24 feb 2020

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FESTIVAL DE CINE DE AUTOR

'Yo la busco', vaivenes afectivos en la ciudad

Sara Gutiérrez Galve presenta en el D'A su premiada primera película, que nació como trabajo de Fin de Grado en la UPF

Juan Manuel Freire

Sara Gutiérrez Galve.

Sara Gutiérrez Galve. / ÁLVARO MONGE

Otro año más, un proyecto nacido como trabajo de Fin de Grado de Comunicación Audiovisual en la Universitat Pompeu Fabra acaba siendo una película de verdad, y con premios, y con posibilidad de encontrar su público. Tras 'Les amigues de l’Àgata' y 'Júlia ist' (dirigida por una de las actrices de la anterior, Elena Martín), ahora llega 'Yo la busco', historia de relaciones fluctuantes y búsqueda personal en una Barcelona pocas veces mejor filmada. Hace poco más de una semana fue doblemente premiada en la sección Zonazine del festival de Málaga: mejor película y mejor actor (el novel Dani Casellas). El viernes se estrena en Catalunya en el marco del D’A (Teatre CCCB, 22.30 h.).

Sara Gutiérrez Galve (Barcelona, 1994) no había rodado nada antes. Bueno, el boceto de 80 minutos de 'Yo la busco' en que invirtió su último año académico; una maqueta después recreada y mejorada con apoyo de la productora Nanouk Films, en la que había hecho prácticas. Que su película pasara por Málaga la ubicó "en otro lugar". Que saliera con premios ya fue "increíble". Le cuesta creer todo lo que está pasando, "como tener a periodistas delante haciéndome preguntas sobre la película".

Relaciones poliédricas

Preguntas como, por ejemplo, ¿qué fue en el principio? "Mi coguionista Núria [Roura Benito] y yo queríamos, en un principio, mostrar maneras de relacionarse que son propias de estos días y no suelen verse tanto en el cine. Son relaciones poliédricas, entre lo amistoso, lo romántico, lo fraternal… Pero tampoco había un gran afán de hacer algo generacional; sobre todo se trataba de retratar lo que pasaba entre dos personas en particular".

La directora se refiere a Max (Dani Casellas) y Emma (Laia Vidal), amigos, compañeros de piso y amantes en alguna ocasión aislada. Su complicidad es infinita, o eso creía Max. Él es el último en enterarse de los planes de Emma: irse a vivir a otro piso con un amigo común al que parece ver como pareja. "Lo que siente al enterarse es que se está quedando atrás, en cierto modo. Ella ha optado por el concepto de pareja y él ni se lo había planteado, aunque ya se acerca a los 30. Y se pregunta si eso es lo que quiere".

Barcelona, la 'nuit' 

En cierto desconcierto, y obsesionado en dar con la dueña de una misteriosa libreta, Max inicia un periplo nocturno que le lleva por lugares de Barcelona que todos pisamos pero pocos se deciden a registrar para la posteridad: un kebab, un karaoke o un portal lúgubre lucen con magnética fotogenia en pantalla. "Nos gustaba la idea de ir a sitios comunes y mirarlos con un punto de vista distinto", cuenta Gutiérrez Galve.

En pasajes como el del kebab asoma un cierto instinto documental. Aquí los actores eran en su mayoría los dueños del local. Y no había guion. La naturalidad era prioridad incluso en las partes más escritas: "Nuestro actor, Dani, fue quien trajo al rodaje a su compañera de reparto. Le dijimos que trajera a amigas para probar, y trajo a Laia y fue perfecto. Con ellos escribimos y reeescribimos el guion sin parar, porque tenían un código de diálogo propio que queríamos aprovechar".

'Yo la busco' todavía tiene mucho camino por hacer, quedan muchas entrevistas por dar, falta encontrar una buena distribución, pero Gutiérrez Galve ya piensa en la siguiente película. Ha cogido el virus del cine. "Tengo mono de rodar", confiesa. "Pero también he de elegir bien. Al fin y al cabo, empezar una película es como tener una relación seria de tres, cuatro años. No puedes quedarte con lo que sea".

Otra recomendación 

El viernes, día 4, antes de 'Yo la busco', en el mismo Teatre CCCB se podrá ver 'A ciambra', representante italiana en la carrera por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa (por algún motivo aleatorio, no llegó a estar nominada). Martin Scorsese produjo este trabajo del italoamericano Jonas Carpignano, quien captura la vida en la comunidad gitana del título con una mezcla vívida de realismo y poesía.