte del imaginario pop colectivo

1. Marilyn Monroe por Richard Meryman. Unas semanas antes de su muerte, Monroe habló con Richard Meryman, de 'LIFE', durante ocho horas y dejó caer reflexiones resonantes sobre la fama. La entrevista llegó a los quioscos dos días antes del adiós definitivo. Declaración clave: "Es agradable estar incluida en las fantasías de la gente, pero a una también le gusta ser aceptada por lo que es".

2. Marlon Brando por Truman Capote. Después del perfil de Brando escrito por Capote para 'The New Yorker' en 1957, ningún periodista del mundo debió volver a cultivar este formato. No se sabe bien cómo logró engatusar al actor para abrirse de ese modo. Al parecer, le contó sus problemas. Y Brando cayó y le contó los suyos: "Los últimos ocho, nueve años de mi vida han sido un desastre…".

3. Bruce Lee por Pierre Berton. Hasta 1994, se creía que no quedaba rastro de ninguna entrevista televisiva del icono de las artes marciales. Pero entonces apareció esta grabación para 'The Pierre Berton Show', filmada en 1971, dos años antes de sufrir Lee un edema cerebral. Sus frases inspiradoras de espíritu taoísta siguen resonando en nuestras mentes. "Sé agua, mi amigo".

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4. Madonna por David Letterman. Pero, para historia de la televisión, el encuentro entre la diva pop y Letterman en el 'late night' del segundo en marzo de 1994. Madonna en modo agente provocadora; Letterman devolviendo cada ocurrencia con ingenio. Hasta catorce 'fuck' a cargo de la artista, uno de ellos para llamar al presentador "puto enfermo". Todo bastante raro, incómodo e irresistible.

5. Quincy Jones por David Marchese. Esta entrevista es todavía reciente; salió este mismo año, en febrero. Pero tenía que estar aquí. Quincy, mago de la música negra, haciendo saltar la cultura pop por los aires. Él sabe quién mató a JFK. Salió con Ivanka Trump. Jacko le robaba música. Los Beatles eran el peor grupo del mundo. Marlon Brando se lo montó con Richard Pryor. Etcétera.

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