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CUENTOS SOBRE LA TERCERA EDAD

A la vejez, sexo, seducción y surrealismo

En los ocho relatos breves de 'Com s'esbrava la mala llet', Antònia Carré-Pons descubre la "creatividad desbordante" y la desinhibición que se oculta tras la senectud y la demencia

Anna Abella

Antònia Carré-Pons, que publica el volumen de relatos sobre la vejez Com sesbrava la mala llet. 

Antònia Carré-Pons, que publica el volumen de relatos sobre la vejez Com sesbrava la mala llet.  / JOAN CORTADELLAS

Sexo, seducción y flirteo, infidelidad conyugal... no son los temas que uno espera encontrar en unos relatos que hablan de la tercera edad. Pero ahí están, rompiendo tabús, los ocho de ‘Com s’esbrava la mala llet’ (Club Editor), donde no falta el punto de humor necesario para afrontar la senectud y la decrepitud. Como ha constatado, impresionada, su autora, Antònia Carré-Pons (Terrassa, 1960), tras el grave ictus sufrido por su padre, “los viejos saben que lo que hay en juego es la vida y se aferran a ella con intensidad. Es la edad del surrealismo, de la creatividad desbordante, con demencia o sin ella, porque las inhibiciones y las reglas desaparecen y viven haciendo lo más inverosímil”.

 

A Carré-Pons, que debuta en el relato tras varias novelas, entre ellas la histórica ‘És l'amor que mou el cel i les estrelles’, el delicado estado de su padre la obligó a “frecuentar lugares como geriátricos, residencias de ancianos y hospitales”. Allí, por una parte, observó “las relaciones familiares entre las personas enfermas o impedidas y quienes las cuidan, que a menudo se debaten entre el amor y la deuda moral”. Y se dio cuenta de que muchas veces, sin pretenderlo, la familia -pareja, hijos, nietos...- “puede convertirse en una jaula para los ancianos”.      
   
Por otra parte, habla de los viejos, la mayoría de los cuales son los protagonistas de los relatos. “Vamos hacia un mundo de geriátricos. Hay ancianos decrépitos pero otros aún controlan sus vidas, aunque a los más jóvenes sus actos nos puedan parecer horrorosos”. Por ello opina que “debemos ponernos en su perspectiva y entonces nos reiremos de ello”. 

Un relato se inspira en una anécdota real del padre de un amigo, de 90 años, que le pidió que le comprara un coche para salir con las amigas

A Carré-Pons, escribir estos cuentos breves le ha ayudado a entender por lo que pasa su padre. “Y a entenderme a mí misma y una etapa de la vida que seguramente es nuestro futuro”. Y pone como ejemplo de la surrealista anécdota real que le inspiró uno de los relatos, donde a un amigo su padre de 90 años le pide que le compre un coche para salir con las amigas. De ahí que aunque refleje situaciones a veces dramáticas no dejen de ser “vitales”.      

La muerte planea inevitablemente sobre la vejez. “Es una brutalidad que vivamos de espaldas a la muerte porque la muerte forma parte de la vida. Desde que nacemos sabemos que vamos a morir. Pero rechazamos lo que nos angustia. No hablamos de la muerte porque tememos la nuestra”, reflexiona la autora de ‘L’aspiradora de Ramon Llull’.

Brevedad contundente

Carré-Pons, influenciada por los cuentos de Alice Munro y la sencillez aparente pero contundente y desnuda de autores rusos como Varlam Shalámov (‘Relatos de Kolimá’), recalca que ha mostrado la vejez “sin endulzarla pero sin menospreciarla”.  

Como señala la editora de Club Editor, Maria Bohigas, “la senectud, con la decadencia que implica, significa que las reglas del juego se modifican, que los cimientos se tambalean. Pero la personalidad sigue siendo el motor de la vida”.