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UN REFERENTE DEL FEMINISMO

Anne Sexton en la intimidad

Se recuperan las memorias de hija de la autora estadounidense, máxima exponente de la poesía confesional,

'Buscando Mercy Street' no deja de lado los aspectos más dolorosos y difíciles de la escritora

Elena Hevia

Anne Sexton,  junto a sus dos hijas, Linda y Joy. 

Anne Sexton,  junto a sus dos hijas, Linda y Joy.  / IAN COOK

Más allá de su poesía, Anne Sexton tuvo que ser fascinante. No hay más que ver el documental 'Sexton at home' que circula por internet para darse cuenta de la enorme potencia que emana de esa mujer fuerte y seductora como una actriz de cine en su cara más brillante y en la potencia oscura y demoledora de su sufrimiento, el desequilibrio mental que la llevó al suicidio después de haberse paseado por no pocos hospitales psiquiátricos. Trastorno bipolar fue el diagnóstico.

La norteamericana Sexton (Newton, Massachusett, 1928 – Weston, Massachusett, 1974) es junto a Sylvia Plath, uno de los grandes nombres de la poesía confesional estadounidense. También, una figura clave para la crítica feminista ya que al igual que Plath se vio atrapada en un matrimonio convencional que no facilitaba su estatus de creadora, pero no por ello se rindió. Aunque la sociedad de entonces no fomentase la sinceridad, ella fue capaz de rebelarse y escribir sobre cosas de las que, sobre todo en los años 50, las mujeres solo hablaban en voz baja. Y ahí están esos descarnados y sufrientes poemas, 'Menstruación a los cuarenta', 'El aborto', 'La balada de la masturbadora solitaria' o 'En celebración de mi útero', que escandalizaron a los buenos burgueses del momento, una clase social a la que pertenecía Sexton, hija y esposa de poderosos industriales. Nadie como ella ha hablado con mayor profundidad sobre el cuerpo de la mujer, no como fantasía masculina, sino como sangre, carne, piel y placer propio.

Se me ha adelantado 

El fin llegó por voluntad a los 45 años, tras décadas de sufrimiento. Enel taller del también torturado poeta Robert Lowell, Sexton había conocido a Sylvia Plath y al enterarse de su suicidio en Londres dijo: “Se me ha adelantado. Esa muerte tenía que ser mía”. Cuando llegó ese día para Sexton, iba perfectamente maquillada y vestida como para un cóctel, zapato de tacón de aguja, el abrigo de piel que heredó de su madre y un vaso de vodka (el tercero que se tomaría ese día) para sobrellevar la decisión. Como si se tratase de un buen melodrama de Douglas Sirk, dejó escapar en su garaje el monóxido de carbono del tubo de escape de su panorámico coche, un espectacular Cougar rojo en el que solía pasearse desafiante y altanera.

"Se me ha adelantado. Esa muerte tenía que haber sido mia", dijo tras el suicidio de Sylvia Plath

No tuvo que ser fácil ser hija de Anne Sexton. Linda Gray Sexton fue la mayor de las dos y tuvo respecto a Joy, la otra hija, una mayor carga emocional y de culpabilidad. Fue a raíz de su nacimiento que su madre sufrió su primera depresión y vivió una infancia jalonada por las sucesivas crisis mentales de Anne, internada en hospitales psiquiátricos mientras la niña era apartada en casa de los abuelos. De ahí que la aparición en 1994 de las memorias de la hija, revisadas en el 2011, que ahora se publican en castellano ‘Buscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre’ (Navona) son una buena noticia. No porque revelen intimidades de la poeta que ella mismo puso negro sobre blanco en su poesía sino porque añaden luz al contraplano de la depresión de la autora.

Las cintas del psiquiatra 

Desde su suicidio muchos han contado la vida de Sexton, empezando por su biógrafa oficial Diane Middlebrook que utilizó las 300 cintas grabadas del psiquiatra de la autora, en una operación controvertida de vulneración del secreto profesional pero bendecida por Linda Gray Sexton. La biografía relató sus altibajos emocionales, sus adulterios, sus adicciones alcohólicas y sus relaciones incestuosas. El psiquiatra, Martin Orne, fue, en cierta manera, el detonante de la poesía de Sexton ya que fue él el que la animó a escribir como una terapia en sus sesiones. De esa forma esta ‘ama de casa desquiciada’ llegaría a ganar el Pulitzer y convencer al fin a una crítica reticente (mujer y ‘loca’ eran lo más alejado del canon poético masculino) aunque para el público lector, especialmente para las lectoras, fuese un éxito instantáneo. Solía decir que la locura no la hacía escribir, que ella escribía a pesar de la enfermedad, enfrentándose a ella.

Esta memoria supone una mirada muy intensa de cómo una hija debía defenderse de una madre poderosa y desequilibrada

‘Buscando Mrs Street’ supone una mirada muy intensa de cómo una hija debía defenderse de una madre poderosa y desequilibrada que la adoraba pero la hacía depositaria de sus inquietudes siendo muy niña. El libro cuenta cómo, ese suicidio con el que coqueteaba en muchos de sus poemas y en la vida real de forma fallida, aterrorizó su infancia y marcó su vida para mal. Este libro –no tan bueno como la poesía de su madre- fue su manera de convocar a los fantasmas familiares y de paso, a golpe de terapia, desvelar un trauma original, haber sido testigo en la niñez de las masturbaciones de su madre y sentirse acosada y traumatizada por ello. Cuando apareció este libro parte de la familia Sexton dejó de hablarle y Scorsese pretendió hacer una película que nunca llegó a buen puerto porque quiso dulcificar el resultado.

El día de la madre de 1963, 11 años antes de su muerte,  Anne Sexton escribió una carta a su hija que solo llegó a esta tras su muerte. En ella la instaba a vivir al “máximo hasta la extenuación” y le puntualizó tres cosas: 1. “Te quiero”. 2 “Nunca me dejaste tirada” 3 “Lo sé. Yo también estuve ahí. Yo, también, tuve 40 años y una madre muerta a la que necesitaba”.

Para profundizar en una vida torturada 

Nadie como Anne Sexton ha logrado explicar su vida mejor que ella misma. De ahí que lo mejor para conocerla es leer su poesía. Hay una excelente edición de Linteo de su 'Poesía completa' reeditada en el 2016 en traducción de José Luis Reina Palazón y prólogo de Maxine Kumin, escritora, colaboradora y lamejor amiga y  de Sexton y mentora y gran aliada de Linda Gray Sexton, a quien su madre designó como albacea de su obra. Incluye poemas inéditos que la autora no quiso o no pudo publicar.

‘Anne Sexton. Un autorretrato en cartas’ (Linteo), editado asimismo en 2016, es también un excelente material para completar su figura. Seleccionado y extractado por su hija, este libro da cuenta de la capacidad intelectual de la autora en su correspondencia con los poetas Robert Lowell y William Snodgrass. La biografía de Diane Middlebrook, 'Anne Sexton', editada por Circe en los 90 es más difícil de encontrar.

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