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LA 71ª EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE FRANCÉS

Penélope y Bardem se lucen y salvan a Farhadi

El extraordinario trabajo de la pareja española, así como el de Darín, es lo más destacado de la película inaugural del festival, el drama familiar 'Todos lo saben'

Nando Salvà

Darín, Cruz, Farhadi y Bardem, en la presentación en Cannes.

Darín, Cruz, Farhadi y Bardem, en la presentación en Cannes. / REUTERS / ERIC GAILLARD

Asghar Farhadi no solo es un director meramente iraní; lo es con rotundidad. No hace falta haber estado nunca en Teherán para darse cuenta de que sus películas, discúlpese el palabro, derrochan iranidad. La gran virtud de las más celebradas, Nader y Simin, una separación (2011) y El viajante (2015) –tiene sendos Oscar gracias a ellas- está en que en ellas es capaz de ofrecer reflexiones universales contemplando asuntos estrictamente locales como las divisiones económicas, la tiranía patriarcal y el yugo religioso de la sociedad de su país. Y quizá no sea casual que la menos destacable de esas obras previas sea El pasado (2013), que Farhadi rodó en Francia y en francés. Es un dato a tener en cuenta a la hora de valorar Todos lo saben, la película con la que hace unas horas ha inaugurado el festival de Cannes y que ha rodado con algunos de los actores más famosos de España –nada menos que Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández y Barbare Lennie– y el más célebre de Argentina, Ricardo Darín. 

"Hace 15 años yo estaba en el sur de España con mi familia, y por la calle vimos la foto de un niño desaparecido", ha recordado hoy el director durante un encuentro con la prensa española. "Nos explicaron que quizá habría sido secuestrado, y mi hija se quedó asustada; tenía miedo de que le fuera a pasar a ella. Decidí que tarde o temprano haría una película inspirada en ello". Todos lo saben es esa película. Arranca con la mirada puesta en Laura (Penélope Cruz), que vive en Argentina con su esposo Alejandro (Ricardo Darín) y que regresa con sus dos niños a España para la boda de su hermana. La súbita desaparición de su hija la obligará a confrontar su pasado con Paco (Javier Bardem), su amigo de la infancia y exnovio. "Es el relato de cómo la sospecha se instala en el seno de un grupo de personas que creen conocerse muy bien", explica Bardem.

Penélope Cruz y Javier Bardem, en 'Todos lo saben', de Asghar Farhadi.

La mecánica narrativa es la típica en el cine del director. Usa un suceso misterioso como vehículo de un drama doméstico protagonizado por gente atrapada en una red de emociones confusas, sentimientos miserables, oscuros secretos y divisiones de clase enquistadas, y en el proceso va modificando tanto el modo que los personajes tienen de comportarse y de percibirse entre sí como nuestra forma de percibirlos a ellos. "Mi empeño es no juzgarles", explica Farhadi. "Yo creo que los seres humanos se equivocan, pero siempre tienen sus motivos. En las tragedias clásicas siempre hay un conflicto entre el bien y el mal, pero para mí lo interesante es observar conflictos entre el bien y el bien".

Drama culebronesco familiar

La diferencia es que en sus películas previas descubrir quién lo hizo era lo de menos, porque el misterio era una excusa para ofrecer valiosas reflexiones sobre la condición humana. En Todos lo saben, en cambio, tras el misterio se oculta poco más que un drama culebronesco sobre una familia cuyos miembros se tienen muchos rencores y reproches y, como es de rigor en el género, se los escupen a la cara sin descanso. En el proceso, se echa en falta la finura mostrada en el pasado por el iraní a la hora de manejar la emotividad, de su capacidad para conmovernos sin necesidad de caer en sentimentalismo ni recurrir a las herramientas melodramáticas más obvias. Aquí, en cambio, para tocarnos la fibra dispone de Bardem, Cruz y Darín, que ofrecen unas interpretaciones extraordinarias.

Inevitablemente, resulta tentador atribuir parte de esos problemas al hecho de que, en última instancia, Farhadi ha tratado de representar un universo al que no pertenece. "No quiero que el público vea la película y entienda que la ha dirigido un extranjero", comentaba hoy. "Por eso en todo momento tuve muy claro que debía huir de todos los tópicos de la cultura española, como el flamenco y los toros. También me preocupé por capturar todos los matices del lenguaje, las inflexiones, los acentos". Pese a esos esfuerzos al contemplar Todos lo saben uno tiene la extraña sensación de que habla de una España que en realidad no existe, y que parece haber sido construida no tanto a partir de la realidad como de un puñado de necesidades argumentales.