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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Fernando León de Aranoa: "Lo más pavoroso de Escobar es que era un ser humano"

El director relata el ascenso y caída del señor de la droga más famoso de la historia en 'Loving Pablo', con Javier Bardem y Penélope Cruz

Nando Salvà

Fernando León de Aranoa, en la presentación de Loving Pablo en Madrid, el 6 de marzo

Fernando León de Aranoa, en la presentación de Loving Pablo en Madrid, el 6 de marzo / JUAN MANUEL PRATS

Quince años después de rodar junto a Javier Bardem la película que lo consagró como director, Los lunes al sol (2002), Fernando León de Aranoa se ha reunido con el actor para rodar la que quizá sea la más ambiciosa de su carrera: Loving Pablo, que relata el ascenso y caída del señor de la droga más famoso de la historia desde la perspectiva de la que fue su amante, Virginia Vallejo. Para ello se basa en Amando a Pablo, odiando a Escobar, el libro de memorias que escribió esta última, encarnada en la película por Penélope Cruz.

Usted empezó a pensar en hacer una película sobre Escobar hace más de diez años. ¿Qué fue lo que finalmente hizo que el proyecto se pusiera en marcha? Cuando encontramos el libro de Virginia Vallejo sentimos que teníamos un punto de vista idóneo desde el que explorar la figura del narco, porque por un lado esa perspectiva nos permitía una aproximación a su intimidad y, por tanto, a su psicología y sus emociones; y, por otro, que Vallejo fuera una periodista muy conocida y con muchas conexiones nos daba la oportunidad de ofrecer una panorámica tanto del universo criminal que Escobar creó como de las circunstancias de la sociedad en la que una figura así pudo surgir.

Tráiler de Loving Pablo 

Escobar es un personaje muy complejo y, por tanto, lleno de posibilidades dramáticas. ¿Qué le atrajo principalmente de él? Me interesó mucho la magnitud y el rango de su historia, que oscila entre los barrios más pobres de Medellín y la Casa Blanca pasando por los Palacios de Justicia colombianos. También me asombró la desproporcionada capacidad criminal de un hombre que no solo ganó cantidades inimaginables de dinero, sino que también fue político y asesinó a líderes políticos. Fue uno de los villanos más inspirados y creativos de la historia, para desgracia de sus contemporáneos. Y eso para un narrador resulta muy atractivo. No siento admiración por él, por supuesto, pero sin duda su figura me provoca cierta fascinación.

¿Cuál fue el mayor reto a la hora de trasladar a la pantalla esas sensaciones tan contradictorias que el personaje genera? A la hora de enfrentarse a él lo fácil habría sido caer en un extremo o en el otro: o bien convertirlo envolverlo de glamur y convertirlo en un héroe romántico, o bien retratarlo como un simple monstruo. Pero lo más pavoroso de Escobar es que era un ser humano como cualquiera de nosotros, un hombre obsesionado por obtener cierto reconocimiento. Primero lo intentó a través de la búsqueda del poder económico; luego, al no conseguirlo, buscó el poder político; y finalmente, al seguir sin lograrlo, recurrió al poder de las armas. Es decir, primero trató de hacerse querer, luego intentó hacerse respetar y por último se hizo temer. Ese fue su drama.

"No siento admiración por Escobar, por supuesto, pero sin duda su figura me provoca cierta fascinación"

Hay quien sostiene que el mero hecho de recrear la biografía de un criminal de por sí conlleva algo de justificación o incluso de mitificación. ¿Qué argumenta usted al respecto? Que no estoy de acuerdo. Como digo, los villanos también son personas, y hay que meterse en sus cabezas y explorar sus psicologías para aprender de ellas, y saber cómo evitar que figuras como Escobar surjan de nuevo. Lo importante, eso sí, es hacerlo con veracidad y honestidad.

¿Diría que con esta película, que contiene mucha violencia y aparatosas secuencias de acción, se ha adentrado usted en un territorio creativo que le era desconocido? Sin duda. Nunca antes retraté la violencia de forma tan brutal, pero es que cualquier otro enfoque me habría parecido deshonesto. Para un director, explorar nuevas facetas resulta muy atractivo; te enfrentas a ello con una mezcla de entusiasmo y de pánico muy placentera. Creo que, al final, las mejores películas para un director son aquellas de las que sales habiendo aprendido algo nuevo.

¿Qué impacto tuvo el éxito de series como El patrón del mal o Narcos en la producción de Loving PabloNo supuso interferencia alguna. Siempre he pensado que la magnitud de la historia de Escobar necesitaba de la pantalla grande, y en ese sentido Loving Pablo no tiene precedentes. Es cierto que cuando oí hablar por primera vez de El patrón del mal, que es una teleserie de más de 70 episodios, sentí cierto malestar. Le dije a Javier [Bardem]: "¿Cómo se atreven a hacernos esto?". Pero en seguida dejamos de pensar en ello.

"El comportamiento de Europa con los refugiados deja inequívocamente claro que somos una sociedad enferma"

¿En qué medida es hablar del mundo de Escobar una manera de hablar también del nuestro? La corrupción no entiende de épocas. Javier sostiene que en ella hay algo muy latino, quizá porque en Suramérica o en Italia o España hay extendida cierta falta de fe en el sistema y el orden establecido. Yo no lo sé. Pero la cantidad de porquería que está saliendo a la luz en nuestro país me tiene perplejo.

Usted siempre ha hecho un cine muy atento a lo que sucede en el mundo. ¿Cómo se siente hoy en día al ver los noticiarios? Uno se va curado de espantos. Es cierto que asuntos como el auge de la extrema derecha son de naturaleza cíclica: estamos condenados a pisar los mismos charcos una y otra vez a lo largo de ese camino circular que es la historia. Saber eso no ayuda a solucionar nada, pero sí a aprender a vivir con los problemas. A mí, en todo caso, hay uno que me duele especialmente.  Solemos hablar mucho de ese muro que Trump quiere construir, pero el Mediterráneo es un muro mucho más grande, y el comportamiento de Europa con los refugiados deja inequívocamente claro que somos una sociedad enferma.

Y si tuviera que hacer una película sobre el asunto catalán, ¿sería una tragedia política o una comedia bufa? Solo diré que ambas partes se están comportando de forma muy decepcionante. El problema se está prolongado durante demasiado tiempo, especialmente considerando que todo el mundo sabe que para encontrar la solución solo hay un camino: el diálogo. El éxito de la política siempre ha estado en la búsqueda de soluciones a través de la negociación. En ese sentido, este asunto es, ante todo, un lamentable fracaso de la política. 

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