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LA FIESTA DEL LIBRO Y LA ROSA

El efecto lunes puede potenciar las ventas en Sant Jordi

El Gremi de Llibreters y la Cambra del Llibre se felicitan porque la jornada vuelva a celebrarse en día laborable

Elena Hevia

Un puesto de libros el día de Sant Jordi del 2017.

Un puesto de libros el día de Sant Jordi del 2017. / DANNY CAMINAL

Se mire como se mire y aunque la intención del Gremi de Llibreters y de la Cambra del Llibre de Catalunya sea desvincular la próxima jornada de Sant Jordi de la actual incertidumbre política catalana, va a ser inevitable que esta edición quede marcada por el actual movimiento de reflujo del 'procés' en el que nos encontramos. Los libros sobre Catalunya, de uno u otro sesgo, son una de las grandes tendencias a tener en cuenta, aseguran los libreros, y es muy posible que aquellos copen las listas de los más vendidos. Y aunque no es necesario politizar la gran fiesta ciudadana de la primavera, lo cierto es que nadie va a discutir su valor cívico. Nadie reprochará a nadie que se tomen las calles.

En esta edición, los del gremio tienen motivos para el optimismo. Si el pasado año, en una jornada esplendorosa por climatología y participación, la facturación de las ventas de libros ascendió a 21,80 millones de euros y un crecimiento de un 4% respecto al año anterior, este año, el hecho diferencial se basa en el efecto lunes. ¿Y qué eso? Veamos. Las dos últimas ediciones de Sant Jordi se celebraron en festivo, algo que en principio se interpreta como veneno para las ventas, ya que los libreros deben enfrentarse a los nada criticables hábitos domingueros de los ciudadanos. “Lo curioso es que en ese caso también se potenciaron las ventas de libros en pueblos de la costa y amplificó la ‘diada’, más si cabe, en toda Catalunya”, precisa Carme Ferrer, presidenta del Gremi de Llibreters.

Si en esas condiciones, que no eran las mejores a priori, los resultados fueron excelentes es muy posible que el efecto lunes -por el día en el que cae este año la festividad- se potencie más si cabe la vertiente comercial. “Espectacular” ha sido el adjetivo elegido por Patrici Tixis, presidente de la Cambra del Llibre para resumir sus previsiones que incluyen también el deseo de un día soleado.

Además, el efecto lunes se produce siempre tras el fin de semana, lo que está lejos de ser una perogrullada. Lo cierto es que los libreros se preparan para un larguísimo puente comercial que se iniciará viernes y sábado, con el añadido del domingo, ya que muchas librerías de Barcelona abrirán también sus puertas en festivo. Si el día D de Sant Jordi, el descuento a realizar es el de un 10%, durante el fin de semana los libreros podrán ofrecer la rebaja de un 5% a sus clientes, aunque no sea una práctica extraordinaria, ya que se puede extender a voluntad a lo largo del año.  

Los dientes de una sierra

La única sombra que los libreros no entran a valorar es la caída de las ventas en los meses anteriores y posteriores a las fiestas navideñas - que fueron un paréntesis de bonanza en lo que a ventas se refiere-, y que algunos vincularon a la inestabilidad política. “No veo una relación directa con el consumo –apunta Tixis-. Lo que sí es cierto es que se ha producido un cambio de hábitos y ahora las ventas de libros oscilan como los dientes de una sierra”. Naturalmente los dientes podrían afilarse y mucho esta ‘diada’.  

Sabedores que la única pega de Sant Jordi es el volumen de visitantes y compradores frente a los puestos de libros concentrados en unas pocas calles, el Ayuntamiento este año intentará esponjar la saturación que normalmente presenta Rambla de Catalunya con la apertura de un posible circuito que conecte ésta con Paseo de Gràcia por la calle Consell de Cent, que se ampliará también hacia Balmes. A eso se deben sumar los dos tramos de la Diagonal abiertos en las últimas ediciones y la consolidación del paseo de Sant Joan, desde Arc de Triomf  hasta plaza Tetuán, como un espacio dedicado a un público familiar así como al cómic y el álbum ilustrado.