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EL ANFITEATRO

La minibiblioteca musical de Sant Jordi

Una selección de libros para conocer distintos aspectos del ciclo interpretativo

Rosa Massagué

Varios libros de la minibiblioteca de Sant Jordi.

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Un compositor, una orquesta, un director musical y un director escénico, la voz, un auditorio, y un crítico y musicólogo. Estos son los elementos que forman el ciclo completo de la interpretación musical en general, y la operística en particular. Son también elementos que explicados en forma de libros recién publicados permiten armar una minibiblioteca musical ideal con la excusa de la fiesta de Sant Jordi.

Empecemos por el compositor. Fórcola ediciones, una de estas editoriales pequeñas, admirable por el gusto y la calidad de sus libros, publica ‘Wagner y el cine’, una colección de ensayos de varios autores editada por Jeongwon Joe y Sander L. Gilman que va mucho más allá del multiuso de la marcha nupcial de ‘Lohengrin’ o de ‘La cabalgata de las valquirias’.

Wagner ha sido una fuente inagotable de inspiración artística y de controversia ideológica, escribe la musicóloga Joe, de modo que el volumen recoge un amplísimo abanico de aspectos de la relación del compositor y su obra con el cine empezando por la presencia de la música como acompañamiento en el cine mudo y en particular en las dos películas de Fritz Lang agrupadas bajo el título ‘Los nibelungos’.

Siguen ensayos sobre las resonancias wagnerianas en la música de cine, sobre la presencia de su música en Hollywood. Por ejemplo, su uso propagandístico en los dibujos animados durante la segunda guerra mundial. El libro también analiza la obra de Wagner más allá de la banda sonora y en particular ‘The Tristan project’, de Bill Viola, y acaba con una reflexión sobre ópera y política.

En palabras de Wolfgang Wagner, compartidas por muchos wagnerianos y repudiadas por otros: “Si mi abuelo viviese hoy, estaría sin duda trabajando en Hollywood. Hubiera sido incapaz de resistirse a la magia tecnológica a su disposición, ni a las hordas de trabajadores ni al dinero”. Lo decía el nieto del compositor a Tony Palmer, autor de la película ‘Wagner’ protagonizada por Richard Burton, que escribe el prólogo de este fascinante recorrido wagneriano-cinematográfico.

Los intérpretes

El compositor protagoniza otro volumen: ‘Diálogos sobre música y teatro: ‘Tristán e Isolda’’ (Acantilado), un libro cuyos autores son los ‘dialogantes’ Daniel Barenboim y el malogrado Patrice Chéreau. La obra recoge las conversaciones de estos dos genios cuando preparaban una nueva producción de la ópera del título para La Scala de Milán en el 2007. Lo que se decían y debatían el director musical y el de escena constituye una clase magistral de ópera, de teatro, de método, de interpretación, de sonido wagneriano, de voces, de temas… de todo. Su lectura empequeñece al lector por la enorme sabiduría que desgranan.

Siguiendo con los intérpretes, Jorge de Persia es autor de ‘La orquesta’ (Alianza), un volumen sumamente didáctico, que el crítico y musicólogo califica de “acercamiento”, sobre el desarrollo del grupo instrumental a partir de los conjuntos de los que disponía Orlando di Lasso en Múnich, los ‘concerti’ venecianos o los ‘consort of instruments’ ingleses, en el siglo XVI, todos ellos con la cuerda como única protagonista.

De Persia presenta la evolución de los instrumentos. Explica cómo la ópera dinamizó la orquesta moderna y cómo la idea de organización y puesta en valor de sus distintas partes defendida por Lully reemplazó a la improvisación, y cómo el concepto de ‘cambio’ es inherente a la orquesta, algo muy de manifiesto durante el clasicismo.

El libro se detiene en la aparición de nuevos instrumentos como el clarinete o el saxo, en las novedades técnicas que permiten mejorar los ya existentes como las trompas y trompetas, en el papel de Beethoven en la configuración de la orquesta moderna y en el determinante de Hector Berlioz con su tratado sobre el conjunto.

El autor se refiere también al papel de la crítica en el siglo XIX en el desarrollo de la orquesta. Formada por personajes con una importante formación musical la crítica analizaba la creación contemporánea, que era la que se interpretaba, y ejercía su influencia tomando partido en base a sus convicciones estéticas. También se refiera al papel del nuevo público creado en aquel siglo que respondía a los cambios sociales. Y, naturalmente, al director de orquesta, una figura que, como dice el autor, “hoy vemos tan natural”, pero que se fue imponiendo a partir de 1840.  

Tras detenerse en el crecimiento orquestal con Wagner, Brahms, Bruckner, Strauss y Mahler, el libro acaba con un capítulo que el autor titula ‘La orquesta como museo’ referido a la búsqueda del sonido original con interpretaciones e instrumentos de época.

Sin voz no tendríamos ópera y para explicar los secretos del instrumento más personal está el libro del profesor de canto Miquel Peralta, ‘La voz femenina en la ópera: carácter e interpretación’, publicado por Huygens en su colección La sonata de Vinteuil. Del libro hay dos ediciones, una en catalán aparecida hace unos meses y muy recientemente, en castellano.

El auditorio

También editado por Huygens dentro de la misma colección está ‘Història musical del Palau (1908-2018)’, un libro ampliamente ilustrado en el que el divulgador musical Pere Andreu Jariod hace el recorrido por estos 110 años de historia de este auditorio que ha sido el epicentro de la actividad musical catalana. Completan la obra otros textos de periodistas, críticos y programadores sobre aspectos concretos de su historia.

El volumen recoge el nacimiento del Orfeó Catalá y del Palau como su sala de conciertos, el gran proyecto social de Pau Casals, los difíciles años de la guerra y la posguerra, el centenario en el 2008, y acaba con el estreno el pasado enero de ‘Rèquiem’, del compositor Albert Guinovart.

En este recorrido se relata entre tantos otros acontecimientos de gran repercusión la presentación de Wanda Landowska (1909); el estreno de ‘Goyescas’, de Enric Granados (1910); el también estreno del Concierto para violín y orquesta ‘A la memoria de un ángel’, de Alban Berg, en 1936, o las únicas actuaciones de Igor Stravinski (1933) y de Leonard Bernstein (1984).

En esta minibiblioteca faltaba el libro dedicado a un crítico y musicólogo, y lo tenemos en el que firma Blas Matamoro, ‘Alejo Carpentier y la música’ (Fórcola). A Carpentier se le conoce especialmente por ser el autor de la magnífica novela  ‘El siglo de las luces’ que tanta influencia tuvo en la literatura del llamado boom sudamericano. Sin embargo, la actividad del cubano como crítico y musicólogo fue también grande. Matamoro, con su bella prosa, traza el recorrido musical de Carpentier tan  presente en su vida  como en su obra.

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