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CRÓNICA DE ÓPERA

Un vibrante 'Attila' en el Liceu

La versión concertante de la obra de Verdi triunfa gracias a un gran reparto, encabezado por Ildar Abdbrazakov

César López Rosell

Ildar Abdrazakov, interpretando a Attila en el Liceu.

Ildar Abdrazakov, interpretando a Attila en el Liceu. / A. BOFILL

El Liceu se entregó este fin de semana a la vibrante versión concertante de 'Attila', una de la obras primerizas de Verdi que se no se ofrecía en el Gran Teatre desde hace 34 años. Se da la circunstancia de que, en una misma semana, en Valencia con 'Il corsaro' y en Barcelona con la ópera sobre el rey de los hunos, se han recuperado dos de los títulos menos conocidos del compositor de Busseto.  Un reparto encabezado por el imponente bajo ruso Ildar Abdrazadov y la soberbia Anna Pirozzi elevó las virtudes de un libreto con apelaciones patrióticas expuestas dos años antes de la revolución italiana y muy en la línea de un autor que se erigió en una de las figuras del 'Risorgimento'.

El encendido y ágil pulso de Speranza Scappucci al frente de orquesta de la casa contribuyó al éxito de la propuesta. La directora, forjada al lado de Riccardo Muti, demostró tener estilo y personalidad propia y un buen dominio de este repertorio, aunque no siempre consiguió el equilibrio entre los cantantes y la fuerte sonoridad de una formación y unos coros situados sobre el escenario, un problema que se presenta en la mayoría de los concertantes.

En cambio, no se echó de menos la puesta en escena gracias al poder descriptivo de una partitura impregnada del estilo melódico verdiano. Sin la más mínima escenificación, la trama se sigue con facilidad. El enérgico dúo del prólogo entre Attila y el general romano Ezio (Vasily Ladyuk) evidencia el espíritu patriótico del texto. "Avrai tu l’universo, resti l’Italia a me", canta el enviado por el emperador, en lo que supone una metáfora de la opresión austriaca en el norte de Italia en la época de estreno de la obra. Lo mismo sucederá con el aria de Odabella (Pirozzi) ante el rey bárbaro, en la que proclama que las mujeres italianas están siempre dispuestas para la lucha.

Espectacular debut de Anna Pirozzi 

Foresto (Josep Bros), caballero enamorado de Odabella, completa el cuarteto de protagonistas. Acusa de traición a su amada hasta que descubre que ha aceptado el matrimonio con Attila para vengar la muerte de su padre. La ópera, con la particularidad de tener un bajo como protagonista, da oportunidad de lucimiento a todo el reparto. Abdrazadov confirmó las cualidades que le han convertido en una de las estrellas del circuito. Domina todas las facetas de un ágil registro pletórico de musicalidad, tanto en los graves y el centro como en los agudos. Fue la estrella de la función junto a Pirozzi, de amplio y bello timbre que puso al servicio de la hondura dramática de su personaje. Deslumbró en su espectacular debut en el Liceu.

Ladyuk fue un Edo más dado a la exaltación vocal que a los matices y Bros se mostró recuperado después de su accidentado recital y defendió su rol con lirismo dando el perfil del celoso enamorado, a pesar de no ser un verdiano. Fue muy aplaudido por la sala. Josep Fadó se lució en el corto papel de Uldino, así como Ivo Stanchev como Papa Leone. El, en líneas generales, buen trabajo de la orquesta y el coro, completaron esta acertada recuperación de la novena ópera de un todavía joven Verdi.

Temas: Ópera Liceu

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