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ENTREVISTA

Roger Mas: "Con tus canciones quieres que te quieran"

El cantautor presenta las adaptaciones poéticas de su nuevo disco, 'Parnàs', en el Auditori

Jordi Bianciotto

Roger Mas: "Con tus canciones quieres que te quieran"

JORDI COTRINA

Después de un disco a voz y guitarra, ‘Irredempt’, muy bien recibido por su público, Roger Mas abre un poco la paleta de colores instrumentales en ‘Parnàs’, una obra en la que no firma los textos sino que adapta poemas de diversas épocas, desde anónimos populares hasta contemporáneos, pasando por Maragall y Martí i Pol. Lo presenta con su nuevo formato de cuarteto este viernes en el Auditori (sala 2), dentro de Barnasants.

¿Qué une a todos estos textos de poetas?
Que cuando los estaba leyendo, en cierto momento se me aparecía una música. Porque poesía que me gusta hay mucha y de muchos otros autores. También me pasó cuando adapté a Verdaguer en ‘Les cançons tel·lúriques’.

Su carrera se caracteriza por no repetir esquemas, tampoco musicalmente. Aquí trabaja con un cuarteto.
Mi trabajo es distraerme. Después de cumplir los 40 ya disfruto de la comodidad, de pisar el terreno que dominas, y que a la vez haya algo que te tengas que trabajar, equivocándote y volviéndolo a intentar. En la parte de experimentación aquí están los instrumentos de cuerda y viento de Míriam Encinas Laffitte, la hija de Dolors Lafitte y Alfons Encinas, que tenían el grupo Els Trobadors. Pero la consigna era hacer un disco cómodo.

Sin percusión.
Con ‘Irredempt’ me di cuenta de que, cuando estás solo, la expresividad que puedes dar es brutal. Puedes estirar el ‘tempo’. Y cuando hay percusión se reducen esas posibilidades, aunque se abren otras. Pero mi idea era hacer un ‘Irredempt’ menos austero, en colores.

¿No suena complaciente eso del disco cómodo?
¡Hacer un disco cómodo, sin estridencias, es un reto! Raül Garrigasait me dijo una vez que la diferencia entre Mozart y Haydn, genios los dos, es que Mozart está cogiendo al oyente por las solapas diciéndole “mira lo que sé hacer”, mientras que a Haydn le da igual lo que pienses de él. Siempre me había gustado más Mozart, pero con el tiempo estoy empezando a disfrutar de Haydn. He querido hacer un disco que puedas poner de fondo cenando con los amigos.

Pero su música no es ‘easy listening’ precisamente.
Por eso. Les dije a los músicos: “Pensad en ‘Irredempt’ y en ‘Les cançons tel·lúriques’, tenemos que hacer algo que esté a medio camino y tiene que ser fácil y agradable de escuchar”.

Al mismo tiempo, los textos piden atención.
Las obras que más me interesan son las que presentan todos los niveles posibles de lectura. El reto era hacer un disco fácil pero que siguiese siendo interesante.  

La canción elegida como sencillo, y que abre el disco, es ‘Jordi’, pieza tradicional inglesa.
Sí, es muy antigua y hay como 200 versiones distintas. En el siglo XIX quedó recogida en un libro llamado ‘The child ballads’. La versión más conocida es la de Joan Báez.

Habla de un chico injustamente ejecutado.
Un pobre chico que es bastardo, tiene sangre real, y su privilegio es que le ahorcan con una cadena de oro, aunque le ahorcan igual. Hay una versión de Claude François en la que el chico se ha follado a la hija del rey y la pieza pasa a ser una canción de amor. Me peleé mucho con el texto, pensé en todas las versiones, y terminé haciendo la que me cuadraba mejor y quedaba más sencilla.

Una historia dura. ¿Incluyó la voz de Núria Graham para suavizarla?
En la primera versión que escuché, la de Fabrizio de André, este la cantaba con su hija Luvi, y siempre pensé que el día que la grabara lo haría con una chica. Núria, con ese acento de Vic que tiene, transmite una autenticidad y una inocencia que eran ideales.

La canción cuestiona la justicia y encima se titula ‘Jordi’. ¿Es casual?
Este disco hace dos años que está pensado y que trabajamos en él. Las canciones estaban decididas desde el primer momento.

Estrenó el disco hace unos días en Bruselas en presencia de Carles Puigdemont.
Todo el mundo sabe que con mi música no hago política, y aunque muchas canciones protesta me encantan, en las canciones siempre me ha interesado más la poética del yo que la del nosotros. Por eso siempre me han interesado más Pau Riba y Sisa que la ‘nova cançó’, aunque esta también. Lo que pasa es que estamos en un momento en que no se puede callar y quienes tenemos un mínimo altavoz debemos recordar a la gente cómo están las cosas. Estrenar el disco en Bruselas fue un gesto de apoyo y agradecimiento con la amargura de los cuatro que están en la cárcel y a los que no podemos ni siquiera hacerles llegar el disco.

"Estamos en un momento en que quienes tenemos un mínimo altavoz debemos recordar a la gente cómo están las cosas"

En ‘Parnàs’ aparecen otras temáticas, como el amor en ‘Sì dolce è ‘l tormento’, con música de Monteverdi.
Una canción de amor cortés sobre el dulce tormento de amar y no ser correspondido. La gracia está en que, en la última estrofa, según cómo, puedes entender que el protagonista prefiere estar muerto antes que sufrir ese tormento, ya que así ella se dará cuenta de que en el fondo lo amaba y se tendrá que fastidiar porque él ya no estará. La conocí a través de Gerard Jacquet.

Hay cuatro textos de Martí i Pol, un autor que no asociaríamos a su mundo.
Son poemas suyos de juventud y que adapté hace mucho tiempo, de un volumen de ‘Els llibres de l’escorpí’, de Edicions 62. Sin identificarme del todo, es un libro que me gusta mucho. Martí i Pol es como Mark Knopfler, que, como me decía una vez el guitarrista David Soler, está sobrevalorado por el público e infravalorado por el gremio. Con él es lo mismo: es mucho mejor de lo que los intelectuales dicen y no tan importante como lo ha hecho el público. Bueno, es mi opinión. A Martí i Pol le envolvieron unas circunstancias que dificultaron que la gente pudiese leerlo limpiamente.

¿Qué circunstancias?
El hecho de que se le hiciera poeta del pueblo, poeta nacional. Creo que le venía un poco grande. Su enfermedad también generó una compasión, una piedad, que confunde. Luego, Llach lo sobreexpuso. No son cosas malas, pero sí circunstancias que contaminan al lector de poesía, que ya no está leyendo un poema porque ahí hay un personaje. Leer limpiamente a Martí i Pol es algo que se hará dentro de unos años, cuando se le trate como lo que es, un gran poeta.

Canta a dos autores contemporáneos, Amadeu Vidal y Toni Gol.
Poemas de juventud, igualmente. Me gusta la combinación de unos arreglos musicales de madurez, muy trabajados con Arcadi (Marcet) y Xavier (Guitó), con unas letras muy juveniles, como en ‘Ruïnes d’Empúries’, donde el protagonista está desbordado por la sensualidad y la testosterona que le despierta su enamorada.

¿Quiénes son los ‘Borrasqueros de Canalda’?
El borrasquero es uno al que le gusta la fiesta a lo bruto: beber, gritar, alguna bofetada… Aquí la canto con un coro de 25 hombres, Lupulus Emsembla, que se reúnen en torno a una caja de cervezas y terminan cuando la caja se ha terminado. Hacía tiempo que pensaba que un coro como ese había que aprovecharlo.

"La ciencia llega donde llega, pero seguimos siendo los mismos animales de hace miles de años. Y a mí eso me reconforta"

Al hacer suyos textos de otro tiempo, ¿nos está diciendo que el ser humano sigue siendo el mismo?
No lo había pensado cuando hice el disco, pero le he dado vueltas últimamente. Sí, somos los mismos no ya de hace tres siglos, sino miles de años. El armazón, la bestia, el alma, el corazón, los ojos…, son los mismos. Solo hace 10.000 años que comenzamos a domesticar cuatro cabras y a plantar lechugas. Y 200 que Rousseau tuvo una iluminación en un lago de Suiza y eclosionó el individuo. Ahora queremos racionalizarlo todo, pero la ciencia llega donde llega y seguimos siendo los mismos animales. Y a mí eso me reconforta, porque me hace entender mejor las respuestas violentas que tenemos a veces las personas y los pueblos. No hay que aceptarlo, progresivamente nos vamos civilizando, pero una persona no está tarada porque en cierto momento se comporte con violencia. El mal existe y la violencia también. Y es posible ser cruel y amar a la vez.

Se diría que con ‘Irredempt’, con su radicalidad, reforzó los lazos con su público. ¿Ve ‘Parnàs’ en el mismo carril?
La buena acogida de ‘Irredempt’, del disco y de los conciertos, me sorprendió, porque me daba miedo que la gente no se lo pasara bien en recitales de hora y media de voz y guitarra. Es reconfortante ver que cuando más radical me he puesto, el público lo ha premiado. Y, claro, si me lo paso tan bien acercándome al pop-rock como siendo más cantautor, viendo que al público le gusta más esto, pues voy por ahí. Porque con tus canciones lo que quieres es que te quieran. Es como cuando estás con tu mujer en la cama: ¿qué prefieres, tocarla aquí o allá porque a ti te gusta, o que se ponga caliente? A todos nos pone calientes que los demás se  pongan calientes, y para tu propia felicidad es importante contentar al público. Haciendo algo que a ti te gusta, claro.

¿La relación con el público, como un vínculo de amor?
¡Claro! En la música, esto se confunde: se piensa que contentar al público significa venderte, y no es así. Estamos hablando de una relación como la que tienes con una persona que quieres. Y si todo el mundo está más contento, todo sale mejor y cantas mejor.

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