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Nuevas tendencias

Vero Cendoya: "Quiero robar la atención de los futboleros y traerlos a la danza"

'La partida', una pieza coreográfica que enfrenta a futbolistas y bailarinas, llega al Mercat de les Flors

Angie Ramón

Una imagen del espectáculo La partida.

Una imagen del espectáculo La partida. / MARTÍ E. BERENGUER

Intérprete, coreógrafa, pintora y propulsora de cambiar la sociedad a través del baile, Vero Cendoya (Barcelona, 1976) va un paso más allá en el arte contemporánea con La partida, una pieza en la que enfrenta dos mundos a priori antagónicos, el fútbol y la danza. La autora reflexiona sobre los límites del deporte y el espectáculo dejando de lado el formato de calle. La compositora Adele Madau ligará su música en directo con la interpretación de cinco futbolistas y cinco bailarinas en esta obra dialogada que se estrena en el Mercat de les Flors.

¿Cree que el fútbol se puede percibir como un baile?
Te sorprendería saber que hay equipos de fútbol que practican ballet para entrenar.  Creo que tienen relación en la técnica, únicamente. Mi idea era robar la atención de los futboleros y traerlos a la danza. Atrapar, de alguna manera, a un público que no se interesaría por una obra de baile experimental por miedo o desinterés.

¿Miedo? ¿El espectador tuvo miedo cuando presentó 'La partida' en el 2015?
¡Todo lo contrario! Con la obra hemos conseguido que el espectador disfrute y comprenda el baile contemporáneo, primero por la improvisación y, segundo, porque la estructura de la obra es muy llamativa y directa para el público general. Todo el mundo sabe cómo funciona un partido de futbol, ¿verdad?.

¿Ha podido averiguar el papel que tiene la danza contemporánea en la actualidad?
Desafortunadamente, la danza contemporánea no está muy bien valorada. Entiendo que no es un arte tan inmediato como sí lo son otros estilos, pero tiene una poética única para combinar formatos artísticos.

Y esos formatos también los transforma de alguna manera con esta mezcla tan peculiar.
Antes me interesaba la esencia del transformismo, pero ahora me preocupa más el mensaje que transmito al público. He dejado de lado el movimiento por el movimiento. Ahora lo percibo como una herramienta de comunicación que combina la emoción a través de la coreografía.

El Mercat de les Flors tiene una línea muy diversa. ¿Su público también es diverso?
El público del Mercat es de lo mejor, y está muy al día de la danza que se hace en España y en Europa. Sin embargo, no negaré que, por desgracia, hay muchas obras que no llegan a representarse en este teatro. Nosotros mismos hemos estado 10 años tocando sus puertas. La prueba de su éxito lo ves cuando te quedas fuera porque las entradas para ver cualquier obra se han agotado.

Con ‘La Partida’ ha conseguido premios tan importantes como el Moritz o el de la Crítica. ¿También le ha transformado su visión sobre la danza contemporánea?
Lo de los premios sienta muy bien, pero yo me quedo con todo lo que he aprendido en estos últimos años. Por primera vez, he recogido el trabajo de un proyecto que comenzó en 2015 y que no hemos parado de venderlo por todo el  mundo. Y como resultado, 'La Partida' se ha vendido por sí sola en el Mercat de les Flors. Ahora el reto es ver cómo se percibe en un espacio cerrado.

¿Cómo ha sido la experiencia de reconvertir la pieza para representarla en una sala?
La idea sigue siendo la misma: un diálogo sobre la vida entre cinco futbolistas y cinco bailarinas mientras juegan al futbol. No obstante, aunque el espacio no cambia demasiado, sí es cierto que el formato de calle se integra dentro del espectáculo. Es todo más de barrio. Y en la sala, la parte escenográfica tiene un peso mayor.

Usted ha dicho que no existen fronteras en el arte, pero en estos últimos días hemos visto represiones por la libertad de expresión. ¿Alguna vez ha tenido problemas con la justicia por presentar alguna pieza, digamos, indebida?
Una vez en China me cancelaron dos obras. En una salían dos bailarinas vestidas con ropa interior, y en otra, dos bailarinas tenían que besarse en público. En España no he tenido problemas, pero creo que existen círculos muy cerrados en el mundo de la danza. Nos guste o no, en el país no se da importancia a esta disciplina artística. Y yo sigo luchando porque todavía creo en el poder de la danza para transformar la sociedad.  

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