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ENTREVISTA

Búhos: "La gente joven ya no está para canciones vacías"

El grupo de Calafell confirma su conexión con Barcelona presentando 'La gran vida' en un Razzmatazz con entradas agotadas

Jordi Bianciotto

Guillem Solé, cantante y letrista de Búhos.

Guillem Solé, cantante y letrista de Búhos. / JOAN CORTADELLAS

El pasado septiembre asaltaban la playa del Bogatell, en la Mercè, con Txarango y Manel; en noviembre cerraban gira en un Apolo lleno y este sábado ya presentan un nuevo disco, ‘La gran vida’, en Razzmatazz, con entradas agotadas desde febrero. La onda expansiva de Búhos, con su rock festivo, abierto a la electrónica y el mestizaje, llega a Barcelona. Hablamos con su cantante y letrista, Guillem Solé.

Un disco que transmite entusiasmo, ¿ahí está la esencia de Búhos?
Sí, el título salió de que, tras años haciendo conciertos en horarios intempestivos, en condiciones mejorables, el año pasado todo comenzó a ser más bonito, y un miembro del grupo, Klaus (Stroink), exclamó: “¡este año sí que nos estamos dando la gran vida!”. Y pensé que era un buen nombre para un disco.

Búhos vienen de una larga historia que arranca en el 2005. ¿Hay dos etapas, una voluntariosa y otra profesional?
Totalmente. Aunque tengamos seis discos, nosotros decimos que solo tenemos tres. Cuando hicimos ‘Natura salvatge’ (2014) nos dimos cuenta de que los anteriores eran maquetas. Al principio éramos la ‘conyeta’ del pueblo, de Calafell, y ahora en el grupo hay profesionales que incluso dan clases de música.

En los dos discos anteriores había colaboraciones: Albert Pla, Ska-P, Txarango… En este, no. ¿Ya no hacen falta para llamar la atención?
Esta vez ya no las queríamos. En los discos anteriores, ¡las canciones que más gustaron fueron las que no tenían colaboradores! Como ‘Barcelona s’il·lumina’, ‘Prenent la lluna’ o ‘Brama’.

¿Por qué creen que ‘Barcelona s’il·lumina’, una balada, ha destacado sobre las demás?
Hay canciones a las que, por arte de magia, les salen unas patas y se van solas sin saber por qué. Esta, el día que la tocamos por primera vez en el local todo el grupo se emocionó. Durante tres ensayos seguidos solo queríamos tocar esa canción. En las radios, la reacción fue igual: “¡te la pongo ya!”. Y no hay explicación. Si la supiéramos, haríamos más ‘Barcelones’ todo el tiempo.

¿En qué se inspira la canción?
Mis abuelos, él originario de Logroño y ella de Jaén, eran de Sants, y siempre me he sentido muy unido a Barcelona. Todas las Navidades las pasaba aquí con los ‘iaios’, y su manera de ver la ciudad está en la canción.

Sus canciones, ¿nacen pensando en la reacción del público en los conciertos?
Casi todas las hemos compuesto yendo a un concierto, o volviendo de él, o en las pruebas de sonido… Por eso tienen ese punto eufórico, festivo, porque están hechas o con el subidón o con el resacón.

En su repertorio también hay política.
Sí, en canciones como ‘La trama’, porque es una vergüenza que aparezca escrito el nombre de M. Rajoy y no lo trinquen. Demuestra que hay en efecto una trama corrupta y mafiosa. Y en ‘Cómplices del mal’, ‘La darrera colònia’… Vivimos una época convulsa y la gente necesita algo a lo que agarrarse. La gente joven ya no está para canciones vacías, de “qué bonito es todo”.

También hay mensaje en ‘Volcans’, el ‘single’.
Una reivindicación del amor libre. En el vídeo salen parejas de lesbianas, de gays… Todo muy normalizado. Para la generación que tenemos entre 15 y 40 años, hablar de “maricones” es de carcas. Torrente ya pasó.

Han ido conquistando comarca a comarca. ¿Barcelona era el último bastión?
Pues sí, llegamos a ser más conocidos en La Bisbal o en Lleida que en Barcelona, que hasta no hace mucho se nos resistía. Hasta que no empezamos a hacer canciones mejores, Barcelona no nos hacía caso. Y ahora tenemos un Razzmatazz lleno solo seis meses después del ‘sold out’ de Apolo. ¡Y cuando lo propusimos nos dijeron que estábamos locos!