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EL DÍA DE LA ROSA Y EL LIBRO

Un Sant Jordi de excepción

Los libreros auguran buenas ventas para el dia del libro considerando que se realiza en un día laborable

Elena Hevia

Decenas de flores decoran la fachada de la Casa Batlló  horas antes de la diada de Sant Jordi. 

Decenas de flores decoran la fachada de la Casa Batlló  horas antes de la diada de Sant Jordi.  / JORDI COTRINA

Asociamos los lunes al mirador desde el que otear la interminable rutina semanal. Los lunes no molan. No suelen tener nada que ver con nuestra idea de fiesta. ¿Quién hace fiesta en lunes más allá de los parados? Pero aquí viene Sant Jordi para alegría de libreros y editores a poner patas arriba el día laborable. Para esos sectores, que los lectores no tengan que optar  sí o sí por apretujarse por sus calles, en vez de irse a la montaña o la playa, favorece el negocio. No hay discusión. El lunes es un día excelente. También parece estar de buenas la climatología, cielo despejado en Barcelona y nubes altas en el resto de Catalunya, pero la temida lluvia ni estará ni se la esperará.

Este será, es sabido, un Sant Jordi atípico, raro, excepcional por lo que respecta a los actos y tradiciones institucionales a los que el 155 ha echado el cerrojo. Pero también es cierto que se trata de actividades de ámbito político y religioso realizadas de puertas adentro del bullicio callejero que es Sant Jordi. Por cierto, que la Iglesia solo suele bendecir rosas, con los libros tiene otro tipo de relación y aquí sería bueno recordar que Tomás de Aquino solía decir aquello de que él era hombre de un solo libro.

El color amarillo 

Lo que se desconoce es el grado de transformación del paisaje en función de los vaivenes  políticos, una tendencia en alza los últimos Sant Jordi  y en este es muy probable que el amarillo campe en buena parte de las cerca de ocho millones de rosas que se venderán (concretamente, una de cada diez rosas será amarilla), en camisetas y en los habituales lazos reivindicativos.

Pero por aquello de dar al libro lo que es del libro y a la política lo suyo, recientemente el vicepresidente del Gremi de Llibreters Pere Fàbregues se lamentaba recientemente  la apropiación que la política ha hecho de la ‘diada’, copando los mejores puestos. Naturalmente, esas tensiones también se hacen presentes en las novedades libreras ya que una de las tendencias editoriales del momento es claramente la de los libros que a favor o en contra diseccionan el soberanismo, muchos de ellos libros de temporada que mañana olvidaremos. La presidenta del Gremi de Llibreters, Carme Farré, no apuesta por ellos: “Creo que la gente prefiere informarse a través de la radio y la televisión que leyendo un libro sobre el tema”.

Cautos en las previsiones

Si el pasado año, el ‘fet diferencial’ fue el caracter dominguero, que culminó en una semana de compras, el Sant Jordi más largo lo llamaron, este año es muy probable que ese efecto puente hasta el lunes haya propiciado las ventas, ya que este domingo la mayoría de las grandes librerías del centro de Barcelona estaban abiertas y se ofrecía un 5% de descuento (el 10% es privativo de la diada en sí) en un goteo de ventas que se inició a partir del viernes ¿Cuántos libros podrán venderse? Los libreros catalanes se han mantenido cautos porque, salvo en fechas navideñas, la venta de libros ha caído entre un 20% y un 16% con respecto al año anterior,  y nadie se atreve a hacer  pronósticos económicos. Solo esperan igualar o incluso superar las magníficas ediciones del 2016 y, sobre todo, del 2017 que con la venta de un millón y medio de ejemplares logró facturar 21,8 millones de euros y un crecimiento del 4% respecto al año anterior.

Interior de la librería Laie, el domingo previo a Sant Jordi / JORDI COTRINA

Respecto a los protagonistas del día es muy probable que nombres como María Dueñas, Martí Gironell o Leticia Dolera y el poeta ganador de 'Got Talent', el guineano César Brandon se encuentren entre los más vendidos. Porque Sant Jordi, al igual el programa televisivo donde ejerce como jurado Risto Mejido, mantiene su interés también gracias a la incógnita del ránking, de los vencedores en las ventas, algo que poco o nada tiene que ver con la literatura, pero le arregla vida en tan solo un día a los sufridos libreros.  Esos escritores serán sin duda los más buscados en el tradicional desayuno de escritores y editores que, el pasado año no se celebró, y en esta edición ha encontrado nueva sede en el Palau de la Virreina al dejar de acogerlo el Hotel Regina.

Más turistas 

Otro de los efectos colaterales del 155 es el botón de pausa pulsado en la campaña a favor  de que declare  Sant Jordi como patrimonio inmaterial de la Humanidad, tras su elección como Ciudad Literaria. Pero mientras eso sucede, la Cambre del Llibre y la Agencia Catalana de la Generalitat se esfuerzan porque este año, declarado de Turismo Cultural, la ‘diada’ sea interpretada en Europa y en Estados como una experiencia cultural asociada a Barcelona, potenciando aun más su cualidad de fiesta. Y a ese respecto han invitado a un grupo de medios y periodistas internacionales para que vivan la jornada a pie de calle junto a un encuentro efectuado en la Casa de les Punxes.

 Lo que no explican es cómo van a introducir esos nuevos turistas interesados por la cultura en el millón y medio que normalmente satura la Rambla de Catalunya, el paseo de Gràcia y sus aledaños, aunque en esta edición se haya llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento esponjando la ruta del libro por Consell de Cent, no se augura mucha descompresión humana. En ese mayor espacio se situarán 980 puestos en total, prácticamente los mismas que el pasado año, con una mayor concentración en el Eixample y Ciutat Vella.

A la acción de atraer visitantes extranjeros en Sant Jordi -¿no tenemos ya demasiados?- se une la vieja querencia de exportar directamente nuestra fiesta, una antigua querencia de la Generalitat que en el pasado ya lanzó campañas al respecto llevando la fiesta a Alemania, Japón, Francia e Italia a través del programa Book and Roses que coordina todas las actividades. En esta edición se organizará un concurso de aparadores en librerías de todo el mundo animándoles a decorarlas con motivos relacionados con el caballero y el dragón. La votación se realizará a partir de Instagram donde los participantes colgarán las imágenes.